Exterminan
la red de "la Tarántula"
Una banda de
delincuentes salvadoreños y guatemaltecos
irrespetó el código de convivencia
de la mafia, por los que fueron asesinados. A
pesar de que pagaron con sus vidas las "cuentas
pendientes", quedaron debiendo mucho a la
justicia de ambos países
El Diario de
Hoy
"La
Tarántula" era el apodo con el que se
conocía a la salvadoreña, que
dirigía a un grupo de hombres dedicado a
los menesteres del crimen organizado en
Guatemala. En poco tiempo, la mujer y la
mayoría de integrantes de la banda fueron
asesinados por la mafia. Uno de los
últimos eslabones de la temida red fue
aniquilado la semana pasada, en el vecino
país. Más de 100 balas acabaron
con él.
Uno de los pocos que
sobrevivía de esa agrupación era
Oscar Oliverio Cordón Paz, quien, en sus
mejores días, fue alcalde del pueblo
Río Hondo, en Zacapa, al nororiente de
Guatemala; pero, hasta su último
amanecer, lo acompañaron varias sombras
perversas: acusaciones de traficar con drogas y
un mortal romance con "la Tarántula", la
salvadoreña Ana Silvia Arana
Obregón. Para otros, ella simplemente era
"la Perra".
Desde mayo,
Cordón Paz había estado detenido
por su vinculación con un secuestro. Sin
embargo, el 27 de octubre, abandonó el
Centro Preventivo, ubicado en la Zona 18, de la
ciudad de Guatemala, luego de que el Juez Sexto
de Instrucción, Jaime Leonidas, lo
favoreció con la libertad condicional.
Sabedor o ignorante de
lo que estaba pasando, Cordón Paz ya
estaba marcado. Desde hacía muchos
días, le estaban velando el sueño
y contádole los pasos. Cuando le abrieron
la puerta de la cárcel, también le
abrieron la tapa de su ataúd.
El
ajuste
El miércoles 3
de noviembre, como a las 6:00 de la
mañana, Cordón Paz, junto con
Edgar Alfredo Pinto Aparicio, se conducía
a bordo de un microbús por la Zona 10,
una de las áreas exclusivas de la ciudad
de Guatemala. Los vidrios polarizados de la
camioneta, para pasar inadvertido, no le
sirvieron de nada.
Cuando el
microbús placas 101-102 llegó a la
intersección de la 6a. Avenida y 12a
Calle de la Zona 10, fue interceptado por un
"pick up". Del vehículo, se bajó
un sicario que levantó el fusil
automático AK-47, apuntó hacia la
parte media del parabrisas y soltó la
larga pero fugaz descarga. Hecho el trabajo,
huyó junto con sus cómplices.
Cordón Paz
murió sentado, con la cabeza inclinada
hacia adelante -sobre su pecho- y las manos
sueltas, indefensas. Su cuerpo tenía
perforaciones por todas partes -12 en total-. Su
acompañante quedó igualmente
mutilado, echado sobre el volante del automotor.
Una tercera persona, un
transeúnte que pasaba por esa calle,
también fue asesinado por encontrarse en
el lugar equivocado.
Minutos más
tarde, la policía recogió 104
casquillos de AK-47 (de calibre 7.62
milímetros) que estaban esparcidos en el
suelo, mientras que el microbús
tenía 78 impactos, además de una
docena de calcomanías del Frente
Republicano Guatemalteco (FRG), uno de los
principales partidos políticos de ese
país, pegadas en diferentes partes.
El compañero de
Cordón Paz también portaba un
carné del FRG, por lo que se
sospechó que el crimen era
político (debido a la cercanía de
las elecciones, celebradas el domingo 7 de
noviembre), pero la duda se disipó el
mismo día. La policía
reveló que uno de los asesinados,
Cordón Paz, era un "personaje" vigilado
por las unidades especiales antisecuestros y
antinarcóticos.
Con todas las pruebas
recabadas y los antecedentes, las autoridades
guatemaltecas tienen la certeza que el crimen
fue un "ajuste de cuentas" entre mafiosos,
debido a rencillas.
