El
doble juego de los sandinistas en el conflicto
salvadoreño
El gobierno sandinista envió
cargamentos de armas para la ofensiva del FMLN
del 89, por rutas y medios difíciles de
detectar
Eduardo
Marenco
El
ex presidente Daniel Ortega expresó en
una reunión del 10 de septiembre de 1989
con varios congresistas norteamericanos, que no
creía posible una "completa victoria
militar" por parte del FMLN y que
insistiría en una "solución
negociada" al caso de El Salvador.
La posición expresada por Ortega a los
congresistas Mickey Edwards, Doug Bereuter, Bill
Grant y Elton Gallegly, sin embargo, no era
congruente con la realidad, ya que el gobierno
sandinista estaba apoyando completamente la
"ofensiva final" del FMLN desarrollada en
noviembre de 1989, dos meses después del
encuentro.
La "ofensiva final" del FMLN fue conducida
desde tres casas de protocolo del Departamento
de Relaciones Internacionales (DRI) del FSLN,
ubicadas al sur del Colegio Centroamérica
(CCA), casi frente al domicilio del Canciller
sandinista Miguel D' Escoto Brockmann, quien
también participó en la
reunión en la que Ortega
"defendió" una "solución
negociada" para El Salvador.
Once años después, al sur del
Colegio Centroamérica se encuentran
varias mansiones donde los sandinistas
construyeron misteriosos túneles secretos
relacionados con embuzonamiento de armas y el
posible apoyo a la guerrilla salvadoreña.
(Ver nota aparte)
El encuentro del 10 de septiembre de 1989
duró dos horas y en el mismo
también participaron el Vicecanciller
sandinista Víctor Hugo Tinoco, dos
funcionarios más de la cancillería
nicaragüense y tres oficiales de la
Embajada de Estados Unidos.
Según el cable confidencial
D890785-0639, desclasificado recientemente, el
congresista Edwards inició
diciéndole a Ortega que durante su visita
a El Salvador, el funcionario norteamericano
pudo observar bastante apoyo popular al gobierno
del presidente Alfredo Cristiani, y Ortega,
entonces, comentó largamente sobre los
esfuerzos de paz en El Salvador.
"Ortega dijo que los sandinistas no comparten
el punto de vista sobre que fuese posible una
completa victoria militar del FMLN (...)
Más bien, el gobierno había usado
sus buenos oficios con el FMLN como un gesto de
buena voluntad por la fe en el proceso de paz,
específicamente; en la necesidad de una
"solución negociada" en El Salvador",
dice el cable confidencial.
La marca nicaraguense
Lo que sucedía en la realidad era
completamente diferente. Un cable del
Departamento de Estado, No. E-3070,
señala que el 18 de octubre de 1989, tan
sólo 39 días después del
encuentro entre Ortega y los congresistas, las
autoridades hondureñas capturaron un
embarque de armas dirigidas al FMLN en El
Salvador, el cual contenía: 20 AK-M de
asalto, 300 granadas, 800 morteros, RPG,
cincuenta diferentes armas de asalto
(manufacturadas en la Unión
Soviética), una gran cantidad de
municiones y radios militares. En el carro, que
supuestamente transportaba muebles,
también encontraron manuales de
instrucción con el membrete del FMLN
inscritos en la portada.
"Nosotros concluimos que éste fue un
embarque de armas proveniente de Nicaragua para
el FMLN en El Salvador", señala el
documento desclasificado.
Cuatro M-16 encontradas provenían de
una serie de armas entregadas al gobierno de
Somoza por Estados Unidos en 1976.
Estas evidencias motivaron un enérgico
memorándum de Bernard Aronson, alto
funcionario del Departamento de Estado, a sus
superiores en el que sugiere "llamar al
embajador soviético Dubinin y expresar
una seria consternación acerca de la
reciente evidencia descubierta de que los
sandinistas continuaban supliendo de armas a la
guerrilla salvadoreña del FMLN".
Uno de los factores que cita Aronson, es que
el canciller soviético Edward Shevernadze
había dicho en la reunión
ministerial de Wyoming, Estados Unidos, que no
estaban enviando "armas letales" a Nicaragua a
través de Cuba y que presionarían
a ambos gobiernos para que no apoyaran la
subversión en la región".
Preocupación salvadoreña
Aronson también recuerda al Secretario
de Estado que los soviéticos
habían dicho que el gobierno de Nicaragua
se había comprometido
explícitamente a cumplir la
prohibición de Esquipulas sobre el uso
del territorio para apoyar la subversión.
En Tela, Nicaragua había adquirido el
mismo compromiso. Aronson prometió al
Secretario de Estado fotografías y
armamento capturado para mostrarlo como
evidencia en su reunión con Dubinin.
Posteriormente, en diciembre de 1989, Aronson
recibió un cable de la Embajada de
Estados Unidos en El Salvador, en el que el
embajador Walker describe su encuentro en Casa
Presidencial con el mandatario Alfredo
Cristiani, el pasado 27 de noviembre.
En el cable, el embajador Walker
señala que discutió con Cristiani,
entre otros puntos, "su ansiedad por el
incrementado rol de los "internacionalistas" en
el conflicto salvadoreño".
"Yo le dije a Cristiani que su requerimiento
del equipo de radar había sido
transmitido a Washington y que el Departamento
de Estado y el Departamento de Defensa
están seriamente considerando que la
Marina de Estados Unidos envíe un radar
al Golfo de Fonseca", señaló el
embajador Walker.
El presidente Cristiani preguntó a
Walker si el caso de El Salvador estaría
en la agenda del futuro encuentro del presidente
George Bush con el mandatario soviético,
Mijail Gorvachev, lo cual le fue confirmado.
"Yo también le dije que la
agresión nicaragüense contra El
Salvador, particularmente el suministro dearmas
al FMLN, sería enérgicamente
puesto en la atención de los
soviéticos, el vice canciller
nicaragüense Víctor Hugo Tinoco y el
representantes del FMLN en Washington, por
oficiales del Departamento de Estado", dijo el
embajador Walker.
El presidente Cristiani señaló
a Walker sobre un rumor originado por "el
coronel Sánchez", un ex Guardia Nacional
de Somoza a quien el ex ministro de Defensa
sandinista, Bernardino Larios, le habría
advertido en Miami sobre la posibilidad de una
invasión de una fuerza
"internacionalista", pero Walker
señaló a Cristiani que una
multitud de rumores similares han sido
recibidos, los cuales no pasaron de ser
rumores.
Finalmente Walker prometió el radar
para ser instalado en el Golfo de Fonseca y
así cubrir las rutas de los cayucos que
llevaban las armas a El Salvador, usadas por los
sandinistas. El entonces mandatario
salvadoreño también
solicitó que los buques de guerra de
Estados Unidos fueran usados para patrullar el
Golfo de Fonseca. No hubo una respuesta
concreta.
Según un ex alto oficial del DRI, "lo
más curioso de la ruta marítima
para llevar armas a El Salvador es que los
cayucos pasaban en las narices de los buques de
guerra de EE.UU. y no eran detectados".
Los
escondites del FMLN en Nicaragua
Ciudadanos que
han recuperado sus casas confiscadas, se han
encontrado con construcciones militares
subterráneas que superan el tamaño
de las propias viviendas