Racha
azulgrana
El Barcelona prolongó su racha
invicta, y venció 2-1 al Español
en la Copa del Rey.
Agencia
EFE
Un equipo en racha como el Barcelona, que
llegaba a "Montjuic" en busca de sumar el
decimosexto partido consecutivo como invicto,
necesita pocos factores a su favor para decantar
la balanza, por lo que el miedo inicial del
Español y la superioridad numérica
desde el '35 son argumentos suficientes como
para dejar prácticamente sin opciones de
revalidar el título al vigente
campeón con una victoria (1-2) que parece
decisiva.
Las
ganas de los españolistas, infinitamente
superiores a las de sus rivales, se mostraron
insuficientes para remontar en base a las
consignas del descanso un 0-2 y una
expulsión. La tarjeta roja a Pablo
Rotchen por doble amonestación tuvo una
enorme influencia, pero al mismo nivel el miedo
con el que el Espanyol afronta en los
últimos años los clásicos
catalanes.
Vencidos
Los españolistas bajaron los brazos,
olvidaron su condición de campeones,
dejaron que el Barcelona pensase, templase la
puntería con ocasiones de Alfonso en el
minuto cuatro y Rivaldo en el diez, con lo que
el público y Alfred Argensó
empezaron a vislumbrar el peligro.
El Español planteaba una fácil
táctica que no iba más allá
de un intento de presión a la
organización del juego barcelonista, pero
cedía a cambio la posesión, con lo
que el planteamiento reventaba cada vez que Marc
Overmars imponía su velocidad.
Una falta de Rivaldo fue suficiente para
adelantar al Barcelona, aunque el
brasileño tuvo algo de suerte, ya que el
balón pasó entre las cabezas de
los jugadores que estaban en la barrera y
despistó a Argensó.
El Español, escaso y lento de ideas,
llegó a dejar no sólo que su rival
tocase cómodamente la pelota, sino
también que le devolviese la
presión donde comienzan las jugadas y le
obligase a retrasar el balón.
Las únicas respuestas al dominio
barcelonista fueron un cabezazo de Toni
Velamazán en el '23 que despejó
con muchos apuros Reina y una serie de remates
en el '26, pero la expulsión de Pablo
Rotchen volvió a dejar en partido al
Barcelona, que pareció rematar
definitivamente a su rival con un nuevo tanto,
obra de Alfonso, quien estrelló el
balón en la base del poste y el posterior
rebote golpeó en la cabeza de
Argensó para enviar la pelota al fondo de
la red.
En esas circunstancias el Barcelona
podía sentenciar la eliminatoria tras el
descanso o dormir el partido, pero ni lo uno ni
lo otro y a punto estuvo de pagarlo caro.
Primero fue la picardía de Raúl
Tamudo la que sirvió para recortar
diferencias, después de que el delantero
se llevase la pelota con el brazo sin que se
diese cuenta el colegiado y batiese a Reina de
tiro raso.
Desde ese momento, el partido fue del
Español, llegando prácticamente a
encerrar a su rival en el área, pero las
facilidades concedidas en la primera mitad
fueron argumento suficiente para que un equipo
en racha como el Barcelona, que no
pareció contar con superioridad
numérica tras el descanso, se
sitúe con pie y medio en las
semifinales.