Lunes 19 de julio


Promesas, frustraciones y pronósticos

Pastoriza y Palermo, Colombia y su gran bocota, la promesa del entrenador boliviano y la humildad de los japoneses. Todos fueron los ingredientes picosos de un torneo que, como siempre pasa, tuvo un solo ganador y un montón de perdedores. Claro, cuando antes de jugar uno apuesta por el pronóstico, la derrota sabe más amargo, y la victoria, más dulce.

Asunción, Paraguay

EFE.- Promesas incumplidas, frustraciones sin consuelo, pronósticos fallidos o amenazas en suspenso de jugadores, entrenadores y árbitros también hicieron historia en la última Copa América del siglo XX.

Algunas de estas "frases célebres" encierran sueños cándidos como el contado a EFE por el delantero Daniel Noriega poco antes del debut de su país ante Brasil: "Venezuela ya no es la cenicienta del fútbol suramericano". Ese día su equipo fue arrasado por 7-0.

La Cenicienta

En la misma fecha, horas antes de aquel partido disputado en Ciudad del Este, el seleccionador brasileño, Wanderley Luxemburgo, dijo a la prensa con una humildad mal disimulada: "Ganar a Venezuela por medio a cero estará bien".

El argentino José Omar Pastoriza, había anticipado a EFE que, bajo su batuta, el equipo venezolano se convertirá en "una mezcla de Brasil y Argentina".

Al día siguiente de la goleada que le propinó el fútbol del primer ingrediente de su mezcla, Pastoriza compareció ante los medios para afirmar en tono solemne: "Me gustaría volver a jugar ese partido con Brasil".

A quien no se le ocurriría volver a sufrir ese escarnio es al portero Ronny Vega, a juzgar por su conmovedor testimonio: "En un ataque me venía un jugador que valía 100 millones de dólares (en alusión al brasileño Amoroso) y en el siguiente otro de 200 millones (sobre Ronaldo). Fue una pesadilla".

Tres días después de la goleada brasileña, Vega, desconsolado y con el rostro descompuesto, dijo de Ivan Zamorano y Marcelo Salas, los puntas del equipo chileno que debía enfrentar: "salgo de una dupla y ahora me viene otra".

Monstruos en el banquillo

El torneo será recordado por el técnico de Chile, Nelson Acosta, como uno de las más difíciles experiencias de su vida debido al duelo permanente con la prensa. "Lo único que espero es que termine la Copa par ver qué decisión voy a tomar. Llevo tres años aguantando mucha porquería y todo tiene un límite", dijo.

Su colega Juan Carlos Oblitas tampoco escapó a la presión periodística y todavía resuena en Paraguay su dura amenaza tras la eliminación de Perú en los cuartos de final ante México: "Cuando vuelva (a Lima) no voy a hablar con nadie porque los periodistas que me critican son unos verdaderos caníbales".

"El triunfo ante Perú nos dio vitaminas", declaró tras ese emocionante partido el técnico mexicano Manuel Lapuente sin saber que, cuatro días después, sus hombres perderían con Brasil la clasificación a la final en un partido que jugaron con desgano.

La comentada eliminación de Colombia ante Chile en los cuartos de final dejó en suspenso la promesa del entrenador Javier Alvarez de volver a "golear a cualquier equipo mal parado". Alvarez, en todas sus declaraciones, mostraba su respeto hacia el jugador o el equipo por el que se le preguntaba. Chile se lo perdió.

Las vedettes

El esperado duelo de Brasil con Argentina, en los cuartos de final, dejó en fuera de lugar al delantero Amoroso, especialmente cuando afirmó: "Si ellos golpean en el frente, nosotros tenemos atrás gente que también va a golpear".

Su compañero, el lateral izquierdo Roberto Carlos sorprendió por su sincedridad al definir a EFE el goleador de la selección argentina: "(Martín) Palermo es un jugador muy raro, porque no es crack, pero tampoco se puede decir que es malo".

Zamorano no resistió a la tentación de comentar el "síndrome de los once metros" que hizo furor en la Copa América. Tras el partido que Brasil les ganó por 1-0 y en el que desperdiciaron el empate en un penalti, dijo de Pedro González, que falló el lanzamiento, que había entrado con su penalti "en la vitrina de los grandes".

La competición terminará y no se sabrá si quien lo dijo fue Federico Magallanes o su clon: "En Europa me cambiaron la forma de jugar y pensar". Ahora su club, el Racing de Santander español, tendrá que explicar a la afición uruguaya y especialmente a la familia del delantero qué pasó con este chico.

Para el ariete colombiano Edwin Congo el torneo ha servido de lección para no lanzar juicios apresurados, como cuando anunció: "Quiero presentarme a los directivos del Real Madrid como campeón de la Copa América".

De confesionario fue para el entrenador de Japón, el francés Philippe Troussier, cuando admitió, ya eliminado, que su equipo "no está preprarado para jugar de igual a igual la Copa América".

El torneo pasó y árbitros y jugadores no se pusieron de acuerdo. Mientras el árbitro venezolano Luis Solórzano afirmaba que todos sus colegas estaban "muy atentos a las picardías tan comunes en futbolistas suramericanos", Zamorano pedía que éstos unificaran los criterios para amonestar jugadores "y evitar que algunos se sigan creyendo dioses".


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