1-1: el silencio de
los albos
La Ultra es una mancha blanca silenciosa
cuando el gol se niega al equipo de sus amores:
el Alianza.
- Rodrigo
Baires
- El Diario
de Hoy
Dos
horas antes, los primeros albos se tomaron por
asalto las graderías del Vietnam -sol
general- y comenzaron la batalla antes que
sonara el silbato inicial..
"Hijoooos, Hijoooos...", se oyó al
unísono y los pocos seguidores que
Limeño había congregado en el
Estadio Cuscatlán se vieron opacados.
De nada sirvieron los fuegos
pirotécnicos ante el grito de la Ultra
Blanca que había llegado a demostrar
quien manda en el Coloso de Monserrat.
Las barras gritaron, saltaron y vitorearon a
sus equipos. No faltaron colocar nuevos
epítetos a los árbitros del
encuentro.
"Es que desde las gradas siempre se ve mejor
el partido", recalcó un aficionado
mientras sostenía un vaso de cerveza.
El grito de gol
El ritmo del juego bajó los
ánimos de los hinchas, quienes entre
coros esporádicos discutían las
jugadas.
Entonces llegó el gol de los
aliancistas y el coro no se hizo esperar.
"Ahí, ahí, ahí
está el campeón", recalcaron los
albos mientras empezaban a pedir el final del
primer tiempo.
En las gradas, el complemento se vivió
con mayor fuerza. Los tiros a marcos eran
acompañados por el "huuuy" del
nerviosismo.
Pero los cucheros arremetieron al marco
defendido por Ricardo Guevara Mora y Oscar
Navarro descontó en la pizarra.
El silencio se apoderó de la Ultra
Blanca y minutos después se
anunció el final del juego. 1-1 y el
Cuscatlán enmudeció.