Héroe o
villano
El mejor jugador defensivo de la NFL, Ray
Lewis, de los Ravens, enfrenta un proceso por
asesinato.
Agencia
AP
Hace un año, Ray Lewis, el pilar de la
defensa de los Cuervos de Baltimore, estaba en
el ojo de la tormenta y su carrera profesional
al borde del precipicio.
Tras asistir a una fiesta, Lewis se vio
involucrado en una reyerta en un club nocturno
de Atlanta, el escenario del Súper
Tazón del año pasado, que
dejó un saldo de dos muertos.
Inicialmente, el corpulento 'linebacker' de
25 años fue encarcelado y sindicado por
los homicidios, pero los fiscales no hallaron
pruebas que lo comprometieran con lo
ocurrido.
Lewis se libró de los cargos a cambio
de rendir testimonio contra dos de sus
acompañantes la noche del incidente.
Ambos, posteriormente, fueron declarados
inocentes por un jurado. Lewis fue condenado por
el delito menor de obstrucción.
La NFL lo castigó con una multa de
$250 mil dólares. Sin darse por vencido,
Lewis se reincorporó a los Cuervos y fue
la bujía de un equipo que tuvo una foja
de 12-4. Lewis ganó la votación al
mejor jugador defensivo de la liga.
La historia de Lewis en los últimos
meses está repleta adversidades y
triunfos. No sorprende que sea de lejos el foco
de atención del partido de
mañana.
Para algunos, Lewis representa todo lo malo
de la NFL, cuya imagen ha sido salpicada por el
creciente número de incidentes con la ley
en la que varios de sus jugadores se han visto
involucrados.
En remojo
Solamente esta semana, Rae Carruth, un
prometedor receptor de las Panteras de Carolina,
fue condenado a 19 años de cárcel
por su complicidad en el asesinato a balazos de
su novia embarazada.
Para otros, en cambio, Lewis es un hombre que
venció la adversidad y que solamente
trata de redimirse ante los ojos de la
afición.
A Lewis no le gusta para nada hablar sobre el
tema, como ocurrió al ser acosado por
docenas de reporteros. "Yo escucho lo que me
preguntan, pero es mi derecho no responderles.
Para mí, lo ocurrido es un
capítulo cerrado", manifestó.
Hace un año, Lewis apareció
ante las cámaras de televisión
esposado y ataviado con un uniforme anaranjado,
de preso.
El jueves, Lewis lució una franela de
Baltimore y por más de una hora se
esforzó en esquivar cualquier pregunta
que no fuese sobre el partido contra los
Gigantes de Nueva York.
Lewis no expresa remordimientos por lo
ocurrido y se declara convencido de que los
fiscales se ensañaron con él
debido a su condición de astro de la
NFL.
También piensa que, en forma injusta,
la liga lo utilizó como un chivo
expiatorio para dejar en claro que no permitira
que su imagen sea empañada, en momentos
en que hay varios casos de jugadores
involucrados en asesinatos y violaciones
sexuales.
"Esto nunca tuvo nada que ver con las dos
personas que resultaron muertas", dijo Lewis.
"Esto tiene nombre y apellido: Ray Lewis. Eso no
es justo. No se molesten conmigo por el mero
hecho de que sea el centro de la atención
de todos".
Debido a la presencia de los Cuervos en la
final de la NFL, la historia de Lewis ha vuelto
a un primer plano.
Los familiares de las víctimas han
sido entrevistados por la televisión y se
sienten indignados por el hecho de que nadie
haya sido encarcelado por las muertes y de que
Lewis tenga la oportunidad de redimirse en el
Super Bowl.
Según Lewis, el caso ya fue dilucidado
en los tribunales. "Solamente quiero hablar del
partido", señaló. "También
soy un ser humano y no he olvidado lo ocurrido,
pero eso es algo que solamente me incumbe a
mí".