Dele aguinaldo a su
mujer
La época de Navidad se caracteriza,
entre otras cosas, por los aguinaldos. Esta es
una prestación extra que se le da al
empleado como regalo de Navidad o
bonificación, para que la gaste como le
venga en gana.
Lito
Montalvo
Todos quieren aguinaldo. Las madres
demandantes lo exigen, para ellas y para sus
hijos. También hay aguinaldo para los
serenos, para los que recogen la basura, al
cartero, a la muchacha, a las del salón
de belleza, a las de los bancos. En fin, todo
aquel que se te pone enfrente y que de una
manera u otra te ha servido, todo o parte del
año, quiere su aguinaldo o al menos un
regalito navideño. La época se
presta para que las personas saquen su
ángel y den, y den, y den.
Sin embargo, hay una persona muy especial
que, por lo general, es quien más se
merece el aguinaldo, y casi nunca hay para ella,
o no alcanza para ella: la señora de la
casa.
Ella pasa, con el tiempo, a ser parte de la
casa y deja de ser persona. A veces hasta pasa
al segundo o tercer lugar de preferencia como el
caso de un amigo mío que tiene un
vehículo nuevo, el cual compite en
atenciones con el chucho.
Al carro le pone aceite especial y se lo
cambia cada 3000 Kms. Le ha comprado un
champú especial para que no se
dañe la pintura y, sin exagerar, un
sistema de alarma ultra sensible para que ni
siquiera se lo toquen. Además, tiene un
contrato de servicio de mantenimiento con la
agencia y un seguro contra todo riesgo.
En segundo lugar está el chucho, que
también tiene pediatra, perdón
veterinario, al cual visita, previa cita. Al can
le recetan comida para perro importada (la
comida, ya que el chucho es más
aguacatero que pitbull).
El tercer lugar es para la moto, que ocupa un
sitio en la sala de la casa. La tapa con una
cubierta especial que no raya, además del
mantenimiento de rutina, a pesar de que casi no
se sube en ella (en la moto, por supuesto).
Por último, en el cuarto sitio, se
halla la señora de la casa, que no tiene
seguro médico, pues tiene prohibido
enfermarse. El mantenimiento que le da es
bajero: la pobre va al salón de belleza
sólo cuando hay un casamiento o se
gradúa uno de los cipotes. Fuera del
lugar de la cocina, en la alcoba ocupa un
pedacito de cama, ya que el maridote abarca el
70%. Se fija en ella especialmente cuando le
sirve el plato de comida, con aquella frase que
más bien le dice al plato y no a ella:
"Eres insustituible".
La señora de la casa es la que
más regalos recibe durante el año.
Para su cumpleaños recibe aquella vajilla
que tanta falta hace y que al fin han podido
comprar. Para el día de los enamorados,
algo especial: las cortinas que vio en aquella
tienda y que tanto suspiraba por tenerlas. Ahora
ya no tiene que suspirar la abnegada mujer, pues
ya se le cumplieron sus deseos.
Otra ocasión especial para regalarle a
la mamá de sus hijos, que en ese momento
deja de ser esposa y cocinera y se convierte en
el ser más preciado de la tierra: el
juego de comedor que tanto falta nos hace, pues
ya no cabemos desde que nos casamos. Aunque tal
vez sea preferible el juego de muebles de sala,
para que podamos invitar a beber a mis amigos y
no le dé pena por los muebles viejos.
La Navidad para la mujer viene a ser como el
broche de oro de los regalos: no se le puede
regalar una plancha, mucho menos una licuadora,
pues se corre el riesgo de que se la tiren en la
cabeza. Es entonces el momento más
propicio para comprarle aquel televisor a
colores de 35 pulgadas, control remoto, en el
que se podrán ver las partidas del
Mundial y las Olimpiadas de Sydney, Australia.
Ah, cuando el rey de la casa no se encuentre,
podrá también disfrutar de las
novelas, en su precioso regalo navideño,
llamado también aguinaldo.
Pero también el aguinaldo
podría ser aquella refrigeradora de dos
cuerpos, para que tenga dónde guardarle
la comida cuando él llega tarde.
También podría ser el horno
microondas, para que no tenga que levantarse a
servirle si llega tarde de "trabajar".
Estos regalos tienen la ventaja de que se
pueden comprar a plazos, pagando la prima, en
algunos casos, hasta febrero. Es más, en
caso de mora, la mujer hasta podría
ayudar a pagar el aparatito, por ser ella quien
más lo ocupa.
La mujer del hogar, compañera de vida
o como se le llame, según el marido,
queda más que complacida y agradecida,
casi para todo el año, con ese tipo de
aguinaldo. Como si esto fuera poco, le lleva, a
manera de extra, la canasta navideña que
se sacó en la empresa, pero ya sin la
botella de vodka y las bocas
la
saqueó en el camino para brindar con sus
amigos, a lo cual por supuesto la mujer no tiene
ningún derecho.
Tiene suerte si deja la botella de rompope,
para que ella se tome una copita por si le da
insomnio. Y así, año con
año, las mujeres o esposas reciben estos
regalos o aguinaldos navideños. Yo no me
la llevo de feminista ni de machista, pues
también he defendido a algunos abnegados
hombres que son tratados mal por sus medias
naranjas, pero esos son los menos. Pero de que
los hay, los hay.
Es por eso que les recomiendo a las amas y
amos de casa que este año exijan su
aguinaldo en billetes, para que puedan hacer con
ese pisto lo que les dé la real gana. No
es justo que les regalen el equipamiento de la
casa como aguinaldo. Defiendan sus derechos y,
más que todo, pidan que los suban de
categoría, siquiera al mismo nivel del
carro de la familia.