Israel
propone cultura de paz
La explosiva
situación en el Medio Oriente parece que
ha encontrado la ruta hacia una paz duradera.
Israel ha logrado la paz con Egipto y Jordania,
negocia un acuerdo pacificador con Líbano
y Siria, y espera rubricar otro, en septiembre
del año 2000 con la Organización
para la Liberación de Palestina (OLP),
para poner fin al conflicto
El Diario de
Hoy
Elder Gómez
El
embajador israelita en El Salvador, Aryeh Zur,
afirmó que la afinidad entre su
nación y este país es una fuente
de apoyo para que el Estado judío
contribuya al desarrollo salvadoreño.
Además
indicó, durante una entrevista con EL
DIARIO DE HOY, que su pueblo ha llegado a la
conclusión de que la violencia no es el
camino de la paz, sino el diálogo.
Reconoció que aún existen
obstáculos, como el terrorismo
internacional, que si bien no detiene el proceso
pacificador entre su país y los
palestinos, causa graves daños. Zur
recomendó inculcar entre los niños
y jóvenes el discurso de la paz.
El Diario de Hoy
(EDH) : ¿Cómo se encuentran las
relaciones diplomáticas entre Israel y El
Salvador?
Aryeh Zur (AZ):
Creo que estas relaciones son tradicionalmente
excelentes. Comienzan en 1948, el año en
que se estableció el Estado de Israel. El
Salvador es de los primeros países en
apoyar a Israel. Desde entonces y hasta hoy,
gracias a Dios, El Salvador ha estado apoyando a
Israel directamente en foros internacionales,
por la afinidad especial que existe entre el
pueblo salvadoreño y el nuestro. Podemos
decir que una muestra de la amistad e
importancia que tenemos por El Salvador, es que
en estos días hemos trasladado la nueva
sede de la embajada al edificio de
Telefónica, en la Avenida Roosevelt. Es
una oficina más grande, más
moderna, bella y más amplia, para dar un
mejor servicio. Todo el equipo es nuevo y
moderno. La estamos apartando y mejorando en
forma destacada. Israel está ayudando
cuando hay desastres naturales, no reconoce
barreras o limitaciones diplomáticas,
esto fue manifestado en el terremoto de 1986 y
después de "Mitch".
Sobre la
cooperación que da Israel a El Salvador
¿Qué áreas son las más
favorecidas?
AZ: Esta
cooperación básicamente es en
agricultura. Mi pueblo estuvo en el exilio por
2000 años y por no tener su propia
tierra, ni como pueblo y persona, tuvimos que
aprender a sobrevivir de otra manera. La bandera
del sionismo era regresar a Israel a la "Tierra
Prometida". Este regreso fue para cultivar la
tierra como agricultores, pero por tener
condiciones difíciles del suelo,
básicamente desértica,
teníamos que desarrollar
tecnologías adecuadas para poder sacar
producción agrícola. Por eso
tenemos tecnología tan avanzada que se
puede aplicar en otros países, como El
Salvador. Aquí hay mucha agua, pero su
manejo, su purificación y la forma como
guardarla y distribuirla de manera equitativa
durante todo el año requiere de cierta
tecnología que nosotros tenemos, y por
eso la agricultura ha sido los más
prominente en esta cooperación, aunque
también en otras área, como el
cooperativismo.
¿Ayuda
Israel al cooperativismo en El
Salvador?
AZ: En Israel
hay mucho cooperativismo. Por las condiciones
imperantes, tuvimos que agruparnos y asociarnos.
Ello nos ayudó a luchar contra las
dificultades climáticas, de tierra y de
agua. Esto lo hemos compartido a lo largo de los
años con El Salvador, cómo
aprovechar más la agricultura, la tierra,
la industrialización, producción y
el mercadeo, a través del cooperativismo.
¿Qué me
dice sobre el proceso de Paz entre Israel, sus
vecinos los árabes y los
palestinos?
AZ: El pueblo de
Israel ha tenido visión, y esta
visión nos ha acompañado, sin
ella, la fe y la esperanza, que es el
título de nuestro himno nacional, no
hubiéramos logrado un pueblo milenario
unido. La visión fue también la
bandera, la motivación, para regresar a
la "Tierra Santa", cuando la tierra estaba casi
desolada, con pantanos y malaria. Con
visión cualquier pueblo puede alcanzar
metas, que se pueden ver como imaginarias.
¿Cuáles
son las metas?
AZ: Una de las
metas del sionismo era y sigue siendo alcanzar
la paz con nuestros vecinos. Esta tierra la
recibimos desde el tiempo de Abraham, con
Jerusalem, la capital. Cuando regresamos a ella,
hace 100 años, hubo roces, conflictos con
nuestros vecinos. Hemos tenido que librar varias
guerras para sobrevivir, pero después de
tantas guerras y derramamiento de sangre, hemos
llegado a la conclusión que la
única manera (de alcanzar la paz) no es
por medio de la fuerza, ni la violencia, sino a
través del diálogo, de las
mediaciones, de sacrificios y la
reconciliación. El presidente de Egipto,
Sadak, llegó a Israel en 1979. Fue el
primer país árabe en establecer la
paz con Israel. Esto fue como la luz al comienzo
del camino. Hemos establecido paz con Jorda-nia
y estamos en un proceso muy avanzado con los
palestinos.
¿Ha habido
obstáculos en estos procesos
pacificadores?
AZ: El
obstáculo más importante ha sido
la falta de confianza y el odio. Creo que por
medio de estos acuerdos de paz con Egipto y
Jordania, el proceso de paz que hemos comenzado
con Siria y Líbano, que está
estancado ahora, el proceso de
cooperación multilateral con estos
países árabes alrededor y norte de
Africa, y con el apoyo de la comunidad
internacional, hay más esperanzas y
posibilidades de avanzar y llegar a la paz. El
último septiembre hemos firmado un
acuerdo con los palestinos, que vincula el
acuerdo interino que existe hoy con el estatus
permanente entre Israel y los palestinos.
¿Falta mucho
aún?
AZ: Hemos
acordado que hasta febrero vamos a llegar a un
marco que especificará el itinerario y
los temas a discutir para llegar al arreglo
permanente con los palestinos en septiembre del
año 2000.
¿Significa esto
que no hay marcha atrás en el proceso de
paz?
AZ: No solamente
es que no hay marcha atrás, sino que,
primero, estamos en el camino de la paz, y
segundo, que tenemos un itinerario sobre la
cristalización de un marco sobre los
temas a discutir para febrero del próximo
año y la conclusión de este
proceso en septiembre del año 2000. Esto
no quiere decir que no habrá problemas u
obstáculos.
¿Hay peligro de
actos terroristas?
AZ: Ese es uno
de los temas en que la ciudadanía, tanto
palestinos como israelíes y la comunidad
internacional, tiene consciencia y está
convencida de que se debe luchar contra el
terrorismo. Hoy día, éste no es
una amenaza local, sino que es un problema
mundial, que no conoce barreras ni fronteras y
que constituye una amenaza estratégica a
la paz, la tranquilidad, el desarrollo y
bienestar de toda la humanidad. Hay que usar la
lengua de la paz en la
educación.