La
marca
Los últimos
trabajos de la organización fueron el
secuestro de un menor y un fracasado trasiego de
droga. Existen pruebas de que diferencias entre
ellos y la posterior traición a una
estructura mayor con la que trabajaban (el
Cartel de Zacapa), fueron suficientes para
condenarlos de muerte. Desde entonces, fueron
asesinados uno por uno.
El secuestro de Gary
Moisés Castaneda, de 15 años,
ocurrió el 3 mayo anterior, en un colegio
ubicado en la Zona 15 de la capital
guatemalteca. En ese entonces, el joven era
novio de una hija de "la Tarántula",
quien ordenó el plagio, que fue realizado
por tres salvadoreños: Johnny Redany,
Luis Adilson y José Alfidio Cañas
Martínez.
Los hermanos eran
prófugos de la justicia
salvadoreña. El 4 de abril de 1997, se
escaparon de la penitenciaría La
Esperanza, Mariona, durante un ataque, efectuado
por otros miembros de la banda. Los tres
purgaban una condena de 16 años por el
secuestro de una mujer.
En un inicio, la banda
de "la Tarántula" exigió un
millón de dólares para devolver a
Castaneda. Al final, sólo aceptaron 100
mil quetzales, pero no cumplieron la promesa: el
joven apareció muerto el 25 de mayo, en
una casa localizada en la colonia Las Terrazas,
en la Zona 8 de la capital.
Ese mismo día,
investigadores de la unidad especial
antisecuestros de la policía allanaron
una vivienda de Cordón Paz, ubicada en
una finca de Zacapa, pues sospechaban que estaba
involucrado en el plagio. La desconfianza se
convirtió en evidencia cuando encontraron
en ese lugar un teléfono celular
utilizado para negociar la liberación de
Castaneda.
También
descubrieron fusiles automáticos, rifles
con mira telescópica y pistolas,
así como varios gramos de cocaína
y fotografías en la que aparecía
él con "la Tarántula". Ese mismo
día, fue detenido, acusado de
encubrimiento (del secuestro) y posesión
de droga.
Ese fue el segundo
golpe que recibió Cordón Paz en
pocas doras. Dos días antes, el 23 de
mayo, agentes del Departamento de Operaciones
Antinarcóticas (DOAN), de la PNC
guatemalteca, decomisaron en el puerto Santo
Tomás de Castilla, en Izabal, un
cargamento de 288 kilos de cocaína,
oculto en el interior de 48 televisores, que iba
dirigido a la empresa "Distribuidora Oriental",
propiedad de Cordón Paz.
Se sospecha que un
miembro de la banda de "La Tarántula" los
traicionó al avisar a la policía
acerca del trasiego de drogas. "En
conversaciones telefónicas desde la
residencia de Arana Obregón, una persona
amenazó con denunciar el embarque de
drogas que se encontraba en un puerto",
consignó el periódico Prensa Libre
en la edición del 10 de octubre anterior.
Se deduce que ese cargamento fue el decomisado
en Santo Tomás de Castilla. De
allí la deslealtad y la
venganza.
Uno por
uno
Cuando Cordón
Paz fue detenido, "la Tarántula" y los
otros tres salvadoreños huyeron hacia
Honduras; pero, semanas después, en
junio, cuatro sicarios al servicio del Cartel de
Zacapa los siguieron hasta San Pedro Sula, de
acuerdo con investigadores
guatemaltecos.
Ella fue secuestrada
cuando jugaba boliche en esa ciudad de Honduras;
luego fue asesinada brutalmente. Al final,
recibió el cambio con la misma moneda que
había pagado en muchas
ocasiones.
"Una
fuente que pidió no revelar su nombre
expresó que el ajusticiamiento de Arana
fue ejecutado con mucha saña y fue
grabado en un vídeo, el cual fue
entregado a la persona que ordenó su
muerte. El casete contiene imágenes del
momento en que el cadáver es lanzado a un
río", informó Prensa Libre en la
misma publicación del 10 de
octubre.
