Soldados piden
venganza
Los cuerpos mutilados de
decenas de soldados con sus cráneos
destrozados a balazos yacían el viernes
bajo un penetrante frío y una densa
niebla en un potrero, en las afueras de esta
población.
Un
joven soldado que perdió a su hermano en
los combates del jueves en las inmediaciones de
Gutiérrez, unos 25 kilómetros al
sur de Bogotá, prometía a gritos
vengar su muerte "salvaje", mientras
recorría el campo de ataque con un fusil
y varias granadas terciadas sobre su
cuerpo.
"Mataron a mí hermano,
quiero venganza, he pedido al ejército
que no me saque de la zona hasta que pueda
vengar su muerte", gritaba mientras
recorría la escena de
combates.
El mismo soldado que
juró vengar la muerte de su hermano dijo
que combatió el jueves junto a otros
militares contra los guerrilleros hasta agotar
sus municiones. Después buscaron refugio
en casas de campesinos, quienes les permitieron
esconder sus fusiles y les prestaron ropas de
civil para escapar de la guerrilla.
Conductores de
vehículos de medios informativos
relataron que fueron interceptados el jueves por
guerrilleros y obligados a cargar hasta una zona
despoblada algunos cadáveres.
Tiro de
gracia
En medio de la intensa niebla
y una pertinaz llovizna, socorristas de la Cruz
Roja recogían los cuerpos de los
militares muertos y los amontonaban para luego
enviarlos en vehículos hacia
Gutiérrez.
"La mayoría fueron
rematados, tienen impactos de bala en la cabeza.
Los cuerpos están abiertos, fue muy
salvaje", relató en el campo de batalla
un miembro del organismo de socorro.
Casi todos los militares
muertos fueron despojados de sus armas, equipos
de campaña y hasta de pertenencias
personales.
Las labores de la Cruz Roja
se cumplían en forma lenta y con
precaución ante el temor de que los
guerrilleros hubieran dejado explosivos bajo los
cuerpos, como lo han hechos en otras ocasiones,
según el ejército.
Las malas condiciones
climatológicas impidieron que
helicópteros militares o de los
organismos de socorro ingresarán a la
zona para llevar tropas o evacuar los
cuerpos.
En la región no
había señales de los subversivos
que combatieron con el ejército y quienes
se replegaron por una inhóspita zona de
paramos a más de 3.000 metros sobre el
nivel del mar, aseguraron fuentes
militares.
En los alrededores al sitio
en donde fueron reunidos los cadáveres,
unos 70 soldados permanecían alertas y en
posición de combate, mientras que otros
500 efectivos ingresaron por tierra hasta
Gutiérrez.
En las llamadas "zonas rojas"
de los alrededores de la capital colombiana
actúan unos 1.500 guerrilleros de una
fuerza total de 17.000 combatientes,
según la mismas FARC.
Campesinos sirven como base
de apoyo y redes de inteligencia a los
subversivos y frecuentemente ocultan armamento a
la guerrilla, inclusive bajo el suelo de sus
casas, de acuerdo con el
ejército.
Pastrana aferrado al tema
de la paz
El presidente de Colombia,
Andrés Pastrana, dijo que su gobierno
seguirá en su empeño de poner fin
a más de tres décadas de
confrontación, al lamentar la muerte de
78 personas en los combates librados en el
municipio de Gutiérrez.
Durante una visita a la
localidad de Chaparral, 300 kilómetros al
suroeste de Santafé de Bogotá,
Pastrana dijo que ve con "tristeza y
preocupación" los enfrentamientos armados
entre soldados y guerrilleros, en los cuales 78
personas perdieron la vida.
"Vemos con
preocupación lo que está
sucediendo, porque si en algo estamos
comprometidos los colombianos en estos
últimos meses es en el tema de la paz,
porque seguimos insistiendo en que queremos la
reconciliación y no queremos ver
más víctimas", precisó.
"No queremos seguir viendo
más víctimas, nuestros soldados,
los propios guerrilleros que son colombianos, no
queremos seguir viendo mas ríos de sangre
en nuestra querida Colombia", dijo Pastrana al
defender su política de paz.
Apoyo a Fuerzas
Armadas
Patrana, en el poder desde el
7 de agosto pasado, reiteró su respaldo a
las Fuerzas Armadas, de las que dijo "vienen
cumpliendo con su labor y compromiso de proteger
nuestras leyes así como la vida, honra y
bienes de todos los colombianos".
Aseguró que ante las
condiciones de orden público existentes
"tenemos que trabajar insistentemente para
mejorar las condiciones de vida de la
población civil y defender nuestra
constitución y las leyes".
Aunque las negociaciones de
paz iniciarán en medio de la guerra, el
gobierno colombiano confía en que se
reducirá la intensidad del conflicto a
medida que se logren acuerdos en la mesa, cuya
instalación está prevista para el
20 de julio próximo en la zona de
distensión.
Soldados piden
venganza.
Los cuerpos mutilados de decenas de
soldados con sus cráneos destrozados a
balazos yacían el viernes bajo un
penetrante frío y una densa niebla en un
potrero, en las afueras de esta
población.
La "nueva Colombia" que
van a negociar.
La "nueva Colombia" que el Gobierno y las
FARC comenzarán a negociar el 20 de
julio, pasa por consensos en asuntos tan
polémicos como la función militar
en tiempos de paz, la revisión del modelo
económico, el narcotráfico, los
paramilitares y las relaciones
internacionales.
Fracasa ofensiva
de las FARC.
Fuentes de seguridad aseguraron que pese
a la intención de las FARC no hubo riesgo
de que los terroristas llegaran en forma masiva
a Bogotá.