Martes 2 de enero 2001


Arranca el proceso de dolarización en el país

El dólar estadounidense es, desde ayer, una moneda de curso legal en El Salvador. Nada de bimonetarismos. El colón, poco a poco, pierde su vitalidad. Le quedan algunas trincheras: el comercio informal y algunos nostálgicos. La gran empresa y la banca ya adoptaron la divisa del norte. El colón llegará a ser un adorno de los historiadores.

El Diario de Hoy

Con invitados del FBI que se encargan de asesorar a la Policía Nacional Civil y a la Fiscalía sobre los posibles fraudes que se pueden cometer con el dólar, El Salvador entró ayer en una nueva era de su política cambiaria. Muchos negocios montaron ayer los precios de los productos que ofrecen en dólares y colones.

La gran empresa no tuvo mucho problema en aceptar la nueva moneda, aunque en al menos una cadena de supermercados se advertía ayer que no recibían billetes de cincuenta o cien dólares.

Mientras más pequeño es el negocio y menos educación hay de por medio, el panorama del nuevo proceso no es tan alentador.

Vendedores informales tienen verdadero terror ante el dólar. Por lo menos eso lo comprobaron ayer periodistas de El Diario de Hoy que realizaron un recorrido por todo el territorio nacional.

Algunos todavía no terminan de asimilar los billetes de doscientos colones.

Creen que serán víctimas de falsificadores y que con el dólar saldrán perdiendo.

Los adaptados

Otros hicieron de tripas corazón y se armaron de calculadoras de bolsillo y tablas de conversión. Redondean a su favor y se quedan con algunos centavos, pero aceptan la nueva moneda.

Otros prefieren sacar del baúl el nacionalismo para decir "aquí somos salvadoreños y sólo aceptamos colones".

Prefieren dejar de vender a tener en sus manos billetes verdes.

Mientras tanto, una cadena de supermercados lanzó una promoción por compras mayores de cinco dólares.

Los bancos ya convirtieron a dólares todas las cuentas de ahorro y los cajeros automáticos sólo expenden dólares.

Los trabajadores de esos bancos fueron, durante los últimos dos días, algunos de los más perjudicados.

A la mayoría de ellos le tocó realizar ensayos durante la noche del 31 de diciembre o en la mañana de ayer.

No hay "bimonetarismo", pregona el Gobierno.

Pero, hasta las pupusas de Olocuilta se pueden pagar en dólares.

En el transporte público no hay claridad. Algunos aceptan a regañadientes cobrar 17 centavos de dólar. Otros buseros consideran que esa tarifa les significa pérdidas.

En San Miguel una reportera de este Diario pagó con monedas estadounidenses y el cobrador se negó a darle el cambio. Cobró el doble.

En río revuelto…

Una buena parte de las gasolineras tiene sus precios en dólares de manera visible.

Sin embargo, los precios varían en forma alarmante. Hasta 59 centavos de dólar de diferencia entre una y otra estación de servicio en la zona oriental. En el área metropolitana, la diferencia no es tan grande.

La Policía montó un operativo para encontrar dólares falsos.

Sugieren a los ciudadanos palpar los billetes y constatar que en los lugares donde hay impresiones el billete es áspero. Un billete falso, por ser una reproducción, es totalmente liso.

El Gabinete Económico del Gobierno también se lanzó a las calles en busca de infractores (ver información en la sección de economía).

Mientras tanto, grupos de cambistas o coyotes continuaban ofreciendo sus servicios. A pesar que desde ayer, por efectos de la Ley de Integración Monetaria, cada dólar vale ocho colones con 75 centavos, los cambistas pagan sólo 8.2 colones por ellos.


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