Sábado 27 de enero 2001


Héroe o villano

El mejor jugador defensivo de la NFL, Ray Lewis, de los Ravens, enfrenta un proceso por asesinato.

Agencia AP

Hace un año, Ray Lewis, el pilar de la defensa de los Cuervos de Baltimore, estaba en el ojo de la tormenta y su carrera profesional al borde del precipicio.

Tras asistir a una fiesta, Lewis se vio involucrado en una reyerta en un club nocturno de Atlanta, el escenario del Súper Tazón del año pasado, que dejó un saldo de dos muertos.

Inicialmente, el corpulento 'linebacker' de 25 años fue encarcelado y sindicado por los homicidios, pero los fiscales no hallaron pruebas que lo comprometieran con lo ocurrido.

Lewis se libró de los cargos a cambio de rendir testimonio contra dos de sus acompañantes la noche del incidente. Ambos, posteriormente, fueron declarados inocentes por un jurado. Lewis fue condenado por el delito menor de obstrucción.

La NFL lo castigó con una multa de $250 mil dólares. Sin darse por vencido, Lewis se reincorporó a los Cuervos y fue la bujía de un equipo que tuvo una foja de 12-4. Lewis ganó la votación al mejor jugador defensivo de la liga.

La historia de Lewis en los últimos meses está repleta adversidades y triunfos. No sorprende que sea de lejos el foco de atención del partido de mañana.

Para algunos, Lewis representa todo lo malo de la NFL, cuya imagen ha sido salpicada por el creciente número de incidentes con la ley en la que varios de sus jugadores se han visto involucrados.

En remojo

Solamente esta semana, Rae Carruth, un prometedor receptor de las Panteras de Carolina, fue condenado a 19 años de cárcel por su complicidad en el asesinato a balazos de su novia embarazada.

Para otros, en cambio, Lewis es un hombre que venció la adversidad y que solamente trata de redimirse ante los ojos de la afición.

A Lewis no le gusta para nada hablar sobre el tema, como ocurrió al ser acosado por docenas de reporteros. "Yo escucho lo que me preguntan, pero es mi derecho no responderles. Para mí, lo ocurrido es un capítulo cerrado", manifestó.

Hace un año, Lewis apareció ante las cámaras de televisión esposado y ataviado con un uniforme anaranjado, de preso.

El jueves, Lewis lució una franela de Baltimore y por más de una hora se esforzó en esquivar cualquier pregunta que no fuese sobre el partido contra los Gigantes de Nueva York.

Lewis no expresa remordimientos por lo ocurrido y se declara convencido de que los fiscales se ensañaron con él debido a su condición de astro de la NFL.

También piensa que, en forma injusta, la liga lo utilizó como un chivo expiatorio para dejar en claro que no permitira que su imagen sea empañada, en momentos en que hay varios casos de jugadores involucrados en asesinatos y violaciones sexuales.

"Esto nunca tuvo nada que ver con las dos personas que resultaron muertas", dijo Lewis. "Esto tiene nombre y apellido: Ray Lewis. Eso no es justo. No se molesten conmigo por el mero hecho de que sea el centro de la atención de todos".

Debido a la presencia de los Cuervos en la final de la NFL, la historia de Lewis ha vuelto a un primer plano.

Los familiares de las víctimas han sido entrevistados por la televisión y se sienten indignados por el hecho de que nadie haya sido encarcelado por las muertes y de que Lewis tenga la oportunidad de redimirse en el Super Bowl.

Según Lewis, el caso ya fue dilucidado en los tribunales. "Solamente quiero hablar del partido", señaló. "También soy un ser humano y no he olvidado lo ocurrido, pero eso es algo que solamente me incumbe a mí".


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