Martes 2 de enero 2001


Ni... "coras" ni... "dimes"

En el occidente del país, los dólares tendrán que esperar unas semanas para establecerse en la economía familiar. Un recorrido por la ciudad de Santa Ana y sus alrededores nos refleja que su impacto todavía no ha llegado al común de los mortales.

Eric L. Lemus
El Diario de Hoy

El dólar está en la marquesinas de los cines y en los rótulos de las gasolineras; pero, en el bolsillo de los santanecos, no hay.

Aníbal suministra los dos galones que le hemos pedido y nos pregunta si lo completa a cincuenta colones. "No, le replico, le voy a pagar en dólares".

No se inmuta. Cuando recibe el billete de cien dólares, lo hace con cautela. Aníbal Ascencio lo toma y corrobora su autenticidad con un detector de billetes falsos. El que llevo es "bueno".

El reloj marca la 1:13 de la tarde en una gasolinera de Santa Ana y estamos aquí porque queremos comercializar con dólar.

Vamos a ver... yo debo un total de $5.24 y espero el cambio de un billete de cien. Ummm... Éste debe ser $94.76.

Pero, sorpresa, el joven regresa con $90 en billetes de 20 y el $4.76 restante viene convertido en colón: ¢41.65.

"¿Y esto, qué pasó?", le pregunto. "Es que no hay monedas", responde. Hago mala cara y replico que prefiero todo en dólar.

El muchacho se disculpa y vuelve con Alejandro Montoya, el administrador del establecimiento. Él explica que no tienen dólar fraccionado porque no alcanzaron a ir al banco.

"Bueno, no hay problema, pero quisiera mi factura en dólar y no en colón", le explico, "porque le he pagado en dólar".

Pero mi solicitud es imposible de resolver y debo partir con una parte de dólar, otra en colón y una factura en colones.

Primera lección

Novedad número uno: Cuando la gente no tenga cambio en dólar, lo repondrá en colón. Si no le gusta la idea, ni modo. De todas maneras, debe cuidar de no confundir las dos monedas en los bolsillos.

El motorista de la Ruta 201, Juan Carlos Linares, ya hizo el primer viaje del día y no ha tenido ninguna vivencia con el dólar. Todos los pasajeros le han pagado en colón.

¿Y si le pagan en dólar? "Mire, dice, a nosotros ya nos dijeron que si sale un pasajero bravo con dólares, es mejor que ni le cobremos (...) Lo mejor es no meterse en problemas", asegura. No sé por qué, pero no le creo.

Carlos, sin embargo, tiene su propia teoría sobre la ausencia de la nueva moneda en el occidente del país. "Los dólares se van a empezar a ver después de la primera quincena o a fines de enero, cuando empiecen a pagar", dice con certeza.

Sólo pescado seco

Un joven vendedor de un chalé en la terminal de autobuses interdepartamentales es escéptico: "Para mí, el problema es con los centavos. Si no tenemos vuelto en dólar, ¿cómo le vendo?".

De hecho, eso lo viví cuando quise comprar una soda en dólar y me advirtió que el vuelto sería en colón.

Apolonio Delgado va de paso y atisba lo sucedido y ácidamente sostiene: "El gobierno sólo ha pensado en ellos; eso de los dólares nos va a perjudicar todito".

A doscientos metros de ahí, Ricardo Alfaro es más áspero. "Son 'creyencias'", afirma, "imitadores podemos ser".

Ricardo vende pescado seco en el mercado de Santa Ana y piensa que el principal beneficiado con la dolarización será el "gran empresario", porque en el país "no pagan la hora" como en Estados Unidos. "¿Usted cree que nos van a pagar así? No, hombre, si ese es el problema. ¡Para la paja somos buenos!".

Sara Henríquez, de la tienda de mayoreo El Ángel, no tiene dólares disponibles, pero ya cuenta con unos marcadores para detectar los billetes falsos. "Me los mandó una familiar de allá", confiesa con una amplia sonrisa. "Si marca dorado, es bueno; pero si marca negro, es malo", explica.

¿Cuándo yo?

Un nuevo intento es fallido. La idea es ver cualquier película de la cartelera. El precio anuncia que vale $2.86 ó ¢25. Pero la taquilla no tiene cambio en dólar.

Nos quedamos con las ganas.

La propietaria de Frutas Lidia, en el Congo, mira el billete de $20 y suelta una carcajada.

"Mirá, le dice a su pareja, ¿cuándo yo?". La veo receloso y le digo: ¿No agarra dólar? "No, si de agarrárselo, yo se lo agarro; pero no le doy vuelto", y suelta otra risotada.


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