Domingo 19 de diciembre


Dele aguinaldo a su mujer

La época de Navidad se caracteriza, entre otras cosas, por los aguinaldos. Esta es una prestación extra que se le da al empleado como regalo de Navidad o bonificación, para que la gaste como le venga en gana.

Lito Montalvo

Todos quieren aguinaldo. Las madres demandantes lo exigen, para ellas y para sus hijos. También hay aguinaldo para los serenos, para los que recogen la basura, al cartero, a la muchacha, a las del salón de belleza, a las de los bancos. En fin, todo aquel que se te pone enfrente y que de una manera u otra te ha servido, todo o parte del año, quiere su aguinaldo o al menos un regalito navideño. La época se presta para que las personas saquen su ángel y den, y den, y den.

Sin embargo, hay una persona muy especial que, por lo general, es quien más se merece el aguinaldo, y casi nunca hay para ella, o no alcanza para ella: la señora de la casa.

Ella pasa, con el tiempo, a ser parte de la casa y deja de ser persona. A veces hasta pasa al segundo o tercer lugar de preferencia como el caso de un amigo mío que tiene un vehículo nuevo, el cual compite en atenciones con el chucho.

Al carro le pone aceite especial y se lo cambia cada 3000 Kms. Le ha comprado un champú especial para que no se dañe la pintura y, sin exagerar, un sistema de alarma ultra sensible para que ni siquiera se lo toquen. Además, tiene un contrato de servicio de mantenimiento con la agencia y un seguro contra todo riesgo.

En segundo lugar está el chucho, que también tiene pediatra, perdón veterinario, al cual visita, previa cita. Al can le recetan comida para perro importada (la comida, ya que el chucho es más aguacatero que pitbull).

El tercer lugar es para la moto, que ocupa un sitio en la sala de la casa. La tapa con una cubierta especial que no raya, además del mantenimiento de rutina, a pesar de que casi no se sube en ella (en la moto, por supuesto).

Por último, en el cuarto sitio, se halla la señora de la casa, que no tiene seguro médico, pues tiene prohibido enfermarse. El mantenimiento que le da es bajero: la pobre va al salón de belleza sólo cuando hay un casamiento o se gradúa uno de los cipotes. Fuera del lugar de la cocina, en la alcoba ocupa un pedacito de cama, ya que el maridote abarca el 70%. Se fija en ella especialmente cuando le sirve el plato de comida, con aquella frase que más bien le dice al plato y no a ella: "Eres insustituible".

La señora de la casa es la que más regalos recibe durante el año. Para su cumpleaños recibe aquella vajilla que tanta falta hace y que al fin han podido comprar. Para el día de los enamorados, algo especial: las cortinas que vio en aquella tienda y que tanto suspiraba por tenerlas. Ahora ya no tiene que suspirar la abnegada mujer, pues ya se le cumplieron sus deseos.

Otra ocasión especial para regalarle a la mamá de sus hijos, que en ese momento deja de ser esposa y cocinera y se convierte en el ser más preciado de la tierra: el juego de comedor que tanto falta nos hace, pues ya no cabemos desde que nos casamos. Aunque tal vez sea preferible el juego de muebles de sala, para que podamos invitar a beber a mis amigos y no le dé pena por los muebles viejos.

La Navidad para la mujer viene a ser como el broche de oro de los regalos: no se le puede regalar una plancha, mucho menos una licuadora, pues se corre el riesgo de que se la tiren en la cabeza. Es entonces el momento más propicio para comprarle aquel televisor a colores de 35 pulgadas, control remoto, en el que se podrán ver las partidas del Mundial y las Olimpiadas de Sydney, Australia. Ah, cuando el rey de la casa no se encuentre, podrá también disfrutar de las novelas, en su precioso regalo navideño, llamado también aguinaldo.

Pero también el aguinaldo podría ser aquella refrigeradora de dos cuerpos, para que tenga dónde guardarle la comida cuando él llega tarde. También podría ser el horno microondas, para que no tenga que levantarse a servirle si llega tarde de "trabajar".

Estos regalos tienen la ventaja de que se pueden comprar a plazos, pagando la prima, en algunos casos, hasta febrero. Es más, en caso de mora, la mujer hasta podría ayudar a pagar el aparatito, por ser ella quien más lo ocupa.

La mujer del hogar, compañera de vida o como se le llame, según el marido, queda más que complacida y agradecida, casi para todo el año, con ese tipo de aguinaldo. Como si esto fuera poco, le lleva, a manera de extra, la canasta navideña que se sacó en la empresa, pero ya sin la botella de vodka y las bocas… la saqueó en el camino para brindar con sus amigos, a lo cual por supuesto la mujer no tiene ningún derecho.

Tiene suerte si deja la botella de rompope, para que ella se tome una copita por si le da insomnio. Y así, año con año, las mujeres o esposas reciben estos regalos o aguinaldos navideños. Yo no me la llevo de feminista ni de machista, pues también he defendido a algunos abnegados hombres que son tratados mal por sus medias naranjas, pero esos son los menos. Pero de que los hay, los hay.

Es por eso que les recomiendo a las amas y amos de casa que este año exijan su aguinaldo en billetes, para que puedan hacer con ese pisto lo que les dé la real gana. No es justo que les regalen el equipamiento de la casa como aguinaldo. Defiendan sus derechos y, más que todo, pidan que los suban de categoría, siquiera al mismo nivel del carro de la familia.


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