Lunes 20 de marzo


Shaqu'illa...

Shaquille O'Neal fue un verdadero monstruo en Nueva York, lidereando a los Lakers a una victoria contundente sobre los Knicks.

Nueva York, EE.UU.

EFE.- El pívot Shaquille O'Neal confirmó una vez más que no tiene rivales en la liga que puedan marcarlo y Los Angeles Lakers ganaron por 92-85 a los Knicks de New York.

El entrenador de los Knicks, Jeff Van Gundy, pensó que el veterano pívot Patrick Ewing, un luchador curtido en cientos de batallas con los mejores hombres altos de la NBA, podía hacer el milagro de controlar el poder demoledor de O'Neal debajo de los tableros.

Su estrategia no resultó porque O'Neal volvió a ser el hombre estrella de los Lakers al conseguir 43 puntos y 10 rebotes y cuando comenzó a necesitar la ayuda de sus compañeros surgió la figura del escolta Kobe Bryant que lo hizo perfecto con otros 24 tantos y nueve capturas del balón debajo de los tableros. El triunfo fue el segundo consecutivo para los Lakers después de haber roto en Washington la racha de 19 consecutivos, la tercera mejor marca en la historia de la NBA.

O'Neal superó no sólo a Ewing sino también al doble equipo que Van Gundy al final se decidió a ponerle para intentar ganar al mejor equipo de la liga. El pívot de los Lakers encestó 18 de 31 tiros de campo y tuvo siete puntos en 13 lanzamientos desde la línea de personal para superar por tercera vez en cuatro partidos la marca de los 40 puntos.

Idolo caído

"Pat es un gran pívot, uno de mis ídolos", comentó O'Neal. "Se que intentó hacer lo mejor que pudo frente a mí, pero me encuentro en un gran momento de forma y creo que le gané el duelo individual después de anotar los dos primeros tiros a canasta", agregó.

Pero en la segunda parte, cuando O'Neal se contagió de los fallos en el ataque de los Lakers, con 3:53 para finalizar el tercer periodo sólo tenían 56 puntos, 30 de su pívot, el entrenador Phil Jackson le dio descanso y entonces fue cuando surgió Bryant.

El escolta de los Lakers, que había fallado 10 de los 13 primeros tiros de campo que había hecho, anotó 10 puntos consecutivos en el tercer cuarto y su equipo resurgió para tomar de nuevo el control del partido. "Los dos sabemos cómo compenetrarnos cuando estamos en el campo", comentó Bryant. "Muchas veces O'Neal me dice que se siente algo cansado y que necesita que le ayude con mi esfuerzo y eso es lo que sucede", añadió.

O'Neal reconoció que, como un boxeador, que sabe cómo colocar a la perfección la combinación de manos con el 1-2 de izquierda y derecha. "Estamos jugando mejor que nunca, nos entendemos a la perfección y de ahí los triunfos que hemos conseguido", destacó O'Neal. "No me preocupa ni los porcentajes ni las marcas individuales; sólo conseguir la victoria", agregó.

Los Lakers han ganado 21 de los últimos 22 partidos y 11 de 12 han sido fuera de su campo sin contar el que les espera hoy en Miami, donde tendrán que enfrentarse con los Heat, líderes de la División del Atlántico para finalizar una gira de cinco fuera del Staples Center que ahora les favorece 3-1.

A pesar de la derrota, que rompió una racha de cuatro triunfos consecutivos para los Knicks, Van Gundy dijo que su equipo había realizado un gran partido defensivo. "Si limitas a un rival al 42 por ciento en los tiros de campo (34 de 80) y lo dominas en los rebotes con 48-46 tienes que decir que has hecho un gran trabajo defensivo, la diferencia fueron los 17 puntos de la segunda parte que anotó Bryant", explicó Van Gundy.

Imposible

Por su parte, Ewing admitió que defender a O'Neal es una misión muy difícil porque no sólo tiene potencia física sino que además también cuenta con una gran rapidez de movimientos. "Lo único que puedes hacer es luchar al máximo e intentar que te las cosas te salgan lo mejor posible", subrayó Ewing. "Tratar de impedirle que realice cada uno de sus tiros es sencillamente una misión imposible porque está teniendo una temporada de auténtico MVP", apuntó.

Ewing finalizó el partido con 12 puntos y 16 rebotes, mientras que el alero Allan Houston fue el máximo encestador de los Knicks, con 20 tantos, y Latrell Sprewell se quedó con sólo 13 para los Knicks que tuvieron un 41 por ciento en los tiros de campo (33-81).

"Los árbitros también cuentan en este tipo de partido y los 32 tiros de personal que realizaron los Lakers por sólo 20 para nosotros es algo a tener en cuenta", agregó Van Gundy, que recibió la quinta falta técnica de su carrera a los cuatro minutos de partido. "Steve Javi es un buen árbitro, pero las estadísticas no mienten", manifestó.


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