En mixtos vino el
tercero
La dupla salvadoreña, compuesta por
Mauricio Grande y De Hsuan Wang, venció a
los guatemaltecos Omar Flores y Ruth Alvarez
para darle a El Salvador la tercera medalla de
oro en el Centroamericano de Tenis de
Mesa.
Jorge
Carbajal
El
Salvador ganó su tercera medalla de oro,
esta vez en la modalidad de dobles mixtos, y se
ubicó en el primer lugar de la tabla
general de posiciones del XXI Campeonato
Centroamericano de Tenis de Mesa mayor,
dieciséis puntos arriba de Guatemala, en
el tercer día de competencias.
Chapines y cuscatlecos comenzaron la pelea
anunciada desde el primer día del evento,
pero fue hasta ayer, con la medalla del doble
mixto, que los locales tomaron la delantera,
cuando sólo resta dirimir las dos llaves
individuales.
Un total de dieciséis parejas de los
equipos de Guatemala, Honduras y El Salvador
entraron a la pelea por el oro. Al final, la
taiwanesa nacionalizada De Hsuang Wang, que
horas antes firmó junto a Morayle Alvarez
el oro en doble femenino, en mancuerna con
Mauricio Grande, se llevaron el botín
más preciado.
Los paladines del anfitrión niciaron
su recorrido venciendo a la pareja guatemalteca
de Héctor Gatica y Edelwais Chajchalac,
21-12 y 21-14. En la siguiente ronda les
tocó medir raquetas con sus paisanos
Mauricio Castro y Ana González, que
venían de derrotar al dueto catracho de
Oscar Pérez y Jhalim Medina.
Castro y González conquistaron el
primer episodio, 21-18, pero en los dos de
cierre, Wang y Grande subieron su nivel para
darle vuelta al marcador y llevarse el partido
2-1, con parciales 21-12 y 21-18.
Doblete semifinalista
Mientras, la segunda mejor pareja cuscatleca,
compuesta por la cubana nacionalizada Morayle
Alvarez y René Escobar, también
había llegado a semifinales, pero su
fórmula no fue tan efectiva y cayeron
finalmente ante los guatemaltecos Omar Flores y
Ruth Alvarez.
Alvarez y Escobar cayeron con parciales 16-21
y 9-21, pero Wang y Grande reedituaron la
esperanza de otro oro salvadoreño luego
de superar a los chapines Alejandro Oviedo y
Lucy Barrios en dos 'sets'.
Todo parecía inclinado de color
doméstico. De Hsuan, con una experiencia
dilatada, y Grande, que ha estado acaso en su
mejor momento deportivo, no debían sufrir
mucho en el juego decisivo. Aunque Flores y
Alvarez habían incluso sido oro en los VI
Juegos Deportivos Centroamericanos de San Pedro
Sula, en 1997, y por ende era una pareja con
mucho mayor kilometraje, el ambiente, la euforia
de las dos primeras jornadas, todo coadyuvaba en
favor nuestro.
Sin embargo, primero nos tocó sufrir.
La dupla salvadoreña cayó en el
primer 'set' por un cerradísimo 20-22.
Era sólo el comienzo de la gesta.
En el segundo rollo, los salvadoreños
entraron inspirados y en un santiamén
empataron el partido con parcial de 21-12. La
pareja chapina perdía lo conquistado y,
en el tercero, presa del nerviosismo, dejaron
libre el camino ara que que Wang y Grande, con
otro 21-12, consiguieron destronar a los reyes
del dobles mixtos, ubicando a El Salvador en la
punta del medallero oficial.