Lunes 14 de junio
Modernizar sin miedos políticos

Juan José Daboub continuará el proceso de modernización. "El temor a la reducción del Estado es una concepción errada de la realidad", dice al adelantar los cambios en el sector público

El Diario de Hoy (EDH):

¿No han encontrado un Estado demasiado grande para las acciones que quieren llevar a cabo?

Juan José Daboub (J.J.D): Es un hecho que existe desde hace mucho tiempo. Pero eso se ha venido transformando con las reformas de modernización en telecomunicaciones, electricidad, etc. El esfuerzo en esa dirección tiene que continuar con nuevas reformas, hacia una transformación productiva con equidad.

Nuestro compromiso es trabajar para volver eficiente al Estado. Habrá un esfuerzo por eliminar trámites burocráticos y las barreras que afectan el desarrollo de las empresas y de las personas. Pero también buscamos que el papel que aún tiene que jugar el Estado se haga con una mística diferente.

¿Cuáles son los principales cambios para caminar hacia esa vía?

J.J.D: Las cuatro grandes áreas primordiales de trabajo en modernización son la reestructuración del sector hídrico, la modernización de Obras Públicas y la creación de un fondo vial, la reforma del sector salud y la orientación en la parte de educación hacia la calidad y a las medidas de desempeño.

Cuando se habla de modernización surge un temor por la reducción de la cantidad de empleados. ¿Cómo enfrentarán ese problema?

J.J.D: El problema es bien sencillo. Todas las áreas que van a pasar por un proceso de modernización son demasiado grandes y se tienen que reducir. Eso se consigue al crear otros proveedores de servicio, descentralizando, desburocratizando y abriendo los mercados para más competencia. Entonces, lo que se recorta de alguna de estas áreas estatales demasiado grandes puede pasar a esos nuevos actores o a otras donde aún se necesitan recursos humanos, como Seguridad y Educación.

¿Y quienes temen a los despidos?

J.J.D: La preocupación de los recortes es producto de una percepción equivocada de la realidad, porque usted lo que hace es transformar. Hay áreas en las que el trabajo pueden hacerlo empresas privadas y otras en las que el Estado no puede perder su rol.

Entonces, ¿Cómo deberían entenderse los recortes?

J.J.D: Lo que hacemos es una redistribución, reorientación y recapacitación. En realidad, lo que se está haciendo es dar la oportunidad para que estas personas, que están en un aparato demasiado grande, se integren a otras áreas de trabajo.

¿El temor que genera esa percepción equivocada -como usted la califica- no es una barrera política para ustedes?

J.J.D: No, al contrario. Yo creo que se tienen que buscar los apoyos, las alianzas, los respaldos con los diferentes actores de la vida nacional, para que tanto las reformas de modernización como los cambios en materia económica y social sean el resultado de una participación ciudadana. Se trata, en realidad, de devolverle el poder a la gente, que es quien en realidad tiene una percepción más clara, porque está frente al problema y puede tener los recursos para resolverlo.

Pero hay personas que lo ven como "echar gente a la calle"...

J.J.D: No, eso es, precisamente, la concepción equivocada. El ejemplo está en las telecomunicaciones. En lo que era ANTEL, tal vez hay menos personas ahora, pero hay nuevas empresas de telecomunicaciones. ¿De dónde van a contratar si no es de la gente que conoce el trabajo? Si una persona antes andaba con cachucha de ANTEL -que era un verdadero mastodonte-, ahora anda con la de Telefónica o de Televip. El mercado se reorienta de donde hay excesos a donde hay necesidades. Esa gran masa de personas es útil, es importante y, con la debida preparación, puede pasar de esas áreas donde, muchas veces, hasta ellos se sienten frustrados, a áreas más productivas. Lo que se consigue es una ganancia neta, no una pérdida.

Al hablar de modernización, se remite el pensamiento a las privatizaciones. ¿Se puede dar esto con los sectores que ha mencionado, como agua y salud?

J.J.D: El agua no se puede privatizar, así de sencillo. Lo más que se puede llegar a hacer es descentralizar, para que lo manejen las comunidades, alcaldías, las ONGs, por ejemplo, o subcontratar servicios privados de mantenimiento, de facturación, de medición, etc.

¿Tenemos en otras áreas más mastodontes del tipo de ANTEL?

J.J.D: Yo considero que, si bien no son tan evidentes, ni tan claros, en las cuatro áreas que le mencioné hay todavía colesterol en las venas, por ponerlo de esa forma. Son obstáculos que hay que eliminar y eso se logra al ser más eficientes en el trabajo, dejando atrás prácticas que sólo le significan gastos al Estado, dejando de perder tiempo en procesos sumamente burocráticos. En general, en todas las áreas del Estado, hay oportunidades tremendas de eliminar esos obstáculos.

Cuando se entra en el proceso de reducir un mastodonte delegando funciones a privados se exige que el ojo del Estado siga ahí. ¿Cómo van a fortalecer los entes controladores?

