Sábado 3 de febrero


Gobierno sigue en emergencia

El presidente Francisco Flores considera que El Salvador no bajará la guardia, aún a más de 20 días del terremoto del 13 de enero. Teme que el invierno cobre nuevas víctimas debido a los daños causados en cerros y cordilleras

Luis Laínez
El Diario de Hoy

El gobierno de Francisco Flores ha llegado a una dolorosa conclusión: todo El Salvador es vulnerable. No sólo porque el país entero está a merced de las fallas geológicas, sino porque el terremoto del 13 de enero debilitó las cordilleras.

"La emergencia no ha terminado. El invierno representa un peligro", sentenció el mandatario.

La fragilidad de la tierra provocará deslaves con las primeras lluvias.

El gobierno sabe que tiene el tiempo en contra y por eso prioriza la construcción de viviendas temporales elaboradas por los mismos damnificados, "de corte y clave", en palabras del presidente.

De hecho, el invierno obligará a la administración de Flores cerrar otra vez la Carretera Panamericana a la altura de Los Chorros, debido a la inestabilidad del terreno.

El gobierno trabajará hasta marzo en el "Proyecto Cordillera", para evitar desgracias durante el invierno.

El plan incluye desmontar tanques de agua, demoler estructuras, sellar grietas y compactar el terreno en la Cordillera de El Bálsamo.

Como medida inmediata, Obras Públicas cerrará el paso por la calle hacia Comasagua, la cual ha quedado al filo de un desfiladero.

El acceso a Comasagua será por Jayaque. Flores espera habilitar el tramo vía Las Piletas.

Flores presentó ayer, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, la evaluación oficial de daños y el plan de reconstrucción de El Salvador al cuerpo diplomático, diputados, empresarios y al gabinete.

El evento se realizó en el Museo Nacional David J. Guzmán, un local que hasta el miércoles albergó a la Asamblea Legislativa.

Los retos

El gobierno reporta un millón 169 mil 198 damnificados. La mayor parte de ellos, según Flores, son campesinos pobres que habitaban en montañas.

Este grupo, habitantes de cantones y caseríos, ya estaba en malas condiciones antes del sismo. Carecían de servicio de agua potable y de una economía local. Además, de acuerdo con el gobierno, estaban en la línea más débil de atención de las alcaldías.

Sin embargo, el terremoto complicó más su situación. No sólo perdieron sus casas, sino también el trabajo y la reserva de alimentos para el resto del año.

Los damnificados urgen de un techo antes del invierno. Esa es la explicación que las primeras viviendas para los afectados serán temporales, pues no hay tiempo para construir casas permanentes antes de las lluvias.

Los damnificados construirán sus propias viviendas, con materiales comprados por el Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (FISDL).

La primera etapa incluye levantar 64 mil 551 casas. El mismo gobierno reconoce que 92 mil 990 viviendas fueron destruidas; 688, soterradas, y otras 130 mil 515, dañadas.

Que los damnificados construyan es el primer paso para generar trabajo. Flores está convencido de que la iniciativa individual es la mejor opción al asistencialismo.

En lo que va de la crisis provocada por el terremoto, el gobierno ha distribuido un millón 431 mil toneladas de alimentos. Esta ayuda ha sido entregada en los 118 refugios y 14 albergues.

Aún así, Flores reconoció que sólo ha podido llegar a 650 mil damnificados, de un total de un millón 169 mil 198.

El gobierno planea que la inversión pública se centre en las zonas dañadas, para generar fuentes de trabajo provisionales. Luego, el esfuerzo se enfocará en recuperar fincas dañadas y en empleos en el área de la maquila.

Los costos

El presidente calcula que los daños causados por el terremoto ascienden a los mil millones de dólares (ocho mil millones 750 mil colones). Sin embargo, la primera etapa de la emergencia requiere el desembolso de mil millones de colones, que serán utilizados para remover escombros, financiar la línea de suministros, rescatar la red vial y alimentar al millón de damnificados.

"Teníamos en la cuenta de cooperación internacional 800 mil dólares (siete millones de colones). ¿Tenemos los mil millones para actuar? Sí, los tenemos. ¿Y se nos terminarán? Obviamente, pero para eso vamos al Grupo Consultivo de Madrid, para ver si podemos conseguir más recursos", sostiene Flores.

Pero la gestión de fondos no se quedará ahí. El gobierno enviará una comitiva a Washington (Estados Unidos) el 27 de marzo, para gestionar el financiamiento de la reconstrucción de los diversos tramos de la carretera Panamericana que fueron destruidos por el sismo.

Flores también pedirá a las autoridades estadounidenses estabilizar el estado migratorio de los salvadoreños que residen de manera ilegal. De hecho, el gobierno de Estados Unidos prometió paralizar las deportaciones de salvadoreños.


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