Sábado 18 de noviembre 2000


Pronósticos de Sagitario

Ayer tuve una desilusión. Al cabo de 35 años volví a ver a Lucrecia Flores, y la encontré tan detestable que todos los buenos recuerdos que conservaba de ella explotaron en mil pedazos y se convirtieron en nada.

El Diario de Hoy

Lucrecia fue la primera mujer que me encendió las ganas de vivir cuando apenas cumplidos mis 13 años de un tiempo con olor a tigüilotes, al buen maestro don Nicanor Buendía se le ocurrió sentarme junto a ella en la misma banca de un Plan Básico incierto.

Recuerdo que era la mañana de un febrero fresco y mojado de sol, cuando ella deslizó su trasero en la banca y se quedó fija mirando el pizarrón. Tenía las mejillas encendidas y dentro de su cuerpo se escuchaba el borboriteo de sus glándulas que pugnaban por abrirse.

Desde que se quitó los cuadernos del pecho y los puso en la mesa dejando al descubierto el arco de sus senos, sonriéndome desde el fondo de su ternura infinita, supe que mi corazón iba a latir con rabia durante todos mis días escolares.

Y así fue. Empezamos por tomarnos la mano y mantenerla sudada durante toda la clase. Don Nicanor insistía en enseñarnos a sumar quebrados, cuando Lucrecia y yo sólo queríamos que nos dejaran en paz en nuestro mundo de corazones flechados. La materia que más nos gustaba era la de anatomía, porque nos permitía acariciarnos a través del pretexto de ubicar la posición de los huesos.

Por ella tuve navidades desorbitadas, porque el estruendo de los cohetes me encontraba llorando y con deseos de morirme por el ansia de que llegara otra vez febrero para volverla a ver.

El tren de la vida nos separó un día en medio de una clausura de adioses no merecidos, y con un cartón de un título que apuntaba hacia un destino que nadie conocía. Y yo me hice el propósito de guardarla en el fondo de mi alma con todas sus gracias. Por eso es la desilusión. La esperé durante toda la vida, y al cabo de 35 años de soñar con la adolescente grácil y linda, me la devolvieron distinta: gorda, mantecosa y fea. ¿Por qué la vida es así? Buscando la respuesta hice estos pronósticos.

Marte-Santa Clara: Como ya sé que ganó Marte, digo que gana Marte.

FAS-ADET: Siquiera por orgullo, debe ganar FAS.

Firpo-Limeño: Por puro cariño, van a empatar.

Aguila-Dragón: Gana Dragón. ¿Apostamos?

Balboa-Alianza: Para que sufran los albos, gana el ciclón.


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