Raúl Toro
salvó a Firpo
Firpo actualizó su pasividad
funcional, el desgano para pelear el partido y
su ceguera ofensiva, y apenas rescató un
punto tras el empate 1-1 ante Dragón. El
rescate se lo procuró Raúl Toro,
echándose al equipo al hombro y marcando
el gol de la igualada.
- Roberto
Aguila
- El Diario
de Hoy
No
sabemos qué va a pasar con Firpo cuando
Raúl Toro se resigne al almanaque y
cuelgue los botines. Porque el chileno, pese a
su veteranía, sigue siendo el salvador
del equipo pampero, el que ingresa al campo y le
brinda la claridad de su zurda para rescatarlo
de las tinieblas
Ayer, frente a Dragón, a Raúl
Toro sólo le bastaron treinta minutos de
ejecutorias para ponerle a Firpo otra cara, y
hacer que saliera del bache en que se
debatía cuando estaba en desventaja en el
marcador, y su escaso volumen de fútbol
no le alcanzaba ni siquiera para una discreta
proyección ofensiva.
Raúl ingresó al campo en
reemplazo de Nelson Montoya sobre los '60. Y
fiel a su estilo, comenzó a procurar
salida y llegada al amparo de su zurda genial.
Como consecuencia, el área del rival se
inundó de sus centros medidos y Firpo
tomó la postura ofensiva necesaria para
buscar el empate obligado.
Raúl Toro no sólo
contagió al resto del equipo, sino que
marcó el empate con un zurdazo de su
sello sobre los '75, y acercó a Firpo al
triunfo en esa pelota que le entregó en
bandeja a Washigton Hernández y que el
uruguayo desperdició. Al final, otro
toque sensacional del chileno dejó a
González Vichez frente al gol, pero el
delantero estrelló la pelota en un
poste.
Antes, todo fue de Dragón
Antes de esa transformación pampera,
el partido había sido de Dragón,
por mayor entrega y por iniciativa. El equipo de
Nelson Brizuela tuvo un arranque de mucha
prestancia, concentrando su objetivo en la
apetencia para buscar el gol.
En ese sentido el equipo fabuloso no
solamente desplegó marca en todos los
sectores del campo, sino que tuvo capacidad para
armar juego y arribar con toda claridad a zonas
de remate. Así se puso en ventaja sobre
los '19, cuando William Reyes envolvió a
toda la zaga pampera en el torbellino de su
dribling y cruzó el remate al palo
opuesto del arquero Allan Deras.
El reproche que le cabe al conjunto verde es
que no mantuvo su despliegue de ataque con la
misma contundencia, sino que cambió a una
postura defensiva tras el gol para mantener la
ventaja, y se colgó del contragolpe como
única vía ofensiva.
Pero aun así siguió siendo el
mejor equipo en el campo. Porque conservó
su capacidad para destruir juego con la ferrea
marca desplegada del medio campo hacia abajo,
encimando siempre sobre los volantes pamperos y
clausurando los intentos que insinuaban
González Víchez, Celio
Rodríguez y Washington
Hernández.
Cabe decir que al margen de la potencia
defensiva desplegada por Dragón, Firpo
fue un equipo resignado a perder la pelota,
lento en cerebración e incapaz de
juntarse en el toque para mantener la
posesión. En este cuadro de desamparo
manudo, fue gravitante la lentitud de sus
volantes, quienes se aferraron al pelotazo
frontal para ganar contacto con los hombres de
adelante, y ese pelotazo anunciado fue
festín para los zagueros de
Dragón.
Durante los 60 minutos sin Toro, Firpo no
logró un tan solo desborde para una
proyección de ataque serio, porque la
pasividad fue tanta que ni sus volantes ni sus
laterales ocuparon nunca las bandas para, al
menos, agrandar el frente ofensivo.
Fue hasta que llegó Raúl Toro,
como un Aladino, y frotó la
lámpara de su zurda para rescatar un
punto que no cabía en el conformismo
pampero.