De hecho, el cuerpo de
"la Tarántula" apareció flotando
en el río El Quetzalito, en Livingston,
Izabal, Guatemala. A mediados de junio anterior,
fue enterrada como desconocida en una fosa
común del cementerio de la ciudad de
Puerto Barrios, pero cuando las autoridades
intentaron exhumar los restos, no encontraron
nada, porque ya habían sido
desenterrados.
En esa misma jornada,
los hermanos Cañas Martínez
también fueron asesinado en Honduras. Sus
cuerpos fueron encontrados e identificados por
medio de fotografías y tatuajes que
tenía uno de ellos. Todos fueron
rematados con el tiro de gracia.
De esta manera, con el
código de la ira, Arana Obregón,
su amante y los demás súbditos
salvadoreños fueron aniquilados. De "la
Tarántula" ya no queda ningún hilo
de su temible telaraña.
Los
aniquilados
1. Ana Silvia Arana
Obregón
-
Salvadoreña.
- Conocida como "la
Tarántula" y "la Perra", era la
líder de la banda, integrada por
guatemaltecos y salvadoreños dedicados al
robo de automóviles, secuestros y
narcotráfico.
- Uno de los
últimos secuestros que planificó
Arana fue el de Gary Moisés Castaneda
-novio de su hija, María Fernanda-,
ocurrido el 3 de mayo en la ciudad de Guatemala.
Por la liberación del joven, exigieron un
millón de dólares, pero al final
sólo cobraron cien mil quetzales.
Días después, la víctima
apareció muerta.
- A Arana se le
vinculó también con el secuestro y
asesinato de un colombiano.
- Otro de los plagios
que se ha aclarado es el de Raúl Antonio
Martínez, primer novio de María
Fernanda, quien apareció muerto en
septiembre de 1996, después de que
pagaran varios miles de dólares por su
rescate.
- Durante algún
tiempo, fue apoyada y protegida por un ex jefe
del Departamento de Operaciones
Antinarcóticas (DOAN), de la
policía guatemalteca, con quien tuvo un
romance. De esta manera, ella aprovechó
la relación, para traficar droga sin
ningún problema.
- Cuando la
Policía descubrió el
cadáver de Castaneda, en mayo pasado,
Arana y otros tres miembros de la banda, huyeron
hacia San Pedro Sula, Honduras.
- Al mes siguiente, en
junio, fue secuestrada y asesinada. Su cuerpo
apareció flotando en un río de
Izabal, Guatemala; posteriormente, fue enterrada
como desconocida en el cementerio de la ciudad
de Puerto Barrios.
- De acuerdo con las
pruebas recabadas por los investigadores, ella y
los demás miembros de la banda fueron
asesinados por sicarios del cartel de Zacapa,
por falta de lealtad a la
organización.
- Al momento de su
desaparición, tenía dos seguros de
vida por varios miles de dólares en el
exterior.
2. Oscar Oliverio
Cordón Paz
-
Guatemalteco.
- Fue alcalde del
pueblo Río Hondo, ubicado en Zacapa,
Guatemala. Pero, de repente, la Policía
lo comenzó a vigilar por sus nexos con el
narcotráfico.
- Por mucho tiempo,
mantuvo una relación sentimental con "la
Tarántula", quien lo habría
introducido al negocio del narcotráfico.
En los últimos días de actividad
de la organización, "él era quien
ponía la cara" para realizar las
transacciones de droga.
- El 23 mayo pasado,
investigadores del Departamento de Operaciones
Antinarcóticas (DOAN), de la PNC
guatemalteca, decomisaron en el puerto Santo
Tomás de Castilla, en Izabal, un
cargamento de 288 kilos de cocaína,
oculto en el interior de 48 televisores, que iba
dirigido a la empresa "Distribuidora Oriental",
propiedad de él.
Se sospecha que un
miembro de la banda de "la Tarántula" los
traicionó al avisar a la Policía
acerca del trasiego de drogas.
