Lunes 16 de octubre


El doble juego de los sandinistas en el conflicto salvadoreño

El gobierno sandinista envió cargamentos de armas para la ofensiva del FMLN del 89, por rutas y medios difíciles de detectar

Eduardo Marenco

El ex presidente Daniel Ortega expresó en una reunión del 10 de septiembre de 1989 con varios congresistas norteamericanos, que no creía posible una "completa victoria militar" por parte del FMLN y que insistiría en una "solución negociada" al caso de El Salvador.

La posición expresada por Ortega a los congresistas Mickey Edwards, Doug Bereuter, Bill Grant y Elton Gallegly, sin embargo, no era congruente con la realidad, ya que el gobierno sandinista estaba apoyando completamente la "ofensiva final" del FMLN desarrollada en noviembre de 1989, dos meses después del encuentro.

La "ofensiva final" del FMLN fue conducida desde tres casas de protocolo del Departamento de Relaciones Internacionales (DRI) del FSLN, ubicadas al sur del Colegio Centroamérica (CCA), casi frente al domicilio del Canciller sandinista Miguel D' Escoto Brockmann, quien también participó en la reunión en la que Ortega "defendió" una "solución negociada" para El Salvador.

Once años después, al sur del Colegio Centroamérica se encuentran varias mansiones donde los sandinistas construyeron misteriosos túneles secretos relacionados con embuzonamiento de armas y el posible apoyo a la guerrilla salvadoreña. (Ver nota aparte)

El encuentro del 10 de septiembre de 1989 duró dos horas y en el mismo también participaron el Vicecanciller sandinista Víctor Hugo Tinoco, dos funcionarios más de la cancillería nicaragüense y tres oficiales de la Embajada de Estados Unidos.

Según el cable confidencial D890785-0639, desclasificado recientemente, el congresista Edwards inició diciéndole a Ortega que durante su visita a El Salvador, el funcionario norteamericano pudo observar bastante apoyo popular al gobierno del presidente Alfredo Cristiani, y Ortega, entonces, comentó largamente sobre los esfuerzos de paz en El Salvador.

"Ortega dijo que los sandinistas no comparten el punto de vista sobre que fuese posible una completa victoria militar del FMLN (...) Más bien, el gobierno había usado sus buenos oficios con el FMLN como un gesto de buena voluntad por la fe en el proceso de paz, específicamente; en la necesidad de una "solución negociada" en El Salvador", dice el cable confidencial.

La marca nicaraguense

Lo que sucedía en la realidad era completamente diferente. Un cable del Departamento de Estado, No. E-3070, señala que el 18 de octubre de 1989, tan sólo 39 días después del encuentro entre Ortega y los congresistas, las autoridades hondureñas capturaron un embarque de armas dirigidas al FMLN en El Salvador, el cual contenía: 20 AK-M de asalto, 300 granadas, 800 morteros, RPG, cincuenta diferentes armas de asalto (manufacturadas en la Unión Soviética), una gran cantidad de municiones y radios militares. En el carro, que supuestamente transportaba muebles, también encontraron manuales de instrucción con el membrete del FMLN inscritos en la portada.

"Nosotros concluimos que éste fue un embarque de armas proveniente de Nicaragua para el FMLN en El Salvador", señala el documento desclasificado.

Cuatro M-16 encontradas provenían de una serie de armas entregadas al gobierno de Somoza por Estados Unidos en 1976.

Estas evidencias motivaron un enérgico memorándum de Bernard Aronson, alto funcionario del Departamento de Estado, a sus superiores en el que sugiere "llamar al embajador soviético Dubinin y expresar una seria consternación acerca de la reciente evidencia descubierta de que los sandinistas continuaban supliendo de armas a la guerrilla salvadoreña del FMLN".

Uno de los factores que cita Aronson, es que el canciller soviético Edward Shevernadze había dicho en la reunión ministerial de Wyoming, Estados Unidos, que no estaban enviando "armas letales" a Nicaragua a través de Cuba y que presionarían a ambos gobiernos para que no apoyaran la subversión en la región".

Preocupación salvadoreña

Aronson también recuerda al Secretario de Estado que los soviéticos habían dicho que el gobierno de Nicaragua se había comprometido explícitamente a cumplir la prohibición de Esquipulas sobre el uso del territorio para apoyar la subversión. En Tela, Nicaragua había adquirido el mismo compromiso. Aronson prometió al Secretario de Estado fotografías y armamento capturado para mostrarlo como evidencia en su reunión con Dubinin.

Posteriormente, en diciembre de 1989, Aronson recibió un cable de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, en el que el embajador Walker describe su encuentro en Casa Presidencial con el mandatario Alfredo Cristiani, el pasado 27 de noviembre.

En el cable, el embajador Walker señala que discutió con Cristiani, entre otros puntos, "su ansiedad por el incrementado rol de los "internacionalistas" en el conflicto salvadoreño".

"Yo le dije a Cristiani que su requerimiento del equipo de radar había sido transmitido a Washington y que el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa están seriamente considerando que la Marina de Estados Unidos envíe un radar al Golfo de Fonseca", señaló el embajador Walker.

El presidente Cristiani preguntó a Walker si el caso de El Salvador estaría en la agenda del futuro encuentro del presidente George Bush con el mandatario soviético, Mijail Gorvachev, lo cual le fue confirmado.

"Yo también le dije que la agresión nicaragüense contra El Salvador, particularmente el suministro dearmas al FMLN, sería enérgicamente puesto en la atención de los soviéticos, el vice canciller nicaragüense Víctor Hugo Tinoco y el representantes del FMLN en Washington, por oficiales del Departamento de Estado", dijo el embajador Walker.

El presidente Cristiani señaló a Walker sobre un rumor originado por "el coronel Sánchez", un ex Guardia Nacional de Somoza a quien el ex ministro de Defensa sandinista, Bernardino Larios, le habría advertido en Miami sobre la posibilidad de una invasión de una fuerza "internacionalista", pero Walker señaló a Cristiani que una multitud de rumores similares han sido recibidos, los cuales no pasaron de ser rumores.

Finalmente Walker prometió el radar para ser instalado en el Golfo de Fonseca y así cubrir las rutas de los cayucos que llevaban las armas a El Salvador, usadas por los sandinistas. El entonces mandatario salvadoreño también solicitó que los buques de guerra de Estados Unidos fueran usados para patrullar el Golfo de Fonseca. No hubo una respuesta concreta.

Según un ex alto oficial del DRI, "lo más curioso de la ruta marítima para llevar armas a El Salvador es que los cayucos pasaban en las narices de los buques de guerra de EE.UU. y no eran detectados".


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