Cuando la
nacionalidad es un pecado
Oscar Benítez está de vuelta
luego de un calvario de 50 días en el
fútbol de Honduras, al que llegó
consciente de que en Motagua las cosas no
serían color de rosa.
Orestes
Membreño
"Mis
cincuenta días en Honduras fueron
difíciles", comentó Oscar
Benítez, ex seleccionador nacional, luego
de recibirnos en su casa. "Realmente
quería hablar con alguien porque se han
manejado muchas cosas", dijo el entrenador, que
recién finalizó una tormentosa
relación con el Motagua, de la primera
división hondureña.
El salvadoreño llegó a Motagua
cuando la divisa azul ostentaba el bicampeonato,
y sufriendo la salida de nueve jugadores
importantes vendidos al fútbol
extranjero. "Llegué en un momento
difícil", afirmó.
Asimismo, se enfrentó al antecedente
de ser el seleccionador salvadoreño que
llegaba eliminado de la competición por
el Mundial 2002. "La presión fue
bárbara y creo que al final no me
perdonaron ser salvadoreño",
aseguró.
La presión a que se refiere
Benítez pasaba también por la
interna del equipo, especialmente de sus
auxiliares técnicos, a quienes por
momentos incluso sintió hostiles. "No
sentía el respaldo del resto del cuerpo
técnico, a quienes considero no muy
leales", dijo.
Sin embargo, no le guarda rencor a nadie. "No
vengo resentido con nadie, pero entiendo que
todos querían resultados rápidos",
explicó. "La afición no me dio
tiempo. Yo sabía que querían
renovación y resultados a la vez",
señaló Benítez, que
presentó su renuncia al cargo luego del
cuarto empate en quinto partidos. "El mismo
presidente del equipo (Eduardo Atala), dijo el
domingo que Motagua no era un equipo que se
caracterizaba por estar botando
técnicos", recordó con
ironía.
Satisfecho
Sin embargo, Oscar Benítez jura
regresar satisfecho porque su salida no fue por
falta de capacidad, sino por la falta de
resultados. Según su
planificación, actualmente el equipo
debía tener ganados ocho puntos para
estar metido en la zona de clasificación,
que en el torneo hondureño abarca a los
seis primeros lugares. "Podíamos llegar
por el sistema de competencia. Revisando los
antecedentes, en el último torneo Motagua
se había clasificado cuarto lugar y a
puros empates", indicó.
Sin embargo aceptó que en los cinco
partidos que dirigió, hubo algunos en que
los resultados se le fueron de las manos. "No
bastó. Lamentablemente hubo resultados
que no los pudimos lograr", dijo,
refiriéndose específicamente a los
empates frente a Broncos y Platense.
Finalmente, Oscar Benítez dijo estar
tranquilo porque se sigue sintiendo un
entrenador "con la capacidad de dirigir intacta"
y que tiene dos proyectos inmediatos por lo que
se deberá decidir. Uno de ellos es el
viajar a México a realizar trabajo de
campo con equipos de la primera división
del Distrito Federal, como el Toluca. El otro es
viajar a Los Angeles, California, para hacer
algunos contactos y presentar su
currículo a la Major League Soccer (MLS,
por sus siglas en inglés).