Flores reta a
sindicalistas
El presidente Francisco Flores
propinó un doble golpe a los
sindicalistas del Seguro Social: los dejó
sin aumento salarial y anunció la
concesión de tres servicios de los
hospitales Roma y Amatepec.
Roxana
Huezo
El Diario de
Hoy
Con
su tono pausado y ante un nutrido grupo de
periodistas, Flores lanzó su primer
dardo: vetó el acuerdo del Congreso de
entregarles ¢292 millones para que los
empleados del Seguro Social cobren los aumentos
salariales.
Después, jugó con el idioma:
dijo que se concesionaría a la empresa
privada tres servicios de los hospitales Roma y
Amatepec, aunque prefirió llamarle a eso
concesión.
Los anuncios del mandatario provocaron la
inmediata reacción de los sindicatos de
Trabajadores del Instituto de Seguro Social y de
los médicos.
Para sus dirigentes, la concesión
podría interpretarse como un primer paso
hacia la privatización de esos
hospitales.
Sin embargo, el Gobierno insistió ayer
en que no venderá los hospitales, sino
que darán a la empresa privada algunos
servicios, cuyo manejo ha sido ineficiente en
otros centros públicos de salud.
"Sería un pecado, replicar la
burocracia, la ineficiencia que tienen los otros
hospitales", dice Flores.
En esa preocupación se afinca la
decisión del Gobierno de entregar en
concesión algunos servicios.
Flores dijo, sin embargo, que no poseen un
plan elaborado para el manejo de los hospitales,
porque quienes tomarán las decisiones
finales serán los miembros del consejo
administrativo del Seguro Social.
En enero del próximo año
esperan abrir los procesos de licitación,
o por lo menos entrar en la etapa inicial de las
concesiones.
Flores lanzó ayer otra sentencia:
"nosotros no estamos vendiendo los
hospitales".
¿Otro veto?
De nuevo, en poco tiempo, Flores echó
mano ayer al veto para impedir que los empleados
del Seguro Social reciban los ¢292 millones
que les concedió la Asamblea Legislativa
para satisfacer los aumentos salariales.
El Congreso aprobó esa partida luego
de examinar una iniciativa impulsada por el
FMLN.
Se
alegó, en ese momento, que la
administración de Armando Calderón
se comprometió a elevar los salarios de
los funcionarios del ISSS.
Sin embargo, Flores dijo estar convencido de
que la anterior administración del Seguro
Social no se comprometió a aumentar los
sueldos, sino a realizar una
"revisión".
El punto de partida es que el Estado no tiene
el dinero suficiente para absorber el incremento
salarial.
La partida de los ¢292 millones que
aprobaron los diputados saldría del mismo
rubro de imprevistos de donde se tomaron los
¢10 millones entregados a los miembros de
la Asociación de Productores
Agrícolas (APROAS). Esto ocurrió
cuando se declararon víctimas del
huracán Mitch.
No obstante, esa partida está
agotada .
"Es inconveniente hacer eso", declara Flores
en su pronunciamiento.
Según el criterio oficial, el decreto
legislativo obvió lo que manda el
Código de Trabajo: que todo contrato
colectivo celebrado con una institución
oficial autónoma necesita, para su
validez, de la aprobación del respectivo
ministerio. Para eso, debe oírse la
opinión del Ministerio de Hacienda.
Al parecer, la consulta se realizó,
pero el Ministerio de Hacienda declaró,
desde un principio, que las arcas del Estado
estaban al límite.
Ante el Ministerio de Trabajo, el contrato
colectivo no fue inscrito, lo que no genera
derechos y obligaciones entre las partes.
Manipulación
Para Flores, los problemas del Seguro Social
tienen dos motores: uno lo manejan los
trabajadores y "ya se está normalizando",
mientras que el otro lo dirige el FMLN.
"La marcha de los médicos estaba
encabezada por líderes del FMLN, vinieron
a reventar morteros y a manchar las paredes",
explicó ayer el gobernante.
No
hay dinero para aumentar
sueldos.
Razones económicas y políticas
llevaron ayer al presidente Francisco Flores a
vetar el aumento para los trabajadores del
Seguro Social.