La muerte del Santa
Clara
El 'trueque' entre el San Luis, de la Liga
de Ascenso, y el Santa Clara, permitirá
que el primero ocupe la plaza de los 'potros' en
el Clausura 2001 de la Liga Mayor. Con esa
negociación se pone punto final a la
triste historia de los 'clareños', o de
su proyecto, una de las últimas herencias
de la gestión Torres en la
FEDEFUT.
Herrera/Aguila/Merino
Esta
tarde, la Liga Mayor estrena a un nuevo
participante. San Luis, un equipo que ni
siquiera alcanzó a clasificarse cuarto en
la Zona Central de la Liga de Ascenso,
adquirió la categoría del Santa
Clara, y participará en el Clausura 2001
como si hubiese ascendido por méritos
propios, con su nombre, su propia
administración y su cancha, en San Luis
Talpa.
Tal 'aparición' dista de ser
milagrosa. Lo milagroso fue que el Santa Clara
lograse mantenerse en Liga Mayor durante cinco
campeonatos. Ahora, de aquel equipo de camiseta
amarilla y calzoneta verde sólo
quedará un triste recuerdo.
Un parto irresponsable
Santa Clara era un equipo del montón,
de los que sobreviven temporada a temporada en
la Liga de Ascenso, resignado ante la mayor
capacidad económica y deportiva de los
tradicionales como Vendaval o Marte de
Soyapango. Sin embargo, la conjugación de
varias circunstancias lo proyectó a la
Liga Mayor.
Primero, su presidente, Roberto Gamero,
fungía como síndico de la
Federación Salvadoreña de
Fútbol 1996-98. Segundo, la FEDEFUT, que
regenteaba Juan Torres, formó una
selección sub-20 para intervenir en el
Preolímpico de CONCACAF. Necesidad y
oportunidad. Gamero y Torres decidieron foguear
a los juveniles integrándolos como la
plantilla base del Santa Clara -que
llevaría como apellido el COSMES, o
Comité de Selecciones Menores de El
Salvador-.
Tras una temporada increíble, con
victorias a diestra y siniestra, 'los potros'
consiguieron su boleto a la Primera
División. No obstante, derrotados por
Panamá en el Preolímpico, ya no le
interesaban a la Federación, que
literalmente los dejó tirados a su
fortuna. Una muy mala fortuna...
Su bautizo de fuego fue el Apertura '98,
donde acabaron últimos, con 13 puntos,
cuatro abajo del ADET. En el Clausura '99
levantaron cabeza, sumando 19 puntos, y
empatando en el consolidado con el Sonsonate, a
quien vencieron en un partido extra. En esa
coyuntura, el empresario de artículos
deportivos Ricardo Padilla tomó las
riendas, pero la bitácora del barco
siguió narrando tormenta.
El "UES-Santa Clara"
Según Odilio Víche, el
último presidente del Santa Clara, el
equipo estuvo a punto de rechazar su derecho de
inscripción al pasado torneo Apertura
2000. Nadie quería la silla presidencial,
y él se hizo cargo porque pensó
que los demás miembros de la directiva
apoyarían la moción. Como
respuesta, sólo algunos aficionados de
San Luis Talpa y Gamero le echaron el hombro en
esta causa de suyo perdida.
Tan mal les fue que, con una planilla de
¢117,000 colones e ingresos netos
inferiores a los ¢80,000 colones en todo el
torneo, apenas ganaron un partido, anotando
siete goles en dieciocho juegos y encajando 53,
goleada 10-0 de Limeño incluida.
La separación del último de sus
múltiples entrenadores, Manuel
Mejía, un retraso de un tres meses en el
pago a los jugadores y la inestabilidad
económica convencieron a sus dirigentes
de que el Santa Clara ya estaba muerto.
En esa coyuntura, La Prensa Gráfica
aseguró que la Universidad de El Salvador
(UES) se haría cargo del 'club'... y de
sus deudas. El 'proyecto', al que incluso
bautizaron como UES-Santa Clara, no era tal
cosa. Un irrelevante "Comité de Apoyo
Universitario para salvar al Santa Clara"
jamás presentó al Consejo Superior
Universitario un estudio de factibilidad
ecónomica en ese sentido.
La fusión
La oportunidad se pintaba sola. A principios
de enero pasado, los directivos del vecino San
Luis, ya entonces sin oportunidad de participar
en las finales de la Liga de Ascenso,
propusieron a Víche adquirir la
categoría a cambio de nada... Bueno, casi
nada.
La categoría que quedaría
vacante en la Liga de Ascenso estaría a
dispocisión del Santa Clara, que
podrá hacer con ella lo que crea
conveniente durante los seis meses
próximos. Trascendió que Firpo y
Alianza están interesados en comprar esa
categoría para formar una especie de
filial.
No obstante, el asunto no era así de
fácil, ya que las mismas Bases de
Competencia de CLIMA dictan, en el apartado
"Exclusiones de Clubes", que "serán
excluidos del campeonato si se retirare por
decisión propia", determinando que el
equipo infractor "descenderá a la
última categoría".
Esa y otras ambiguedades reglamentarias que
podrían ser violadas con el acuerdo
aún no han sido analizadas por la
Comisión Normalizadora del
Fútbol.
Cientos de posibilidades
En su momento, la Normalizadora dijo que se
mantiene al margen.
Según Humberto Torres, presidente de
la Comisión, el equipo 'potro' tiene la
facultad de hacer este tipo de negociaciones,
aunque la forma de hacerlo no fue correcta.
"Lo mejor era que el Santa Clara hubiera
seguido con el mismo nombre, pero con una nueva
directiva", afirmó Torres. En todo caso,
el ente rector del balompié nacional puso
como condición que San Luis cumpla todos
los compromisos asumidos por el Santa Clara.
Hay otras variables de consideración.
Si San Luis desciende, el equipo queda en la
Liga de Ascenso. Empero, si la nueva Ley del
Fútbol es aprobada antes de que termine
el Clausura 2001, el 'nuevo' benjamín
tendría que reunir todas las condiciones
que el reglamento establece para que un equipo
pueda pertenecer a la Segunda División
Profesional. De lo contrario, pasaría a
la Liga B, o Tercera División.
Otra probabilidad es que el equipo logre
salvar la categoría. Con la Ley vigente,
no habría ningún problema, pero
con una nueva legislatura, se le exigiría
cumplir con las obligaciones que como equipo de
Liga Mayor le corresponden; de lo contrario
resultaría cesado.
En este mismo orden, y respecto de la
categoría de Ascenso ahora en poder del
Santa Clara, la divisa equina
desaparecería por completo del
fútbol salvadoreño con la entrada
en vigencia del nuevo paquete legislativo, ya
que en cada una de las Ligas Profesionales
estarían sólo los equipos que
reúnan las condiciones de
infraestructura, membresía,
etcétera. "Ellos ya no tendrían
que negociar esa categoría, porque
nosotros la haríamos desparecer", dijo
Torres.