Fuerte
y débil, líder y
vicioso
"Mi hogar es la
calle, mi nombre René y mi apodo "Lora",
por la nariz...
Todos
me conocen: en el penal, el hospital, los
policías, los pandilleros y la gente de
la calle porque hace ya tres años que la
paso apoyado en esta pared.
Soy de San Miguel, eso
lo sé, pero tengo 24 años y sigo
sin saber quién es mi padre. Tuve un buen
hombre que me crió y me dio su apellido,
porque hasta los seis o siete años yo
sólo me llamaba René. Desde
niño la he pasado solo. Mi mamá
trabajaba y me dejaba en la casa. Una noche
desperté, intenté encender la luz,
pero se había ido y tenía miedo:
¡mamá, mamá!, gritaba, pero
nadie contestó y lloraba a
oscuras...
Empecé a los
ocho con la marihuana; también
probé la pega. Años más
tarde dejé a mi madre y a mi media
hermana, que tampoco conocía a su padre,
y me metí de líder en una banda.
La dejé y fui "marero" y pandillero.
Asaltábamos y robábamos. Iba a la
frontera de Honduras e intercambiaba mis coches
robados por un puñado de armas. Me
metieron preso por robo de vehículos, el
2 de diciembre de 1992, y estuve en la
cárcel 14 meses consumiendo marihuana y
polvo.
Durante años
peleé con la PNC y he visto caer a varios
policías, pero no sé si los
maté yo o si fueron mis
compañeros. En una ocasión me
hirieron de bala y la pandilla me llevó
al hospital. Hasta allí llegó la
Policía. Una enfermera me avisó:
tu herida está cicatrizada y la
Policía te anda buscando, mejor te
vas...
Me vine a San Salvador
y encontré trabajo como cobrador de
microbús. Me enamoré de una mujer
embarazada y lo di todo por ella, me
comprometí a cuidar de ella y de su hijo.
Trabajaba 14 y 16 horas para que
pudiéramos comer. Pero me
traicionó. Un día la
encontré con un hombre, despeinada y con
el maquillaje corrido. ¿Por qué me
hacés esto?, le pregunté. Ella lo
negó todo: no pensés mal,
contestó. La abandoné. No pude
seguir con mi vida. Dejé de trabajar y me
metí en el 'crack'. Llevo tres
años adicto a la piedra. Me relaja, me da
'relax'. Si no consumo me siento débil y
sólo tengo ganas de dormir. Los colones
para el vicio los saco limpiando parabrisas.
Varios conductores de carros nuevos me miran
mal, bajan la ventanilla y me tiran al suelo
algunos centavos..."