Shaqu'illa...
Shaquille O'Neal fue un verdadero monstruo
en Nueva York, lidereando a los Lakers a una
victoria contundente sobre los Knicks.
Nueva York,
EE.UU.
EFE.- El pívot Shaquille O'Neal
confirmó una vez más que no tiene
rivales en la liga que puedan marcarlo y Los
Angeles Lakers ganaron por 92-85 a los Knicks de
New York.
El
entrenador de los Knicks, Jeff Van Gundy,
pensó que el veterano pívot
Patrick Ewing, un luchador curtido en cientos de
batallas con los mejores hombres altos de la
NBA, podía hacer el milagro de controlar
el poder demoledor de O'Neal debajo de los
tableros.
Su estrategia no resultó porque O'Neal
volvió a ser el hombre estrella de los
Lakers al conseguir 43 puntos y 10 rebotes y
cuando comenzó a necesitar la ayuda de
sus compañeros surgió la figura
del escolta Kobe Bryant que lo hizo perfecto con
otros 24 tantos y nueve capturas del
balón debajo de los tableros. El triunfo
fue el segundo consecutivo para los Lakers
después de haber roto en Washington la
racha de 19 consecutivos, la tercera mejor marca
en la historia de la NBA.
O'Neal superó no sólo a Ewing
sino también al doble equipo que Van
Gundy al final se decidió a ponerle para
intentar ganar al mejor equipo de la liga. El
pívot de los Lakers encestó 18 de
31 tiros de campo y tuvo siete puntos en 13
lanzamientos desde la línea de personal
para superar por tercera vez en cuatro partidos
la marca de los 40 puntos.
Idolo caído
"Pat es un gran pívot, uno de mis
ídolos", comentó O'Neal. "Se que
intentó hacer lo mejor que pudo frente a
mí, pero me encuentro en un gran momento
de forma y creo que le gané el duelo
individual después de anotar los dos
primeros tiros a canasta", agregó.
Pero en la segunda parte, cuando O'Neal se
contagió de los fallos en el ataque de
los Lakers, con 3:53 para finalizar el tercer
periodo sólo tenían 56 puntos, 30
de su pívot, el entrenador Phil Jackson
le dio descanso y entonces fue cuando
surgió Bryant.
El escolta de los Lakers, que había
fallado 10 de los 13 primeros tiros de campo que
había hecho, anotó 10 puntos
consecutivos en el tercer cuarto y su equipo
resurgió para tomar de nuevo el control
del partido. "Los dos sabemos cómo
compenetrarnos cuando estamos en el campo",
comentó Bryant. "Muchas veces O'Neal me
dice que se siente algo cansado y que necesita
que le ayude con mi esfuerzo y eso es lo que
sucede", añadió.
O'Neal reconoció que, como un
boxeador, que sabe cómo colocar a la
perfección la combinación de manos
con el 1-2 de izquierda y derecha. "Estamos
jugando mejor que nunca, nos entendemos a la
perfección y de ahí los triunfos
que hemos conseguido", destacó O'Neal.
"No me preocupa ni los porcentajes ni las marcas
individuales; sólo conseguir la
victoria", agregó.
Los Lakers han ganado 21 de los
últimos 22 partidos y 11 de 12 han sido
fuera de su campo sin contar el que les espera
hoy en Miami, donde tendrán que
enfrentarse con los Heat, líderes de la
División del Atlántico para
finalizar una gira de cinco fuera del Staples
Center que ahora les favorece 3-1.
A pesar de la derrota, que rompió una
racha de cuatro triunfos consecutivos para los
Knicks, Van Gundy dijo que su equipo
había realizado un gran partido
defensivo. "Si limitas a un rival al 42 por
ciento en los tiros de campo (34 de 80) y lo
dominas en los rebotes con 48-46 tienes que
decir que has hecho un gran trabajo defensivo,
la diferencia fueron los 17 puntos de la segunda
parte que anotó Bryant", explicó
Van Gundy.
Imposible
Por su parte, Ewing admitió que
defender a O'Neal es una misión muy
difícil porque no sólo tiene
potencia física sino que además
también cuenta con una gran rapidez de
movimientos. "Lo único que puedes hacer
es luchar al máximo e intentar que te las
cosas te salgan lo mejor posible",
subrayó Ewing. "Tratar de impedirle que
realice cada uno de sus tiros es sencillamente
una misión imposible porque está
teniendo una temporada de auténtico MVP",
apuntó.
Ewing finalizó el partido con 12
puntos y 16 rebotes, mientras que el alero Allan
Houston fue el máximo encestador de los
Knicks, con 20 tantos, y Latrell Sprewell se
quedó con sólo 13 para los Knicks
que tuvieron un 41 por ciento en los tiros de
campo (33-81).
"Los árbitros también cuentan
en este tipo de partido y los 32 tiros de
personal que realizaron los Lakers por
sólo 20 para nosotros es algo a tener en
cuenta", agregó Van Gundy, que
recibió la quinta falta técnica de
su carrera a los cuatro minutos de partido.
"Steve Javi es un buen árbitro, pero las
estadísticas no mienten",
manifestó.