Calor, orgullo y
fútbol
Agustín Castillo, el técnico
de Limeño, ha logrado conjuntar la
voluntad con la idiosincrasia para tener al
cuadro cuchero en la cima del Apertura
2000.
Orestes
Membreño
Antes
de la llegada del técnico peruano
Agustín Castillo, las pretensiones de
Municipal Limeño eran meterse entre los
cuatro semifinalistas; sin embargo, con el
correr del torneo, el equipo ha ganado ritmo y
regularidad. Tanto, que la dirigencia
santarroseña ya piensa en el
título.
Para el entrenador cuchero eso es normal
conforme los resultados de cada jornada, todos
ellos inopinadamente favorables. "Ya nos
gustó estar primeros y queremos llegar
así a la siguiente fase", dijo
Agustín Castillo, durante la
práctica del pasado martes.
"La Chochera" explicó el secreto del
éxito de su equipo con una
expresión sencilla: disposición al
trabajo y al cambio. Esa cualidad, que
encontró en el equipo a su misma llegada,
mezclada con la entrega y el amor por Santa Rosa
de Lima y el respeto a una afición
exigente, son la fórmula que los tiene
soñando.
"No hemos tenido problemas con la
afición porque hemos estado ganando.
Siempre hay uno que otro que te silba o te
insulta, pero eso es normal", dijo Castillo.
El peruano reveló que antes de
regresar a El Salvador y luego de aceptar la
oferta de Municipal Limeño, se
dedicó un buen tiempo a conocer el
plantel, observando vídeos de los
partidos del equipo en el Clausura 2000.
Después de cinco semanas de trabajo de
pretemporada junto a su auxiliar Richard
Garrido, empezó a implementar su
proyecto, que hasta el momento está dando
sabrosos frutos.
"Siempre dije a los jugadores que deben ser
ambiciosos, como en todo aspecto de la vida.
Platico mucho con ellos y siempre les pongo
ejemplos de grandes hombres de la historia que,
a base de esfuerzo, lograron lo que se
propusieron", indicó. El técnico
peruano también fue claro al decir que en
su equipo no hay una disciplina rígida,
pero "sí un orden que se respeta".
Un plantel idóneo
Castillo le dio todo el crédito del
éxito a su plantel de jugadores y en buen
porcentaje al trabajo del preparador
físico Richard Garrido porque en
principio el calor de Santa Rosa de Lima no
sólo ahogaba al equipo visitante.
Destacó que el equipo anda bien
físicamente, definiéndolo como
"uno que se cuida mucho, hubo un trabajo fuerte
en la pretemporada y no tuvimos lesiones".
"Ahora la motivación es grande, todos
quieren ser campeones. Ni yo ni nadie
pensábamos que el equipo iba a andar tan
bien", agregó Castillo.
La misma disposición del plantel hacia
un mismo objetivo tiene a Castillo harto
satisfecho; incluso a su juicio tiene jugadores
como Marvin Benítez, Oris
Velásquez y Elmer Martínez con
nivel suficiente para jugar fuera del
país.
"La tremenda disposición al trabajo es
la que me ha permitido repetir la misma
alineación en toda la ruta del torneo y
eso ha ayudado mucho", dijo. Por el momento,
Castillo tiene visualizada su ruta hasta el
final del torneo Apertura y quiere llegar lo
más lejos posible. Luego, planea regresar
a Perú después de cinco meses de
no ver a su familia, especialmente a su hijo de
16 años que es pretendido por un equipo
grande del fútbol sudamericano.