Lunes 5 de julio


La lección de México

Observando la actuación de México en la Copa América no podemos más que pensar en cómo quisiéramos que nuestro fútbol se pudiera presentar a nivel internacional de esa manera. Es que muchos podrán pensar de que México está muy lejos de nosotros y podrán tener razón en cuanto a lo organizativo y estructural de la administración mexicana de su fútbol.

Por Orestes Membreño

Por ahora, los mexicanos son parte del espectáculo mundial y tienen un papel protagónico en la Copa América debido a que desde hace ratos cambiaron su mentalidad y estilo de juego. Técnicamente siguen siendo iguales que el futbolista salvadoreño, nada más que el mejicano ahora piensa diferente, es más profesional.

Porque no se puede negar que México se propuso una meta y trabajó para ella: tener presencia y eso significa que a los equipos mexicanos ahora se les mira con respeto en cualquier cancha que se presentan, no solo en el área de CONCACAF en la que ya no tienen rival.

En ningún momento hay que pensar que los mexicanos quieren ser campeones del mundo, por ahora están en un lugar en que les es motivo de satisfacción que los rivales tengan que trabajar duro para pasarles encima y que si se descuidan pueden sufrir derrotas como lo que le sucedió a Chile, su última víctima.

Ahora, el jugador mexicano tiene otra manera de pensar y se entrega por su profesión y por su país en una cancha de fútbol. Esto es así porque detrás de él existe todo un aparato estructurado que le da un soporte real para que su profesión sea algo de la que pueda sentirse orgulloso.

Es precisamente lo que nosotros quisiéramos para nuestro fútbol: que se nos respetara en cualquier parte. Ahora nadie nos toma en cuenta, somos del montón y de eso tenemos la culpa todos, porque de alguna manera nos hemos acomodado y conformado.

En tal sentido, el llamado es para la dirigencia actual. De una vez por todas se debe estructurar un esquema de funcionamiento en el trabajo de formación de jugadores que es el punto de partida para buscar regenerar el fútbol nacional, porque ha nadie escapa la ausencia de valores con talento.

La reciente visita de Fluminense, que vino dirigido por el flamante técnico campeón del mundo Carlos Alberto Parreira, dejó un concejo que muchos hemos venido pregonando desde hace algunos años: si no se trabaja con las divisiones inferiores el fútbol de este país nunca saldrá a la escena internacional.

A Parreira y su cuerpo técnico les costó salir de su asombro cuando se les dijo que los equipos de primera división no tenían divisiones inferiores y que no tenían nada en que caer muertos. No se explicaban como es que todavía había fútbol en este país.

Y decir trabajo en divisiones inferiores, no es decir que la FEDEFUT o COLIJES tengan selecciones permanentes ni que la aprobación de un presupuesto del Estado es la solución a los problemas. No.

Una de las soluciones es que se tenga un esquema definido para el trabajo en las divisiones inferiores y de una planificación a largo plazo que debe tener todo el soporte de una estructura organizativa seria y honesta.


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