Modernizar sin
miedos políticos
Juan José Daboub
continuará el proceso de
modernización. "El temor a la
reducción del Estado es una
concepción errada de la realidad", dice
al adelantar los cambios en el sector
público
El Diario de Hoy
(EDH):
¿No
han encontrado un Estado demasiado grande para
las acciones que quieren llevar a cabo?
Juan José Daboub
(J.J.D): Es un hecho que existe desde hace
mucho tiempo. Pero eso se ha venido
transformando con las reformas de
modernización en telecomunicaciones,
electricidad, etc. El esfuerzo en esa
dirección tiene que continuar con nuevas
reformas, hacia una transformación
productiva con equidad.
Nuestro compromiso es
trabajar para volver eficiente al Estado.
Habrá un esfuerzo por eliminar
trámites burocráticos y las
barreras que afectan el desarrollo de las
empresas y de las personas. Pero también
buscamos que el papel que aún tiene que
jugar el Estado se haga con una mística
diferente.
¿Cuáles son
los principales cambios para caminar hacia esa
vía?
J.J.D: Las cuatro
grandes áreas primordiales de trabajo en
modernización son la
reestructuración del sector
hídrico, la modernización de Obras
Públicas y la creación de un fondo
vial, la reforma del sector salud y la
orientación en la parte de
educación hacia la calidad y a las
medidas de desempeño.
Cuando se habla de
modernización surge un temor por la
reducción de la cantidad de empleados.
¿Cómo enfrentarán ese
problema?
J.J.D: El problema es
bien sencillo. Todas las áreas que van a
pasar por un proceso de modernización son
demasiado grandes y se tienen que reducir. Eso
se consigue al crear otros proveedores de
servicio, descentralizando, desburocratizando y
abriendo los mercados para más
competencia. Entonces, lo que se recorta de
alguna de estas áreas estatales demasiado
grandes puede pasar a esos nuevos actores o a
otras donde aún se necesitan recursos
humanos, como Seguridad y
Educación.
¿Y quienes temen a
los despidos?
J.J.D: La
preocupación de los recortes es producto
de una percepción equivocada de la
realidad, porque usted lo que hace es
transformar. Hay áreas en las que el
trabajo pueden hacerlo empresas privadas y otras
en las que el Estado no puede perder su rol.
Entonces,
¿Cómo deberían entenderse los
recortes?
J.J.D: Lo que hacemos
es una redistribución,
reorientación y recapacitación. En
realidad, lo que se está haciendo es dar
la oportunidad para que estas personas, que
están en un aparato demasiado grande, se
integren a otras áreas de trabajo.
¿El temor que genera
esa percepción equivocada -como usted la
califica- no es una barrera política para
ustedes?
J.J.D: No, al
contrario. Yo creo que se tienen que buscar los
apoyos, las alianzas, los respaldos con los
diferentes actores de la vida nacional, para que
tanto las reformas de modernización como
los cambios en materia económica y social
sean el resultado de una participación
ciudadana. Se trata, en realidad, de devolverle
el poder a la gente, que es quien en realidad
tiene una percepción más clara,
porque está frente al problema y puede
tener los recursos para resolverlo.
Pero
hay personas que lo ven como "echar gente a la
calle"...
J.J.D: No, eso es,
precisamente, la concepción equivocada.
El ejemplo está en las
telecomunicaciones. En lo que era ANTEL, tal vez
hay menos personas ahora, pero hay nuevas
empresas de telecomunicaciones. ¿De
dónde van a contratar si no es de la
gente que conoce el trabajo? Si una persona
antes andaba con cachucha de ANTEL -que era un
verdadero mastodonte-, ahora anda con la de
Telefónica o de Televip. El mercado se
reorienta de donde hay excesos a donde hay
necesidades. Esa gran masa de personas es
útil, es importante y, con la debida
preparación, puede pasar de esas
áreas donde, muchas veces, hasta ellos se
sienten frustrados, a áreas más
productivas. Lo que se consigue es una ganancia
neta, no una pérdida.
Al hablar de
modernización, se remite el pensamiento a
las privatizaciones. ¿Se puede dar esto con
los sectores que ha mencionado, como agua y
salud?
J.J.D: El agua no se
puede privatizar, así de sencillo. Lo
más que se puede llegar a hacer es
descentralizar, para que lo manejen las
comunidades, alcaldías, las ONGs, por
ejemplo, o subcontratar servicios privados de
mantenimiento, de facturación, de
medición, etc.
¿Tenemos en otras
áreas más mastodontes del tipo de
ANTEL?
J.J.D: Yo considero
que, si bien no son tan evidentes, ni tan
claros, en las cuatro áreas que le
mencioné hay todavía colesterol en
las venas, por ponerlo de esa forma. Son
obstáculos que hay que eliminar y eso se
logra al ser más eficientes en el
trabajo, dejando atrás prácticas
que sólo le significan gastos al Estado,
dejando de perder tiempo en procesos sumamente
burocráticos. En general, en todas las
áreas del Estado, hay oportunidades
tremendas de eliminar esos
obstáculos.
Cuando se entra en el proceso
de reducir un mastodonte delegando funciones a
privados se exige que el ojo del Estado siga
ahí. ¿Cómo van a fortalecer
los entes controladores?
