Magia
de medio millón
Llegó, jugó y venció.
Aunque el Cádiz perdió 4-1, la
presencia de Jorge González en
Cádiz supuso más de ¢525,000
colones para los damnificados. La afición
gaditana tuvo una noche inolvidable, apreciando
el otoño de su figura
emblemática.
Cristian
Villalta y EFE
Sólo
nos llegaron los ecos. Pero, entre el ruido de
los últimos días, que es el mismo
de la tierra castigadora, esos ecos fueron un
hermoso bálsamo.
Jorge González jugó ayer. Y lo
hizo en Cádiz, la pequeña ciudad
donde, durante media década,
brilló de tú a tú ante los
gigantes de la Liga Española. Alineado
con un trabuco de futbolistas gaditanos, "el
Mágico" enfrentó a un combinado de
jovenes promesas. La juventud se impuso 4-1,
pero, a tenor de la Agencia noticiosa EFE, "el
resultado resultó lo de menos, pues todos
esperaban para ver a González y lo
consiguieron".
El benéfico, disputado en el Estadio
"Ramón de Carranza" con el fin de
recaudar fondos para las víctimas del
terremoto de El Salvador arrojó
más de $60,000 dólares
(¢525,000 colones) en taquilla. Quince mil
espectadores, con el corazón en la mano y
lágrimas en los ojos -era como ponerle
enfrente a Mahoma a un multitud de fervientes
musulmanes-, no escatimaron en apoyar la
causa.
Según EFE, que lo entrevistó
después del choque, esto fue para Jorge
"lo más importante que me ha sucedido en
mi vida. Lo he vivido intensamente y cuando
salté al césped he sentido una
gran emoción. Volver al lugar donde me he
desarrollado como futbolista es algo
increíble y no se puede decir en palabras
lo que he sentido".
"No lloro -continúa el relato- porque
he disfrutado mucho. Ha sido algo mu emocionante
y solo puedo decir que llevaré siempre a
Cádiz y a España en el
corazón". Seguramente los recuerdos
fluirán desde el domingo, cuando
"Mágico" inicie su regreso de la
Península.
La noticiosa ibérica aduce que Jorge,
si bien "evidenció no encontrarse en muy
buena forma física, dejó muy
claras sus cualidades innatas como futbolista y
aunque sólo iba a disputar la primera
mitad del encuentro, acabó jugando casi
todo el partido".
Culto fiel
Cádiz está irremediablemente
ligada a El Salvador. El invisible cordón
umbilical que nos une con 'la Tacita de Plata',
como se le apoda, se resumen en ese desgarbado
genio, a veces incomprensible y a veces
inconmensurable.
Como escribe el periodista Paco Perea, de
Diario de Cádiz, "cuando Manuel Irigoyen
(presidente del club) anunció su fichaje
por el Cádiz, nadie, en aquellos
días, podía sospechar que en este
rincón de la Bahía
dispondríamos del universo de un
futbolista tan elegante como el cisne y tan
díscolo como un cantante de 'rock duro'.
Por ello, es una tragedia para la racionalidad
que ninguno de nosotros lograra ganarse su
voluntad e impedir que el salvadoreño
fuese por la vida como un caballo desbocado por
las praderas del asfalto urbano, perdido en la
oscuridad de la noche".
De él, Maradona dijo alguna vez que
era "el mejor jugador que milita en el
fútbol español. Es de otra
galaxia".
Una galaxia idónea para este tipo
"generoso, noble, espléndido,
desinteresado, rumboso". Una galaxia para un
ganador que como profesional "era
indisciplinado, desidioso, indolente, perezoso,
rebelde". Una galaxia para demostrar
picardía, convirtiendo al engaño
en su marca de fábrica
futbolística, y a la libertad sin
ambages, a veces insultante, a veces retadora,
en un catecismo que no admite excepciones.
Una galaxia solita para Jorge. Desde ahora,
una galaxia para compartir con sus
hermanos...