Arranca el proceso
de dolarización en el
país
El dólar estadounidense es, desde
ayer, una moneda de curso legal en El Salvador.
Nada de bimonetarismos. El colón, poco a
poco, pierde su vitalidad. Le quedan algunas
trincheras: el comercio informal y algunos
nostálgicos. La gran empresa y la banca
ya adoptaron la divisa del norte. El
colón llegará a ser un adorno de
los historiadores.
El Diario de
Hoy
Con
invitados del FBI que se encargan de asesorar a
la Policía Nacional Civil y a la
Fiscalía sobre los posibles fraudes que
se pueden cometer con el dólar, El
Salvador entró ayer en una nueva era de
su política cambiaria. Muchos negocios
montaron ayer los precios de los productos que
ofrecen en dólares y colones.
La gran empresa no tuvo mucho problema en
aceptar la nueva moneda, aunque en al menos una
cadena de supermercados se advertía ayer
que no recibían billetes de cincuenta o
cien dólares.
Mientras más pequeño es el
negocio y menos educación hay de por
medio, el panorama del nuevo proceso no es tan
alentador.
Vendedores informales tienen verdadero terror
ante el dólar. Por lo menos eso lo
comprobaron ayer periodistas de El Diario de Hoy
que realizaron un recorrido por todo el
territorio nacional.
Algunos todavía no terminan de
asimilar los billetes de doscientos colones.
Creen que serán víctimas de
falsificadores y que con el dólar
saldrán perdiendo.
Los adaptados
Otros hicieron de tripas corazón y se
armaron de calculadoras de bolsillo y tablas de
conversión. Redondean a su favor y se
quedan con algunos centavos, pero aceptan la
nueva moneda.
Otros prefieren sacar del baúl el
nacionalismo para decir "aquí somos
salvadoreños y sólo aceptamos
colones".
Prefieren dejar de vender a tener en sus
manos billetes verdes.
Mientras tanto, una cadena de supermercados
lanzó una promoción por compras
mayores de cinco dólares.
Los bancos ya convirtieron a dólares
todas las cuentas de ahorro y los cajeros
automáticos sólo expenden
dólares.
Los trabajadores de esos bancos fueron,
durante los últimos dos días,
algunos de los más perjudicados.
A la mayoría de ellos le tocó
realizar ensayos durante la noche del 31 de
diciembre o en la mañana de ayer.
No hay "bimonetarismo", pregona el
Gobierno.
Pero, hasta las pupusas de Olocuilta se
pueden pagar en dólares.
En el transporte público no hay
claridad. Algunos aceptan a regañadientes
cobrar 17 centavos de dólar. Otros
buseros consideran que esa tarifa les significa
pérdidas.
En San Miguel una reportera de este Diario
pagó con monedas estadounidenses y el
cobrador se negó a darle el cambio.
Cobró el doble.
En río revuelto
Una buena parte de las gasolineras tiene sus
precios en dólares de manera visible.
Sin embargo, los precios varían en
forma alarmante. Hasta 59 centavos de
dólar de diferencia entre una y otra
estación de servicio en la zona oriental.
En el área metropolitana, la diferencia
no es tan grande.
La Policía montó un operativo
para encontrar dólares falsos.
Sugieren a los ciudadanos palpar los billetes
y constatar que en los lugares donde hay
impresiones el billete es áspero. Un
billete falso, por ser una reproducción,
es totalmente liso.
El Gabinete Económico del Gobierno
también se lanzó a las calles en
busca de infractores (ver información en
la sección de economía).
Mientras tanto, grupos de cambistas o coyotes
continuaban ofreciendo sus servicios. A pesar
que desde ayer, por efectos de la Ley de
Integración Monetaria, cada dólar
vale ocho colones con 75 centavos, los cambistas
pagan sólo 8.2 colones por ellos.