J.J.D: Si comparamos la actividad de un país con una enorme carretera donde todos circulamos en nuestros carros, el Estado viene a ser como un gran furgón que se mueve con dificultad. Queremos convertirlo en un vehículo más liviano que pueda circular con más agilidad. Pero, para eso, siempre es importante que haya un semáforo y que estén señalizadas las calles. Ese es un rol del gobierno, regular, regir y resolver conflictos rápidamente. Es importante crear los entes reguladores independientes autónomos y apolíticos, que puedan tomar las decisiones necesarias para resolverle problemas a la gente.

¿Y cuándo se formarán estos entes reguladores?

J.J.D: El Ministro de Salud Pública ya anunció la creación del ente regulador del sector salud y, de igual manera, en las otras áreas en donde tengan que existir cambios, debe existir un organismo controlador estatal, para asegurarse de que las reglas se están respetando y para resolver conflictos entre las partes.

A sus 36 años, Juan José Daboub se encuentra al frente de una instancia estatal con gran poder.

El y los técnicos que lo acompañan en la Secretaría Técnica del nuevo gobierno aceitarán la maquinaria del gabinete que recién se estrena en la conducción del país.

Su esfuerzo será para lograr que el flujo de trabajo se dé correctamente. Para lograrlo, apoyará técnicamente el proceso de toma de decisiones completamente nuevo, creado para engranar las acciones de las diferentes instituciones de gobierno.

Un estilo nuevo, con procesos y dinámicas recién estrenadas. Daboub lo describe con entusiasmo y espera ver resultados traducidos en acciones eficientes de parte de los ministerios.

Hay un nuevo proceso de toma de decisiones ¿Esto implica que todo empieza de cero, o se están retomando elementos de la estructura del gobierno anterior?

J.J.D: La mayor parte es nueva, desde las personas hasta la forma de organizarse. Pero hay cosas positivas que se han tomado, como la parte de la Comisión de Modernización, donde se hicieron buenos esfuerzos. De las iniciativas, procesos y compromisos que ellos dejaron avanzados y de sus planes de trabajo, hemos retomado bastante.

Lo demás es novedoso, porque tiene que responder a la Nueva Alianza y a lo que el Presidente quiere que se haga.

¿Entonces han retomado lo que consideraron más eficiente?

J.J.D: Sí. Digamos que lo que se ha retomado es lo más congruente con la nueva forma de hacer las cosas. Eso no significa que lo demás haya sido malo, sino que hemos adoptado lo que más refleja el nuevo estilo del Presidente.

¿Con este nuevo estilo se busca establecer un mecanismo como el que usa una empresa para crear eficiencia?

J.J.D: Ese análisis es correcto, en el sentido de que buscamos eficiencia, no sólo en la toma de decisiones, sino en la ejecución de esas decisiones.

¿Y su papel es el paralelo del gerente de una gran empresa?

J.J.D: Yo creo que el gerente más bien es el presidente. Aunque yo no compararía esto con una empresa, sino con un equipo de fútbol. Soy como el asistente técnico del entrenador del equipo. Yo me aseguro de que todos estén dentro del régimen que el "coach" le pide al equipo que esté. No soy un policía, ni un inspector, sino la articulación para que se desempeñe correctamente el trabajo en equipo.

Mi función es asistir al Presidente en que las funciones que él toma se ejecuten con la diligencia, en los tiempos y con la eficiencia que están reflejados en su plan de gobierno y que el país necesita.

¿Cómo se dirigirá el flujo de comunicación entre el gabinete y otros actores como la Asamblea Legislativa o el mismo partido?

J.J.D: El Presidente ha creado una Secretaría de Asuntos Jurídicos y Legislativos, -cargo que ocupa Rolando Alvarenga-, que es el vínculo técnico en materia de leyes. Ese es el canal técnico de comunicación con la instancia legislativa.

Por otro lado, el Vicepresidente, Carlos Quintanilla, tiene gran experiencia de negociación y es un abogado respetado, por lo que tiene buenas relaciones con el Organo Judicial.

Creo que éstos son los dos actores más importantes que tiene en Presidente para mantener la comunicación y la negociación, sin excluir la posibilidad de que lo haga él directamente.

Dentro del Gabinete la comunicación se realiza a través de la dinámica de los comités. ¿Hay otras formas?

J.J.D: Tenemos un sistema formal de memorándum. Pero se piensa crear un sistema informático, donde podamos tener información en tiempo real, por medio de una red interna.

¿Cuándo estará listo ese sistema?

J.J.D: Por el momento, no tenemos los recursos, pero se está haciendo el esfuerzo de levantar esa red para comunicarnos y para que cada uno pueda informarse y evaluar el avance en los distintos proyectos que se estén ejecutando. Esto podría ayudar a que no haya duplicidad de esfuerzos e información adecuada.


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