Uno
que pudo ser perfecto...
La hipótesis
del fiscal Meléndez, se valida con el
caso de Reyna Marroquín, una connacional
muerta hace 30 años en EE.UU. Su
asesinato habría sido perfecto
El Diario de
Hoy
El
asesinato de Reyna Angélica
Marroquín, una salvadoreña muerta
en Estados Unidos hace 30 años, pudo
haber sido perfecto.
Sin embargo, no fue el
eficiente sistema policial y fiscal de aquel
país el responsable del hallazgo del
cuerpo de Marroquín.
La casualidad fue la
encargada de impedir que el misterio que
envolvía la desaparición de Reyna
pasara a formar parte de una larga lista de
crímenes, aparentemente
perfectos.
Hace tres
décadas, Reyna trabajaba en una empresa
fabricante de flores artificiales en Nueva York,
propiedad de un estadounidense identificado como
Howard Elkins.
De acuerdo con la
investigación, Elkins mantuvo una
relación amorosa con Reyna, de la cual
ésta resultó
embarazada.
La salvadoreña
le habría dicho a Elkins y a la esposa de
éste que esperaba un niño.
Días
después, Reyna desapareció. Sus
compañeras de apartamento denunciaron su
desaparición a la Policía
neoyorkina.
Las autoridades dijeron
que por ser inmigrante, la centroamericana pudo
haber regresado a su país. Dijeron que no
podían iniciar un proceso.
Mientras tanto, la
familia en El Salvador también
notó el silencio de Reyna.
Por entonces,
acudió a la ahora desaparecida
Policía Nacional, para que las
autoridades hicieran los contactos necesarios
para que se siguiera una
investigación.
No lo
hicieron
Ahora se entiende que
la extinta Policía Nacional no hizo nada,
pues Estados Unidos no tiene ningún
registro sobre algún contacto en esa
época.
El cuerpo de Reyna y un
hijo en su vientre fueron descubiertos en
septiembre en la antigua casa de los Elkins.
Los cuerpos estaban
momificados en un barril. Howard Elkins se
suicidó un día después de
ser interrogado.