Jueves 16 de noviembre 2000


Agradable sorpresa 2-0

Contra todo pronóstico derrotamos a Jamaica 2x0, aunque el triunfo no sirve nada más que de paliativo, y para saber que teníamos algo.

Roberto Aguila

Carlos Recinos, el técnico nacional, había dicho que el partido contra Jamaica le iba a servir como un examen para saber qué teníamos y qué nos faltaba. Y quería que lo calificáramos bajo una lupa sin tapujos.

Luego del triunfo, que sirvió al menos para rescatar la vergüenza, nos inclinamos a calificarlo con un 7. Acaso merezca un puntaje más alto por lo que significa ese 2-0 final en momentos de desaliento, pero lo dejamos ahí porque no alcanzamos a desechar del todo las dudas que nos envuelven en momentos de presión.

Lo que nos alegra es que el veinte por ciento de aplicación que pedía el técnico Carlos Recinos un día antes del partido, se cumplió. Sobre todo en lo que toca a tener la pelota y circularla por abajo y en sentido de bloque, maniobra que desconcertó a los hombres de Jamaica y posibilitó la llegada al gol.

Es cierto que el toque asociado se manejó en intermitencias y con caídas de descontrol, pero los chispazos de acierto que se repitieron a lo largo del partido, mostraron la idea táctica que Recinos había pregonado durante la semana previa al encuentro.

Cabe destacar el gran trabajo del Zarco Rodríguez como rueda de auxilio para cimentar la salida, y la continuidad que le dio Santos Cabrera en una gran noche de conducción y aciertos para encontrar al hombre destapado.

De Cabrera salió el pase perfecto que capitalizó Juan Carlos Padilla en gran maniobra para el primer gol, y también fue protagonista del segundo cuando forzó el penal de Marshall que convirtió Jorge Rodríguez. Además, el volante de Firpo puso la pausa y midió los tiempos para hacerse dueño del ritmo del partido.

Lo que faltó

Dentro de la prédica de Carlos Recinos estaba el pressing en campo jamaiquino. No se hizo, pero al menos el déficit se recompensó un tanto con mucha marca en el terreno propio. Dentro de ese funcionamiento no se dejaron espacios explotables para Jamaica, porque los volantes y zagueros armonizaron conjuntados y armados en bloque.

La deficiencia defensiva estuvo en el exceso de faltas en los costados del campo y en zona del ataque jamaiquino, aparte de los tiros de esquina cedidos. Porque las acciones a pelota parada fueron las que más explotó Jamaica en ofensiva, y las que mayormente la acercaron al descuento.

Pero lo más cuestionable fue la falta de continuidad en el funcionamiento que más nos convenía: seguir con la pelota y agotar a Jamaica con el toque prolijo y a ras del piso. En los momentos escasos en que nos metimos en ese trabajo, fuimos el reflejo de un equipo resucitado de un tiempo lejano, y con armas ciertas para enredar a Jamaica en un accionar que no le gusta.

Carlos Recinos, el técnico nacional, había dicho que el partido contra Jamaica le iba a servir como un examen para saber qué teníamos y qué nos faltaba. Y quería que lo calificáramos bajo una lupa sin tapujos.

Luego del triunfo, que sirvió al menos para rescatar la vergüenza, nos inclinamos a calificarlo con un 7. Acaso merezca un puntaje más alto por lo que significa ese 2-0 final en momentos de desaliento, pero lo dejamos ahí porque no alcanzamos a desechar del todo las dudas que nos envuelven en momentos de presión.

Lo que nos alegra es que el veinte por ciento de aplicación que pedía el técnico Carlos Recinos un día antes del partido, se cumplió. Sobre todo en lo que toca a tener la pelota y circularla por abajo y en sentido de bloque, maniobra que desconcertó a los hombres de Jamaica y posibilitó la llegada al gol.

Es cierto que el toque asociado se manejó en intermitencias y con caídas de descontrol, pero los chispazos de acierto que se repitieron a lo largo del partido, mostraron la idea táctica que Recinos había pregonado durante la semana previa al encuentro.

Cabe destacar el gran trabajo del Zarco Rodríguez como rueda de auxilio para cimentar la salida, y la continuidad que le dio Santos Cabrera en una gran noche de conducción y aciertos para encontrar al hombre destapado.

De Cabrera salió el pase perfecto que capitalizó Juan Carlos Padilla en gran maniobra para el primer gol, y también fue protagonista del segundo cuando forzó el penal de Marshall que convirtió Jorge Rodríguez. Además, el volante de Firpo puso la pausa y midió los tiempos para hacerse dueño del ritmo del partido.

Lo que faltó

Dentro de la prédica de Carlos Recinos estaba el pressing en campo jamaiquino. No se hizo, pero al menos el déficit se recompensó un tanto con mucha marca en el terreno propio. Dentro de ese funcionamiento no se dejaron espacios explotables para Jamaica, porque los volantes y zagueros armonizaron conjuntados y armados en bloque.

La deficiencia defensiva estuvo en el exceso de faltas en los costados del campo y en zona del ataque jamaiquino, aparte de los tiros de esquina cedidos. Porque las acciones a pelota parada fueron las que más explotó Jamaica en ofensiva, y las que mayormente la acercaron al descuento.

Pero lo más cuestionable fue la falta de continuidad en el funcionamiento que más nos convenía: seguir con la pelota y agotar a Jamaica con el toque prolijo y a ras del piso. En los momentos escasos en que nos metimos en ese trabajo, fuimos el reflejo de un equipo resucitado de un tiempo lejano, y con armas ciertas para enredar a Jamaica en un accionar que no le gusta.


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