Sábado 10 de julio
Soldados piden venganza

Los cuerpos mutilados de decenas de soldados con sus cráneos destrozados a balazos yacían el viernes bajo un penetrante frío y una densa niebla en un potrero, en las afueras de esta población.

Un joven soldado que perdió a su hermano en los combates del jueves en las inmediaciones de Gutiérrez, unos 25 kilómetros al sur de Bogotá, prometía a gritos vengar su muerte "salvaje", mientras recorría el campo de ataque con un fusil y varias granadas terciadas sobre su cuerpo.

"Mataron a mí hermano, quiero venganza, he pedido al ejército que no me saque de la zona hasta que pueda vengar su muerte", gritaba mientras recorría la escena de combates.

El mismo soldado que juró vengar la muerte de su hermano dijo que combatió el jueves junto a otros militares contra los guerrilleros hasta agotar sus municiones. Después buscaron refugio en casas de campesinos, quienes les permitieron esconder sus fusiles y les prestaron ropas de civil para escapar de la guerrilla.

Conductores de vehículos de medios informativos relataron que fueron interceptados el jueves por guerrilleros y obligados a cargar hasta una zona despoblada algunos cadáveres.

Tiro de gracia

En medio de la intensa niebla y una pertinaz llovizna, socorristas de la Cruz Roja recogían los cuerpos de los militares muertos y los amontonaban para luego enviarlos en vehículos hacia Gutiérrez.

"La mayoría fueron rematados, tienen impactos de bala en la cabeza. Los cuerpos están abiertos, fue muy salvaje", relató en el campo de batalla un miembro del organismo de socorro.

Casi todos los militares muertos fueron despojados de sus armas, equipos de campaña y hasta de pertenencias personales.

Las labores de la Cruz Roja se cumplían en forma lenta y con precaución ante el temor de que los guerrilleros hubieran dejado explosivos bajo los cuerpos, como lo han hechos en otras ocasiones, según el ejército.

Las malas condiciones climatológicas impidieron que helicópteros militares o de los organismos de socorro ingresarán a la zona para llevar tropas o evacuar los cuerpos.

En la región no había señales de los subversivos que combatieron con el ejército y quienes se replegaron por una inhóspita zona de paramos a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, aseguraron fuentes militares.

En los alrededores al sitio en donde fueron reunidos los cadáveres, unos 70 soldados permanecían alertas y en posición de combate, mientras que otros 500 efectivos ingresaron por tierra hasta Gutiérrez.

En las llamadas "zonas rojas" de los alrededores de la capital colombiana actúan unos 1.500 guerrilleros de una fuerza total de 17.000 combatientes, según la mismas FARC.

Campesinos sirven como base de apoyo y redes de inteligencia a los subversivos y frecuentemente ocultan armamento a la guerrilla, inclusive bajo el suelo de sus casas, de acuerdo con el ejército.

Pastrana aferrado al tema de la paz

El presidente de Colombia, Andrés Pastrana, dijo que su gobierno seguirá en su empeño de poner fin a más de tres décadas de confrontación, al lamentar la muerte de 78 personas en los combates librados en el municipio de Gutiérrez.

Durante una visita a la localidad de Chaparral, 300 kilómetros al suroeste de Santafé de Bogotá, Pastrana dijo que ve con "tristeza y preocupación" los enfrentamientos armados entre soldados y guerrilleros, en los cuales 78 personas perdieron la vida.

"Vemos con preocupación lo que está sucediendo, porque si en algo estamos comprometidos los colombianos en estos últimos meses es en el tema de la paz, porque seguimos insistiendo en que queremos la reconciliación y no queremos ver más víctimas", precisó.

"No queremos seguir viendo más víctimas, nuestros soldados, los propios guerrilleros que son colombianos, no queremos seguir viendo mas ríos de sangre en nuestra querida Colombia", dijo Pastrana al defender su política de paz.

Apoyo a Fuerzas Armadas

Patrana, en el poder desde el 7 de agosto pasado, reiteró su respaldo a las Fuerzas Armadas, de las que dijo "vienen cumpliendo con su labor y compromiso de proteger nuestras leyes así como la vida, honra y bienes de todos los colombianos".

Aseguró que ante las condiciones de orden público existentes "tenemos que trabajar insistentemente para mejorar las condiciones de vida de la población civil y defender nuestra constitución y las leyes".

Aunque las negociaciones de paz iniciarán en medio de la guerra, el gobierno colombiano confía en que se reducirá la intensidad del conflicto a medida que se logren acuerdos en la mesa, cuya instalación está prevista para el 20 de julio próximo en la zona de distensión.


Soldados piden venganza. Los cuerpos mutilados de decenas de soldados con sus cráneos destrozados a balazos yacían el viernes bajo un penetrante frío y una densa niebla en un potrero, en las afueras de esta población.
La "nueva Colombia" que van a negociar. La "nueva Colombia" que el Gobierno y las FARC comenzarán a negociar el 20 de julio, pasa por consensos en asuntos tan polémicos como la función militar en tiempos de paz, la revisión del modelo económico, el narcotráfico, los paramilitares y las relaciones internacionales.
Fracasa ofensiva de las FARC. Fuentes de seguridad aseguraron que pese a la intención de las FARC no hubo riesgo de que los terroristas llegaran en forma masiva a Bogotá.


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