Ni... "coras" ni...
"dimes"
En el occidente del país, los
dólares tendrán que esperar unas
semanas para establecerse en la economía
familiar. Un recorrido por la ciudad de Santa
Ana y sus alrededores nos refleja que su impacto
todavía no ha llegado al común de
los mortales.
- Eric L.
Lemus
- El Diario
de Hoy
El
dólar está en la marquesinas de
los cines y en los rótulos de las
gasolineras; pero, en el bolsillo de los
santanecos, no hay.
Aníbal suministra los dos galones que
le hemos pedido y nos pregunta si lo completa a
cincuenta colones. "No, le replico, le voy a
pagar en dólares".
No se inmuta. Cuando recibe el billete de
cien dólares, lo hace con cautela.
Aníbal Ascencio lo toma y corrobora su
autenticidad con un detector de billetes falsos.
El que llevo es "bueno".
El reloj marca la 1:13 de la tarde en una
gasolinera de Santa Ana y estamos aquí
porque queremos comercializar con
dólar.
Vamos a ver... yo debo un total de $5.24 y
espero el cambio de un billete de cien. Ummm...
Éste debe ser $94.76.
Pero, sorpresa, el joven regresa con $90 en
billetes de 20 y el $4.76 restante viene
convertido en colón: ¢41.65.
"¿Y esto, qué pasó?", le
pregunto. "Es que no hay monedas", responde.
Hago mala cara y replico que prefiero todo en
dólar.
El muchacho se disculpa y vuelve con
Alejandro Montoya, el administrador del
establecimiento. Él explica que no tienen
dólar fraccionado porque no alcanzaron a
ir al banco.
"Bueno, no hay problema, pero quisiera mi
factura en dólar y no en colón",
le explico, "porque le he pagado en
dólar".
Pero mi solicitud es imposible de resolver y
debo partir con una parte de dólar, otra
en colón y una factura en colones.
Primera lección
Novedad número uno: Cuando la gente no
tenga cambio en dólar, lo repondrá
en colón. Si no le gusta la idea, ni
modo. De todas maneras, debe cuidar de no
confundir las dos monedas en los bolsillos.
El motorista de la Ruta 201, Juan Carlos
Linares, ya hizo el primer viaje del día
y no ha tenido ninguna vivencia con el
dólar. Todos los pasajeros le han pagado
en colón.
¿Y si le pagan en dólar? "Mire,
dice, a nosotros ya nos dijeron que si sale un
pasajero bravo con dólares, es mejor que
ni le cobremos (...) Lo mejor es no meterse en
problemas", asegura. No sé por
qué, pero no le creo.
Carlos, sin embargo, tiene su propia
teoría sobre la ausencia de la nueva
moneda en el occidente del país. "Los
dólares se van a empezar a ver
después de la primera quincena o a fines
de enero, cuando empiecen a pagar", dice con
certeza.
Sólo pescado seco
Un joven vendedor de un chalé en la
terminal de autobuses interdepartamentales es
escéptico: "Para mí, el problema
es con los centavos. Si no tenemos vuelto en
dólar, ¿cómo le vendo?".
De hecho, eso lo viví cuando quise
comprar una soda en dólar y me
advirtió que el vuelto sería en
colón.
Apolonio Delgado va de paso y atisba lo
sucedido y ácidamente sostiene: "El
gobierno sólo ha pensado en ellos; eso de
los dólares nos va a perjudicar
todito".
A doscientos metros de ahí, Ricardo
Alfaro es más áspero. "Son
'creyencias'", afirma, "imitadores podemos
ser".
Ricardo vende pescado seco en el mercado de
Santa Ana y piensa que el principal beneficiado
con la dolarización será el "gran
empresario", porque en el país "no pagan
la hora" como en Estados Unidos. "¿Usted
cree que nos van a pagar así? No, hombre,
si ese es el problema. ¡Para la paja somos
buenos!".
Sara Henríquez, de la tienda de
mayoreo El Ángel, no tiene dólares
disponibles, pero ya cuenta con unos marcadores
para detectar los billetes falsos. "Me los
mandó una familiar de allá",
confiesa con una amplia sonrisa. "Si marca
dorado, es bueno; pero si marca negro, es malo",
explica.
¿Cuándo yo?
Un nuevo intento es fallido. La idea es ver
cualquier película de la cartelera. El
precio anuncia que vale $2.86 ó ¢25.
Pero la taquilla no tiene cambio en
dólar.
Nos quedamos con las ganas.
La propietaria de Frutas Lidia, en el Congo,
mira el billete de $20 y suelta una
carcajada.
"Mirá, le dice a su pareja,
¿cuándo yo?". La veo receloso y le
digo: ¿No agarra dólar? "No, si de
agarrárselo, yo se lo agarro; pero no le
doy vuelto", y suelta otra risotada.