Viernes 10 de diciembre


1-1: el silencio de los albos

La Ultra es una mancha blanca silenciosa cuando el gol se niega al equipo de sus amores: el Alianza.

Rodrigo Baires
El Diario de Hoy

Dos horas antes, los primeros albos se tomaron por asalto las graderías del Vietnam -sol general- y comenzaron la batalla antes que sonara el silbato inicial..

"Hijoooos, Hijoooos...", se oyó al unísono y los pocos seguidores que Limeño había congregado en el Estadio Cuscatlán se vieron opacados.

De nada sirvieron los fuegos pirotécnicos ante el grito de la Ultra Blanca que había llegado a demostrar quien manda en el Coloso de Monserrat.

Las barras gritaron, saltaron y vitorearon a sus equipos. No faltaron colocar nuevos epítetos a los árbitros del encuentro.

"Es que desde las gradas siempre se ve mejor el partido", recalcó un aficionado mientras sostenía un vaso de cerveza.

El grito de gol

El ritmo del juego bajó los ánimos de los hinchas, quienes entre coros esporádicos discutían las jugadas.

Entonces llegó el gol de los aliancistas y el coro no se hizo esperar.

"Ahí, ahí, ahí está el campeón", recalcaron los albos mientras empezaban a pedir el final del primer tiempo.

En las gradas, el complemento se vivió con mayor fuerza. Los tiros a marcos eran acompañados por el "huuuy" del nerviosismo.

Pero los cucheros arremetieron al marco defendido por Ricardo Guevara Mora y Oscar Navarro descontó en la pizarra.

El silencio se apoderó de la Ultra Blanca y minutos después se anunció el final del juego. 1-1 y el Cuscatlán enmudeció.


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