Asamblea gasta
¢150 mil en la compra de
mobiliario
Se trata de 93 sillas ergonómicas,
adquiridas para que los diputados estén
más cómodos mientras se desarrolla
la sesión plenaria. La compra fue tildada
de "urgente", por lo que no hubo
licitación pública.
- Ana
Giralt
- El Diario
de Hoy
La
Asamblea Legislativa gastó 155 mil cinco
colones en la compra de mobiliario. No se trata
de donaciones, sino de las nuevas sillas y mesas
que ocuparán los diputados mientras se
construye el nuevo Salón Azul.
El recinto donde se efectuaba la
sesión plenaria quedó inhabilitado
después del terremoto del 13 de enero.
Por ello, la Junta Directiva acordó
adecuar la cuarta planta del edificio de las
comisiones de trabajo para realizar las
sesiones.
Escudándose en esto, decidieron
comprar 93 sillas ergonómicas. Trece de
ellas son de cuero negro, con un valor de dos
mil 800 colones cada una. Por todo el lote se
gastó 36 mil 400 colones.
Los nuevos y lujosos asientos son sólo
para los miembros de la directiva. Para los
diputados de la llanura se adquirieron 80 sillas
de tela color azul, a un costo de mil 446
colones cada una. Es decir, se erogó 115
mil 680 colones.
Y para que la cuarta planta tengan se parezca
al salón de sesiones, se instalaron 25
mesas de metal blanco hueso. Cada una de ellas
tiene un costo de 225 colones.
La Asamblea sólo compró 13,
pues ya existían doce mesas de ese mismo
tipo en el Congreso. Únicamente
significó un gasto de dos mil 925
colones.
Sin licitación
La compra se hizo en unos cuantos
días, por lo que no existió un
proceso de licitación pública.
Los diputados se ampararon en tres
artículos de la la Ley de
Adquisiciones.
El primero es el Art. 71 que permite la
contratación directa, es decir, exime del
concurso público y del estudio minucioso
de las ofertas.
El contratista, en este caso la Junta
Directiva, sólo cotizó tres
precios y luego compró el producto.
Para utilizar esta vía, los diputados
se remitieron al Art. 72, Inciso "g", que
faculta el anterior procedimiento "si se tratare
de una emergencia proveniente de guerra,
calamidad pública o grave
perturbación del orden".
Y como si fuera poco, calificaron la
adquisición de urgente, que según
el Art. 73 es necesaria, pues su
postergación puede generar un "grave
riesgo al interés general".
"Era un caso de emergencia", sostiene el
directivo y diputado del PDC, Arístides
Alvarenga.
Era la única opción. A los
diputados les urgía tener nuevas sillas y
mesas
¿Por qué?
Si bien es cierto que el Salón Azul
fue clausurado, no así el equipo que se
encuentra en su interior.
Los sillones de cuero azul de los directivos
no sufrieron ningún daño. Tampoco
las curules y las sillas del resto de los
diputados.
¿Por qué no las utilizan? El
presidente de la Asamblea Legislativa, Ciro Cruz
Zepeda, tiene varias respuestas.
La primera es que ese mobiliario es muy
pesado y por seguridad no quisieron recargar la
cuarta planta .
Otra de las excusas es el deterioro en el que
se encuentra parte de los antiguos muebles. Y
como ejemplo puso la caída que
sufrió, meses atrás, el diputado
arenero Rodrigo Ávila, al cual se le
deslizó la silla mientras intentaba
sentarse.
"Lo óptimo hubiese sido utilizar ese
equipo, pero nos vimos forzados a no hacerlo",
señala Cruz Zepeda.
La última justificación, y que
hizo pública en la sesión plenaria
de ayer, es que las sillas serán las
mismas que se ocuparán cuando se estrene
el nuevo Salón Azul.
El futuro de las mesas es incierto.
No es malo
Los diputados no ven mal el haber gastado 155
mil cinco colones en sillas y mesas.
De acuerdo con Ciro Cruz Zepeda, desde hace
siete meses se venía postergando la
compra.
En cierta forma, el terremoto facilitó
la decisión. Antes del sismo, los
directivos no se ponían de acuerdo.
La supuesta urgencia les permitió
aceptar las ofertas de los 13 sillones de
"Tamira" y la de "Ferrocentro", de las
sillas.
Tampoco creen que el nuevo gasto
generará críticas, a pesar de que
lo efectuaron en momentos los recursos para
atender a los damnificados son
mínimos.