Santa Ana y Santa
Rosa: Partidos de sangre
Cuando FAS sale obligado a ganar por dos
goles de diferencia y Alianza por uno, estamos
hablando del enorme esfuerzo que ambos equipos
tienen que hacer para sortear los escollos y
llegar a la finalísima. Conseguir eso no
es imposible, pero representa jugar a muerte. Ni
más ni menos.
- Roberto
Aguila
- El Diario
de Hoy
FAS
recibe mañana al Aguila, en su cancha del
Estadio "Oscar Alberto Quiteño". El
partido, programado para las 7.00 p.m.,
representa el mayor reto para el cuadro
tigrillo, porque sale obligado a ganarlo con una
diferencia de dos goles si quiere sortear su
paso a la final, ya que un triunfo de 1-0, 2-1 o
3-2 no le sirve de nada de acuerdo a lo
dispuesto en las bases de competencia.
Frente a esa exigencia que tiene que afrontar
el conjunto santaneco, cabe la pregunta:
¿Tiene FAS la capacidad para imponerse a
Aguila con cifras holgadas? Si nos remitimos al
choque de ida jugado en San Miguel y que
ganó el cuadro naranja, diríamos
que no.
Porque en esa ocasión el equipo de
Rubén Guevara jugó a contraluces:
a ratos bien y a ratos mal. Y, justamente, en
ese su vaivén de inseguridad, no fue
capaz de sostener su ventaja inicial, y mucho
menos la magnífica presión que
ejerció en los primeros 15 minutos del
partido.
Es cierto que recuperó su estampa
futbolística cuando marcó el
segundo gol y se puso a tiro del empate, pero lo
suyo fue un esfuerzo más apegado a la
ambición que a un accionar solvente y con
cimientos de fortaleza. Por otro lado, Aguila se
lo permitió con una postura defensiva que
no le cabe a un equipo con sentido ganador.
Sin embargo, FAS rozó el empate con
pelotas chocadas en el travesaño, y
dejó la imagen de que puede conseguir el
resultado exigido si logra conformar un bloque
combativo en todas las zonas, y si hace de lado
los errores defensivos que otorgó en el
encuentro de ida.
El jugar en casa es el otro aliciente
santaneco, porque tendrá el respaldo de
su gente en mayor medida en que la tuvo en San
Miguel. Faltará afirmar su
funcionamiento, sostener el ritmo más
allá del agotamiento, y salir con un
sentido ofensivo más penetrante. Si FAS
consigue conjuntar todas las claves para ser
solvente, bien puede atesorar esperanzas de
conquistar más goles de los que
necesita.
¿Por qué? Porque Aguila puede
caer en el acomodo de la confianza considerando
la ventaja con que llega, además de
entrar en la pasividad que muchas veces lo
abruma en el momento menos oportuno. Más
allá de las especulaciones que encierra
el partido, hay una cosa cierta: será un
encuentro de sangre.
Limeño-Alianza
Si comparamos lo que persigue FAS, lo de
Alianza es menos exigente, puesto que el cuadro
blanco llega a Santa Rosa de Lima con la
consigna de ganar el partido, sin que importe la
diferencia en el marcador. O sea, un triunfo de
1-0, 2-1 o 3-2 le sirve a Alianza para pasar a
la final.
El
problema enorme que enfrentan los hombres de
Renucci es que no tienen respuestas
válidas para garantizar ese triunfo. En
el encuentro de ida no supieron capitalizar su
condición de locales ni la ventaja que
consiguieron al final del primer tiempo. Bajaron
su ritmo, y terminaron con un empate que fue
ganancia para Limeño.
El cuadro cuchero los espera en casa este
domingo, para definir al clasificado a la final
en el partido de vuelta programado a las 2:30
p.m. Y los espera con la conformidad de que tan
solo el empate los clasifica.
Pero al margen de esa situación que ya
es ventaja, se suman las otras: el hecho de
jugar en casa y ante su público, y su
verdad futbolística que lo convierte en
equipo harto difícil en su cancha. Frente
a esas ventajas limeñas tendrá que
lidiar Alianza en su último esfuerzo por
sacudirse la mufa.
Muchos son los que creen que Municipal
Limeño es capaz no solo de sacar el
empate que necesita, sino que es capaz de
conquistar el triunfo. Y basan el criterio en la
forma en que el cuadro cuchero manejó los
partidos de clasificación, sobre todo
jugando en casa, cuando enarboló su
sentido de lucha y vergüenza para meterse
en un ritmo de juego más que
relevante.
Alianza, a través de las declaraciones
de sus jugadores, llega a este partido crucial
con la fortaleza espiritual de revertir sus
opacas actuaciones y sacar un resultado
positivo. Nadie descarta las pretensiones albas,
pero todos consideran que para doblegar al
Limeño, Alianza necesitará mucho
más que un despliegue sólido.
¿Está Alianza capacitado para
hacerlo? ¡Huummm!