Promesas,
frustraciones y pronósticos
Pastoriza y Palermo,
Colombia y su gran bocota, la promesa del
entrenador boliviano y la humildad de los
japoneses. Todos fueron los ingredientes picosos
de un torneo que, como siempre pasa, tuvo un
solo ganador y un montón de perdedores.
Claro, cuando antes de jugar uno apuesta por el
pronóstico, la derrota sabe más
amargo, y la victoria, más dulce.
Asunción,
Paraguay
EFE.-
Promesas incumplidas, frustraciones sin
consuelo, pronósticos fallidos o amenazas
en suspenso de jugadores, entrenadores y
árbitros también hicieron historia
en la última Copa América del
siglo XX.
Algunas de estas "frases
célebres" encierran sueños
cándidos como el contado a EFE por el
delantero Daniel Noriega poco antes del debut de
su país ante Brasil: "Venezuela ya no es
la cenicienta del fútbol suramericano".
Ese día su equipo fue arrasado por
7-0.
La
Cenicienta
En la misma fecha, horas
antes de aquel partido disputado en Ciudad del
Este, el seleccionador brasileño,
Wanderley Luxemburgo, dijo a la prensa con una
humildad mal disimulada: "Ganar a Venezuela por
medio a cero estará bien".
El argentino José Omar
Pastoriza, había anticipado a EFE que,
bajo su batuta, el equipo venezolano se
convertirá en "una mezcla de Brasil y
Argentina".
Al día siguiente de la
goleada que le propinó el fútbol
del primer ingrediente de su mezcla, Pastoriza
compareció ante los medios para afirmar
en tono solemne: "Me gustaría volver a
jugar ese partido con Brasil".
A quien no se le
ocurriría volver a sufrir ese escarnio es
al portero Ronny Vega, a juzgar por su
conmovedor testimonio: "En un ataque me
venía un jugador que valía 100
millones de dólares (en alusión al
brasileño Amoroso) y en el siguiente otro
de 200 millones (sobre Ronaldo). Fue una
pesadilla".
Tres días
después de la goleada brasileña,
Vega, desconsolado y con el rostro descompuesto,
dijo de Ivan Zamorano y Marcelo Salas, los
puntas del equipo chileno que debía
enfrentar: "salgo de una dupla y ahora me viene
otra".
Monstruos en el
banquillo
El torneo será
recordado por el técnico de Chile, Nelson
Acosta, como uno de las más
difíciles experiencias de su vida debido
al duelo permanente con la prensa. "Lo
único que espero es que termine la Copa
par ver qué decisión voy a tomar.
Llevo tres años aguantando mucha
porquería y todo tiene un límite",
dijo.
Su colega Juan Carlos Oblitas
tampoco escapó a la presión
periodística y todavía resuena en
Paraguay su dura amenaza tras la
eliminación de Perú en los cuartos
de final ante México: "Cuando vuelva (a
Lima) no voy a hablar con nadie porque los
periodistas que me critican son unos verdaderos
caníbales".
"El
triunfo ante Perú nos dio vitaminas",
declaró tras ese emocionante partido el
técnico mexicano Manuel Lapuente sin
saber que, cuatro días después,
sus hombres perderían con Brasil la
clasificación a la final en un partido
que jugaron con desgano.
La comentada
eliminación de Colombia ante Chile en los
cuartos de final dejó en suspenso la
promesa del entrenador Javier Alvarez de volver
a "golear a cualquier equipo mal parado".
Alvarez, en todas sus declaraciones, mostraba su
respeto hacia el jugador o el equipo por el que
se le preguntaba. Chile se lo
perdió.
Las
vedettes
El esperado duelo de Brasil
con Argentina, en los cuartos de final,
dejó en fuera de lugar al delantero
Amoroso, especialmente cuando afirmó: "Si
ellos golpean en el frente, nosotros tenemos
atrás gente que también va a
golpear".
Su compañero, el
lateral izquierdo Roberto Carlos
sorprendió por su sincedridad al definir
a EFE el goleador de la selección
argentina: "(Martín) Palermo es un
jugador muy raro, porque no es crack, pero
tampoco se puede decir que es malo".
Zamorano no resistió a
la tentación de comentar el
"síndrome de los once metros" que hizo
furor en la Copa América. Tras el partido
que Brasil les ganó por 1-0 y en el que
desperdiciaron el empate en un penalti, dijo de
Pedro González, que falló el
lanzamiento, que había entrado con su
penalti "en la vitrina de los
grandes".
La competición
terminará y no se sabrá si quien
lo dijo fue Federico Magallanes o su clon: "En
Europa me cambiaron la forma de jugar y pensar".
Ahora su club, el Racing de Santander
español, tendrá que explicar a la
afición uruguaya y especialmente a la
familia del delantero qué pasó con
este chico.
Para el ariete colombiano
Edwin Congo el torneo ha servido de
lección para no lanzar juicios
apresurados, como cuando anunció: "Quiero
presentarme a los directivos del Real Madrid
como campeón de la Copa
América".
De confesionario fue para el
entrenador de Japón, el francés
Philippe Troussier, cuando admitió, ya
eliminado, que su equipo "no está
preprarado para jugar de igual a igual la Copa
América".
El torneo pasó y
árbitros y jugadores no se pusieron de
acuerdo. Mientras el árbitro venezolano
Luis Solórzano afirmaba que todos sus
colegas estaban "muy atentos a las
picardías tan comunes en futbolistas
suramericanos", Zamorano pedía que
éstos unificaran los criterios para
amonestar jugadores "y evitar que algunos se
sigan creyendo dioses".