Una luz al final del
túnel
Su sonrisa es como una inspiración
para decenas de enfermos, y su deseo de
recuperarse es un ejemplo a seguir.
- Gustavo
Rico
- El Diario
de Hoy
Celia Margarita Díaz, de nueve
años, es una de las tantas pacientes del
hospital San Pedro que se encontraban internas
cuando el terremoto del 13 de enero
estremeció la nación
salvadoreña. Se recuperaba de una
intervención quirúrgica por
artritis. Estaba en el último nivel del
centro asistencial. La acompañaban su
abuelita y su madre.
La niña recuerda que, cuando todo se
sacudía con fuerza, ella tomó las
manos de su abuela y su mamá, y oraron.
Mientras, los demás pacientes y empleados
corrían, gritando de un lado a otro.
El recuerdo hace sonreír a Celia,
quien da gracias a Dios de estar viva. La
pequeña contó su historia con la
mirada fija en su madre, quien escuchaba
orgullosa la narración.
Hoy, Celia permanece en una tienda de
campaña de las instaladas en los jardines
del Hospital San Pedro, por cortesía del
gobierno alemán. Ana Leonora, de 26
años y madre de la niña, espera
que su hija sea dada de alta pronto y regrese al
hogar. La pequeña tiene fe de llegar a su
casa y colaborar con sus padres en la
reconstrucción de la vivienda.
Ellos viven en el cantón Hualache, a
unos 20 minutos de la cabecera usuluteca. "Esta
todita en el suelo", afirmó la madre.
Las enfermeras y el resto de pacientes ven en
Celia la esperanza de seguir adelante. Para
ellos, la menor irradia ganas de vivir y deseos
de levantar su hogar. Es como una luz al final
del túnel. Un ejemplo que seguir.
El lunes 29 ha sido programada la
inauguración oficial del hospital
temporal que estableció el gobierno
alemán en la cancha del Hospital San
Pedro, en Usulután. El centro asistencial
tiene una capacidad para albergar a 125
pacientes.
En el primer nivel del edificio del centro
asistencial, se han habilitado las áreas
de consulta externa, control de materno
infantil, servicios de laboratorio
clínico, fisioterapia, radiología
y odontología.