J.J.D: Si comparamos
la actividad de un país con una enorme
carretera donde todos circulamos en nuestros
carros, el Estado viene a ser como un gran
furgón que se mueve con dificultad.
Queremos convertirlo en un vehículo
más liviano que pueda circular con
más agilidad. Pero, para eso, siempre es
importante que haya un semáforo y que
estén señalizadas las calles. Ese
es un rol del gobierno, regular, regir y
resolver conflictos rápidamente. Es
importante crear los entes reguladores
independientes autónomos y
apolíticos, que puedan tomar las
decisiones necesarias para resolverle problemas
a la gente.
¿Y cuándo se
formarán estos entes
reguladores?
J.J.D: El Ministro de
Salud Pública ya anunció la
creación del ente regulador del sector
salud y, de igual manera, en las otras
áreas en donde tengan que existir
cambios, debe existir un organismo controlador
estatal, para asegurarse de que las reglas se
están respetando y para resolver
conflictos entre las partes.
A sus 36 años, Juan
José Daboub se encuentra al frente de una
instancia estatal con gran poder.
El y los técnicos que
lo acompañan en la Secretaría
Técnica del nuevo gobierno
aceitarán la maquinaria del gabinete que
recién se estrena en la conducción
del país.
Su esfuerzo será para
lograr que el flujo de trabajo se dé
correctamente. Para lograrlo, apoyará
técnicamente el proceso de toma de
decisiones completamente nuevo, creado para
engranar las acciones de las diferentes
instituciones de gobierno.
Un estilo nuevo, con procesos
y dinámicas recién estrenadas.
Daboub lo describe con entusiasmo y espera ver
resultados traducidos en acciones eficientes de
parte de los ministerios.
Hay un nuevo proceso de toma
de decisiones ¿Esto implica que todo
empieza de cero, o se están retomando
elementos de la estructura del gobierno
anterior?
J.J.D: La mayor parte
es nueva, desde las personas hasta la forma de
organizarse. Pero hay cosas positivas que se han
tomado, como la parte de la Comisión de
Modernización, donde se hicieron buenos
esfuerzos. De las iniciativas, procesos y
compromisos que ellos dejaron avanzados y de sus
planes de trabajo, hemos retomado
bastante.
Lo demás es novedoso,
porque tiene que responder a la Nueva Alianza y
a lo que el Presidente quiere que se haga.
¿Entonces han
retomado lo que consideraron más
eficiente?
J.J.D: Sí.
Digamos que lo que se ha retomado es lo
más congruente con la nueva forma de
hacer las cosas. Eso no significa que lo
demás haya sido malo, sino que hemos
adoptado lo que más refleja el nuevo
estilo del Presidente.
¿Con este nuevo
estilo se busca establecer un mecanismo como el
que usa una empresa para crear eficiencia?
J.J.D: Ese
análisis es correcto, en el sentido de
que buscamos eficiencia, no sólo en la
toma de decisiones, sino en la ejecución
de esas decisiones.
¿Y su papel es el
paralelo del gerente de una gran
empresa?
J.J.D: Yo creo que el
gerente más bien es el presidente. Aunque
yo no compararía esto con una empresa,
sino con un equipo de fútbol. Soy como el
asistente técnico del entrenador del
equipo. Yo me aseguro de que todos estén
dentro del régimen que el "coach" le pide
al equipo que esté. No soy un
policía, ni un inspector, sino la
articulación para que se desempeñe
correctamente el trabajo en equipo.
Mi función es asistir
al Presidente en que las funciones que él
toma se ejecuten con la diligencia, en los
tiempos y con la eficiencia que están
reflejados en su plan de gobierno y que el
país necesita.
¿Cómo se
dirigirá el flujo de comunicación
entre el gabinete y otros actores como la
Asamblea Legislativa o el mismo
partido?
J.J.D: El Presidente
ha creado una Secretaría de Asuntos
Jurídicos y Legislativos, -cargo que
ocupa Rolando Alvarenga-, que es el
vínculo técnico en materia de
leyes. Ese es el canal técnico de
comunicación con la instancia
legislativa.
Por otro lado, el
Vicepresidente, Carlos Quintanilla, tiene gran
experiencia de negociación y es un
abogado respetado, por lo que tiene buenas
relaciones con el Organo Judicial.
Creo que éstos son los
dos actores más importantes que tiene en
Presidente para mantener la comunicación
y la negociación, sin excluir la
posibilidad de que lo haga él
directamente.
Dentro del Gabinete la
comunicación se realiza a través
de la dinámica de los comités.
¿Hay otras formas?
J.J.D: Tenemos un
sistema formal de memorándum. Pero se
piensa crear un sistema informático,
donde podamos tener información en tiempo
real, por medio de una red interna.
¿Cuándo
estará listo ese sistema?
J.J.D: Por el momento,
no tenemos los recursos, pero se está
haciendo el esfuerzo de levantar esa red para
comunicarnos y para que cada uno pueda
informarse y evaluar el avance en los distintos
proyectos que se estén ejecutando. Esto
podría ayudar a que no haya duplicidad de
esfuerzos e información
adecuada.