Jueves 2 de noviembre


Calor, orgullo y fútbol

Agustín Castillo, el técnico de Limeño, ha logrado conjuntar la voluntad con la idiosincrasia para tener al cuadro cuchero en la cima del Apertura 2000.

Orestes Membreño

Antes de la llegada del técnico peruano Agustín Castillo, las pretensiones de Municipal Limeño eran meterse entre los cuatro semifinalistas; sin embargo, con el correr del torneo, el equipo ha ganado ritmo y regularidad. Tanto, que la dirigencia santarroseña ya piensa en el título.

Para el entrenador cuchero eso es normal conforme los resultados de cada jornada, todos ellos inopinadamente favorables. "Ya nos gustó estar primeros y queremos llegar así a la siguiente fase", dijo Agustín Castillo, durante la práctica del pasado martes.

"La Chochera" explicó el secreto del éxito de su equipo con una expresión sencilla: disposición al trabajo y al cambio. Esa cualidad, que encontró en el equipo a su misma llegada, mezclada con la entrega y el amor por Santa Rosa de Lima y el respeto a una afición exigente, son la fórmula que los tiene soñando.

"No hemos tenido problemas con la afición porque hemos estado ganando. Siempre hay uno que otro que te silba o te insulta, pero eso es normal", dijo Castillo.

El peruano reveló que antes de regresar a El Salvador y luego de aceptar la oferta de Municipal Limeño, se dedicó un buen tiempo a conocer el plantel, observando vídeos de los partidos del equipo en el Clausura 2000. Después de cinco semanas de trabajo de pretemporada junto a su auxiliar Richard Garrido, empezó a implementar su proyecto, que hasta el momento está dando sabrosos frutos.

"Siempre dije a los jugadores que deben ser ambiciosos, como en todo aspecto de la vida. Platico mucho con ellos y siempre les pongo ejemplos de grandes hombres de la historia que, a base de esfuerzo, lograron lo que se propusieron", indicó. El técnico peruano también fue claro al decir que en su equipo no hay una disciplina rígida, pero "sí un orden que se respeta".

Un plantel idóneo

Castillo le dio todo el crédito del éxito a su plantel de jugadores y en buen porcentaje al trabajo del preparador físico Richard Garrido porque en principio el calor de Santa Rosa de Lima no sólo ahogaba al equipo visitante. Destacó que el equipo anda bien físicamente, definiéndolo como "uno que se cuida mucho, hubo un trabajo fuerte en la pretemporada y no tuvimos lesiones".

"Ahora la motivación es grande, todos quieren ser campeones. Ni yo ni nadie pensábamos que el equipo iba a andar tan bien", agregó Castillo.

La misma disposición del plantel hacia un mismo objetivo tiene a Castillo harto satisfecho; incluso a su juicio tiene jugadores como Marvin Benítez, Oris Velásquez y Elmer Martínez con nivel suficiente para jugar fuera del país.

"La tremenda disposición al trabajo es la que me ha permitido repetir la misma alineación en toda la ruta del torneo y eso ha ayudado mucho", dijo. Por el momento, Castillo tiene visualizada su ruta hasta el final del torneo Apertura y quiere llegar lo más lejos posible. Luego, planea regresar a Perú después de cinco meses de no ver a su familia, especialmente a su hijo de 16 años que es pretendido por un equipo grande del fútbol sudamericano.


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