Juicio para jueza no
prospera
Han pasado más de
seis meses desde que Saquiro solicitó a
la Corte Suprema de Justicia el antejuicio para
una jueza
El Diario de
Hoy
La
costumbre de la Corte Suprema de Justicia de
arreglar con despido las malas actuaciones de
los jueces parece que nunca va a
terminar.
faEl Salvador la
aplicación de la justicia anda muy mal.
Las actitudes ligeras, arbitrarias e
intimidatorias que algunos jueces y fiscales han
puesto en práctica contra el pudor de
personas honorables y honestas, asi lo
demuestran.
Y por eso no es de asombrarse
que conocidos abogados coincidan en cuanto a las
presiones coercitivas que ejercen los
aplicadores de justicia al obligar a una persona
a arreglar económicamente su
situación legal por temor a ir a la
cárcel.
Para el caso, los directivos
de una importante distribuidora de
vehículos en el país fueron
acosados y perseguidos-cual capos de la droga-
por contingentes de policías quienes por
vía terrestre y hasta aérea,
pretendían hacer efectiva la orden de
captura emanada por brillante resolución
de la ex jueza 13a. de Paz de San Salvador,
Marta López Martínez de
Ascencio.
El poder entregado por la
Corte Suprema de Justicia a esta jueza la
llevó a abusar y excederse en sus
funciones al ordenar la detención de los
directivos cuando el verdadero responsable de
una estafa de más de 125 mil colones era
el vendedor de la empresa contra quien nunca se
hizo un operativo y por ende anda prófugo
de la justicia adeudando miles de colones a sus
expatronos que asumieron los costos de sus
artimañas.
Ligereza
fiscal
Pero no sólo los
jueces se extralimitan en sus funciones.
Aprovechando la autoridad que le confiere la
ley, la Fiscalía actuó en
innegable complicidad con un grupo de abogados
para solicitar a un tribunal la orden de captura
contra el director de este matutino por el
sólo hecho de utilizar una frase que
estaba registrada como producto no asi como
servicio.
La Fiscalía estaba
dispuesta a olvidar la latente amenaza de
prisión si el ejecutivo del
periódico entregaba la modesta suma de 12
millones de colones que exigía el
demandante, afortunadamente, ningún juez
se prestó al juego de reparto del pastel.
Los anteriores son
sólo algunos de los ejemplos de la
brillante actuación de nuestros jueces y
fiscales quienes en más de una
ocasión fueron capacitados
manejo.