Lunes 13 de diciembre


Fuerte y débil, líder y vicioso

"Mi hogar es la calle, mi nombre René y mi apodo "Lora", por la nariz...

Todos me conocen: en el penal, el hospital, los policías, los pandilleros y la gente de la calle porque hace ya tres años que la paso apoyado en esta pared.

Soy de San Miguel, eso lo sé, pero tengo 24 años y sigo sin saber quién es mi padre. Tuve un buen hombre que me crió y me dio su apellido, porque hasta los seis o siete años yo sólo me llamaba René. Desde niño la he pasado solo. Mi mamá trabajaba y me dejaba en la casa. Una noche desperté, intenté encender la luz, pero se había ido y tenía miedo: ¡mamá, mamá!, gritaba, pero nadie contestó y lloraba a oscuras...

Empecé a los ocho con la marihuana; también probé la pega. Años más tarde dejé a mi madre y a mi media hermana, que tampoco conocía a su padre, y me metí de líder en una banda. La dejé y fui "marero" y pandillero. Asaltábamos y robábamos. Iba a la frontera de Honduras e intercambiaba mis coches robados por un puñado de armas. Me metieron preso por robo de vehículos, el 2 de diciembre de 1992, y estuve en la cárcel 14 meses consumiendo marihuana y polvo.

Durante años peleé con la PNC y he visto caer a varios policías, pero no sé si los maté yo o si fueron mis compañeros. En una ocasión me hirieron de bala y la pandilla me llevó al hospital. Hasta allí llegó la Policía. Una enfermera me avisó: tu herida está cicatrizada y la Policía te anda buscando, mejor te vas...

Me vine a San Salvador y encontré trabajo como cobrador de microbús. Me enamoré de una mujer embarazada y lo di todo por ella, me comprometí a cuidar de ella y de su hijo. Trabajaba 14 y 16 horas para que pudiéramos comer. Pero me traicionó. Un día la encontré con un hombre, despeinada y con el maquillaje corrido. ¿Por qué me hacés esto?, le pregunté. Ella lo negó todo: no pensés mal, contestó. La abandoné. No pude seguir con mi vida. Dejé de trabajar y me metí en el 'crack'. Llevo tres años adicto a la piedra. Me relaja, me da 'relax'. Si no consumo me siento débil y sólo tengo ganas de dormir. Los colones para el vicio los saco limpiando parabrisas. Varios conductores de carros nuevos me miran mal, bajan la ventanilla y me tiran al suelo algunos centavos..."


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