El Conejo
salió de la chistera
Ronaldo ha aprovechado su ausencia de los
engramillados para cultivarse un poco, tomar la
vida con otra filosofía y hacer
beneficencia.
Notimex
El
futbolista brasileño Ronaldo lleva 11
meses fuera del terreno de juego, tiempo en el
que se ha hecho un hueco en escenarios que antes
le eran hostiles y en los que ahora se le recibe
con una naturalidad cada vez mayor.
El suplemento dominical del diario
español "El País" dedicó
ayer al jugador un extenso reportaje sobre el
nuevo Ronaldo que frecuenta "obras de teatro,
espectáculos de ballet, conciertos de
música popular brasileña y
recitales de poesía". En estos once
meses, Ronaldo reapareció una vez, en la
final de la Copa de Italia entre el Lazio y su
equipo, el Inter de Milán, y lo hizo para
durar seis minutos sobre el césped, algo
más de 300 segundos que rompieron los
ligamentos de su rodilla derecha.
"Fue una caída sin piedad ni remedio,
como si en lugar de un muchacho de 23
años y 1.82 metros, se tratara de un
edificio derrumbándose. Nadie lo
había tocado, no hubo ninguna jugada
sucia... Hasta los adversarios le aplaudieron",
recordó "El País Semanal".
Ronaldo nació en los suburbios de la
zona norte de Río de Janeiro,
"árida, pobre, sofocante", que contrastan
con los de la zona sur, "con sus playas de
nombres míticos -Ipanema, Copacabana,
Leblon-, sus muchachas doradas, gente bien
vestida". Después de 24 años,
Ronaldo es "una máquina de hacer
dólares, una empresa capaz de generar
ingresos calculados en $16 millones de
dólares por año", y que, obligado
a no atender a sus obligaciones
futbolísticas, no descuida sus
compromisos sociales".
Sin ser "fotogénico", es
"simpático" y exhala "juventud", algo que
"sus patrocinadores saben", y sacan partido de
su forma de hablar: "De manera suave y
desconfiada, en un tono dulce e impregnado de la
picardía aprendida en la infancia de un
niño pobre y suburbano". Una
evolución en la que la diversión
ya no consiste en "horas y horas manejando un
video juego" sino "asistiendo a una
película de Bertolucci, una obra teatral
de Carrière o al nuevo espectáculo
de Marisa Monte. Algo es algo".
Se entretiene
Mientras, Ronaldo dona cantidades
"significativas a proyectos educacionales y
deportivos para niños de las amplias
regiones carentes" y regenta el restaurante
"R9", que reproduce su imagen "de manera
obsesiva, como en un sueño de Jorge Luis
Borges".
Los "$30 dólares por minuto" que gana,
"$1.3 millones por mes", muchísimo para
cualquier persona, "al muchacho que a los 13
años vio al padre borrachín
abandonar el hogar y luego
acompañó la dura batalla de la
madre "para dar de comer a tres hijos "le
parecerá aún más". Pero el
texto no olvidó que el verdadero
sueño de Ronaldo es volver a jugar,
regresar a su actividad, a su vida. Una fe que
mantiene porque "sólo tiene 24
años y actualmente los jugadores tienen
una vida útil hasta por lo menos los
36".
"Reitera que se siente lejos de su ambiente
natural y que nada puede reemplazar esa
nostalgia. Se angustia cuando le preguntan si
volverá a practicar el mismo futbol que
enloquecía a los adversarios y
deslumbraba a las multitudes",
señaló el reportaje. Mientras
promete que regresará al cien por cien en
marzo del año que viene, el jugador
amazónico "avisa que su sueño es
jubilarse jugando en el Flamingo, el mismo club
donde no pudo iniciar su carrera porque no
tenía dinero para pagar los pasajes de
autobús".
"Tiempos en que había un mundo
esperando a ser descubierto y a ser deslumbrado
por un muchacho que merecería de
Pelé, el más grande de los dioses
de la pelota, el siguiente comentario: 'Es un
atleta excelente, veloz y habilidoso. Me siento
feliz cuando me comparan con él'".
"Mientras, circula por Río en un coche
que recorre caminos y paisajes que antes fueron
sueños distantes. Tan distantes como lo
son ahora las canchas prometidas para marzo del
año 2001", concluyó este texto
titulado: "Ronaldo. La historia del pobre
niño rico".