- Dos días
después, policías de una unidad
especial antisecuestros allanaron una casa de su
propiedad, ubicada en una finca de Zacapa, en
donde encontraron un teléfono celular
utilizado para negociar la liberación de
Gary Castaneda, muchas armas automáticas,
varios gramos de cocaína y
fotografías en las que aparecía
con Arana.
De inmediato, la
policía lo capturó y lo
acusó de posesión de droga y de
encubrimiento (del secuestro).
- Fue recluido en el
Centro Preventivo, de la Zona 18, pero hace dos
semanas fue favorecido con la libertad
condicional por un juez de instrucción.
Abandonó la cárcel el 27 de
octubre.
- Una semana
después, el 3 de noviembre, fue asesinado
cuando se conducía en un microbús
por la Zona 10 de la ciudad de Guatemala. Varios
sicarios lo interceptaron mientras hacía
un alto y le dispararon más de 100 balas
con un fusil AK-47.
3. Johnny Redany,
Luis Adilson y José Alfidio Cañas
Martínez.
-
Salvadoreños.
- Eran reconocidos como
delincuentes que se dedicaban al robo de
automóviles, secuestros y
narcotráfico.
- Por el secuestro de
una empresaria salvadoreña, fueron
condenados a 16 años de prisión.
Sin embargo, el 4 de abril de 1997, se escaparon
de la penitenciaría La Esperanza, durante
un ataque realizado por miembros de la misma
banda.
- Luego huyeron hacia
Guatemala, en donde se integraron a la banda de
"la Tarántula".
- Los tres han sido
señalados como los responsables de
secuestrar a Gary Moisés Castaneda el 3
de mayo de este año, en un colegio
ubicado en la Zona 15 de la Ciudad de Guatemala.
Según las indagaciones, se hicieron pasar
por policías para plagiar al
joven.
- Cuando la
policía descubrió el
cadáver del joven secuestrado, ellos
huyeron hacia Honduras junto con su jefa. De
nada les sirvió, porque fueron asesinado
en junio, por sicarios provenientes de
Guatemala. Todos fueron rematados con el tiro de
gracia.
- En un inicio, los
iban a enterrar como desconocidos; sin embargo,
fueron reconocidos como los hermanos
Cañas Martínez por medio de
fotografías y los tatuajes que
tenía uno de ellos.
- En la actualidad, las
compañeras de vida de dos de ellos,
María Teresa Aparicio Hernández y
Reyna Isabel Hernández -ambas
salvadoreñas-, están presas en
Guatemala por el delito de encubrimiento (del
secuestro de Castaneda).
Las huellas de los
Los hermanos
Cañas Martínez eran profesionales
en secuestros. Uno de los últimos plagios
que cometieron en El Salvador ocurrió el
23 de noviembre de 1994.
Ese día se
detuvieron en el Bulevar Constitución,
vestidos como policías, y montaron un
retén. Cuando apareció el
automóvil que les interesaba, le hicieron
señal de alto y sometieron a la
conductora del automotor, Angela Edelmira H., a
quien plagiaron.
Días
después, los secuestradores se
comunicaron con la familia de la víctima,
para informarles que el secuestro había
sido cometido por un comando del Frente
Sandinista para la Liberación Nacional
(FSLN), por lo que el rescate se debía
pagar en dólares, en
Nicaragua.
En los momentos que se
realizaban las negociaciones para liberar a la
víctima, un hombre llamó a la
División de Investigaciones Criminales
(DIC) para delatar a los hermanos Cañas
Martínez. El informante, quien
"habló" porque, según él,
lo querían involucrar en ese y otros
secuestros, reveló detalles acerca del
plagio Angela Edelmira H.
Pagado el rescate, la
víctima fue liberada; entonces, la
Policía capturó a los hermanos el
15 de diciembre de 1994. En 1995, fueron
condenados a 16 años de prisión;
purgaban la condena en la penitenciaría
La Esperanza, de donde se fugaron en
1997.