Terror en el
aeropuerto
Los 278 estudiantes guatemaltecos que
venían procedentes de Cuba a pasar las
fiestas de fin de año con sus familiares,
nunca imaginaron que al final del viaje
estarían a punto de encontrarse con la
muerte. El avión donde viajaban se
salió de la pista y cayó sobre una
viviendas en la colonia La Libertad, zona trece
de Guatemala.
Este
se convirtió en el accidente más
fatal del año que dejó 16 muertos
y una millonaria cantidad en pérdidas
materiales.
Oficialmente, el avión DC-10,
alquilado a la compañía francesa
para cubrir su ruta a Centro América,
cumplía el trayecto La Habana-Guatemala y
despegó a las 8:30 (hora local) del
aeropuerto José Martí, de la
Habana.
Los familiares que esperaban en el Aeropuerto
de la Aurora lloraron de alegría al
observar que el avión tocó la
pista, a las 9:30 horas, sosteniendo carteles
con frases de bienvenida para los estudiantes.
Pero la alegría duró muy poco
cuando escucharon el ulular de las sirenas de
los cuerpos de bomberos que se habrían
paso con dirección al final de la pista
de aterrizaje para iniciar las labores de
rescate.
Gritos, quejidos y llanto
Al caer el avión en la hondonada, al
final de la pista, dentro del avión era
una locura. Se escuchaban gritos de auxilio,
quejidos y llantos.
Un miembro de la tripulación
logró abrir la puerta de emergencia, pero
la bolsa de aire que utilizan para la
evacuación de pasajeros se
dañó y no funcionó. A los
ocupantes no les importó tirarse al
vacío por temor de que el avión
estallara. Sin embargo, los bomberos voluntarios
y municipales, así como vecinos, de
inmediato improvisaron una rampa para evacuar a
los pasajeros.
Minutos
de terror
Luisa Meoño, una de las socupantes del
avión, narró que cuando el
avión tocó la pista se
escuchó un ruido en el tren de aterrizaje
y el aparato lejos de compresionar para frenar
tomó más velocidad.
"Fue algo horrible, veníamos contentos
y no se cómo nos pasó esto.
Veníamos muy alegres, pero nunca
imaginamos que un accidente terminaría
con nuestra emoción", dijo María
Karina del Cid, estudiante de medicina.
Saúl Bonilla, un empleado de
helicópteros de Guatemala, cercano al
lugar de la tragedia, dijo que la nave
había pasado frente a ellos. Cuando se le
acabó la pista, se levantó la cola
y en medio de una gran polvareda se detuvo sobre
las casas.
"Fue como la explosión de una gran
bomba. Cuando salimos a la calle vimos la cola
del avión y ayudamos a sacar a la gente.
Mis hijos estaban viendo televisión,
Sólo Dios pudo salvarlos".
Por su parte,el presidente de Guatemala,
Alvaro Arzú, lamentó ayer el
accidente al que calificó de desgraciado.
"Lamentamos mucho este desgraciado accidente",
manifestó el mandatario en breves
declaraciones a los medios informativos en la
base de la Fuerza Aérea Guatemalteca tras
inspeccionar el área del desastre y
momentos antes de brindar una conferencia
informativa conjunta con otras autoridades.