Lunes 2 de agosto
Nuestras tribus nocturnas

Los capitalinos duermen sus noches ignorando que en sus calles merodean tribus con rituales y guerras, con miembros muriendo niños y amenazando con explotar

Francisco Ayala Silva

El Diario de Hoy

Duerme tranquilo el empleado, el abogado y el médico en la capital. A la una de la madrugada explota una granada en las comunidades orientales, con casas de una sola habitación: tres adolescentes caen y San Salvador no despierta.

Algún día, una explosión despertará a esta ciudad de un millón de habitantes donde las colonias occidentales no saben de las masacres que, cada noche, ocurren en los barrios orientales.

La calle, mi casa

"La explosión es inminente", asegura Alfredo Navas, de 55 años, presidente de Fundaniños (Fundación Pro-Rescate Integral de Niños y Niñas en Riesgo).

Alfredo Navas lo cree. Hace seis semanas, Fundaniños, organización empresarial, inició un censo de niños de la calle. Con apoyo del Instituto Salvadoreño de Protección al Menor y protección del Cuerpo de Agentes Metropolitanos, una veintena de voluntarios sale cada noche a buscar niños en aceras, casas abandonadas, mercados cerrados, y campos baldíos, y se hacen una encuesta de 23 preguntas, desde su nombre hasta la droga que consumen.

Un mes y medio después, Alfredo Navas, dueño de panadería y católico devoto, cree que El Salvador es un horno alcanzando temperatura de explosión. "Lo que he visto aquí me abrió los ojos... he perdido mucha fe en este país", reflexiona.

Animales nocturnos

Alfredo Navas encontró una cultura subterránea que aflora al asfalto cada noche, con hombres, mujeres, ancianos y ancianas, niños y niñas que viven en las aceras prendidos a la jeringa o al bote de pega, como Luis.

Luis (su nombre fue asignado, pero su historia es real y actual) creció en las calles, sin casa. Tiene 14 años ahora y fue abandonado en una acera a los 2 años. Nadie lo sacó de las calles y en ellas vive, come, duerme, orina y defeca. Desde los ocho años recorre plazas y portales con una niña. Hace doce meses, fueron padres de otro niño de la calle.

Muchos niños y niñas son portadores de enfermedades como el SIDA, otros han matado antes de los 14 años. Muchos son incontrolables, "son animales", asegura Alfredo Navas.

La expectativa de vida de cada niño o niña de la calle es de 18 años, a menos que consiga salir de allí. La mayoría no lo hace, y hay unos 400 recorriendo la noche de San Salvador.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Espectáculos] [Departamentales] [Chat] [Foros] [Clasificados]
[Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[RUZ'99] [Portada]