Pronósticos
de Sagitario
Ayer tuve una desilusión. Al cabo
de 35 años volví a ver a Lucrecia
Flores, y la encontré tan detestable que
todos los buenos recuerdos que conservaba de
ella explotaron en mil pedazos y se convirtieron
en nada.
El Diario de
Hoy
Lucrecia
fue la primera mujer que me encendió las
ganas de vivir cuando apenas cumplidos mis 13
años de un tiempo con olor a
tigüilotes, al buen maestro don Nicanor
Buendía se le ocurrió sentarme
junto a ella en la misma banca de un Plan
Básico incierto.
Recuerdo que era la mañana de un
febrero fresco y mojado de sol, cuando ella
deslizó su trasero en la banca y se
quedó fija mirando el pizarrón.
Tenía las mejillas encendidas y dentro de
su cuerpo se escuchaba el borboriteo de sus
glándulas que pugnaban por abrirse.
Desde que se quitó los cuadernos del
pecho y los puso en la mesa dejando al
descubierto el arco de sus senos,
sonriéndome desde el fondo de su ternura
infinita, supe que mi corazón iba a latir
con rabia durante todos mis días
escolares.
Y así fue. Empezamos por tomarnos la
mano y mantenerla sudada durante toda la clase.
Don Nicanor insistía en enseñarnos
a sumar quebrados, cuando Lucrecia y yo
sólo queríamos que nos dejaran en
paz en nuestro mundo de corazones flechados. La
materia que más nos gustaba era la de
anatomía, porque nos permitía
acariciarnos a través del pretexto de
ubicar la posición de los huesos.
Por ella tuve navidades desorbitadas, porque
el estruendo de los cohetes me encontraba
llorando y con deseos de morirme por el ansia de
que llegara otra vez febrero para volverla a
ver.
El tren de la vida nos separó un
día en medio de una clausura de adioses
no merecidos, y con un cartón de un
título que apuntaba hacia un destino que
nadie conocía. Y yo me hice el
propósito de guardarla en el fondo de mi
alma con todas sus gracias. Por eso es la
desilusión. La esperé durante toda
la vida, y al cabo de 35 años de
soñar con la adolescente grácil y
linda, me la devolvieron distinta: gorda,
mantecosa y fea. ¿Por qué la vida es
así? Buscando la respuesta hice estos
pronósticos.
Marte-Santa Clara: Como ya sé que
ganó Marte, digo que gana Marte.
FAS-ADET: Siquiera por orgullo, debe ganar
FAS.
Firpo-Limeño: Por puro cariño,
van a empatar.
Aguila-Dragón: Gana Dragón.
¿Apostamos?
Balboa-Alianza: Para que sufran los albos,
gana el ciclón.