Sábado 11 de noviembre 2000


Cuando la nacionalidad es un pecado

Oscar Benítez está de vuelta luego de un calvario de 50 días en el fútbol de Honduras, al que llegó consciente de que en Motagua las cosas no serían color de rosa.

Orestes Membreño

"Mis cincuenta días en Honduras fueron difíciles", comentó Oscar Benítez, ex seleccionador nacional, luego de recibirnos en su casa. "Realmente quería hablar con alguien porque se han manejado muchas cosas", dijo el entrenador, que recién finalizó una tormentosa relación con el Motagua, de la primera división hondureña.

El salvadoreño llegó a Motagua cuando la divisa azul ostentaba el bicampeonato, y sufriendo la salida de nueve jugadores importantes vendidos al fútbol extranjero. "Llegué en un momento difícil", afirmó.

Asimismo, se enfrentó al antecedente de ser el seleccionador salvadoreño que llegaba eliminado de la competición por el Mundial 2002. "La presión fue bárbara y creo que al final no me perdonaron ser salvadoreño", aseguró.

La presión a que se refiere Benítez pasaba también por la interna del equipo, especialmente de sus auxiliares técnicos, a quienes por momentos incluso sintió hostiles. "No sentía el respaldo del resto del cuerpo técnico, a quienes considero no muy leales", dijo.

Sin embargo, no le guarda rencor a nadie. "No vengo resentido con nadie, pero entiendo que todos querían resultados rápidos", explicó. "La afición no me dio tiempo. Yo sabía que querían renovación y resultados a la vez", señaló Benítez, que presentó su renuncia al cargo luego del cuarto empate en quinto partidos. "El mismo presidente del equipo (Eduardo Atala), dijo el domingo que Motagua no era un equipo que se caracterizaba por estar botando técnicos", recordó con ironía.

Satisfecho

Sin embargo, Oscar Benítez jura regresar satisfecho porque su salida no fue por falta de capacidad, sino por la falta de resultados. Según su planificación, actualmente el equipo debía tener ganados ocho puntos para estar metido en la zona de clasificación, que en el torneo hondureño abarca a los seis primeros lugares. "Podíamos llegar por el sistema de competencia. Revisando los antecedentes, en el último torneo Motagua se había clasificado cuarto lugar y a puros empates", indicó.

Sin embargo aceptó que en los cinco partidos que dirigió, hubo algunos en que los resultados se le fueron de las manos. "No bastó. Lamentablemente hubo resultados que no los pudimos lograr", dijo, refiriéndose específicamente a los empates frente a Broncos y Platense.

Finalmente, Oscar Benítez dijo estar tranquilo porque se sigue sintiendo un entrenador "con la capacidad de dirigir intacta" y que tiene dos proyectos inmediatos por lo que se deberá decidir. Uno de ellos es el viajar a México a realizar trabajo de campo con equipos de la primera división del Distrito Federal, como el Toluca. El otro es viajar a Los Angeles, California, para hacer algunos contactos y presentar su currículo a la Major League Soccer (MLS, por sus siglas en inglés).


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