Al borde del
nocáut
Kasparov no tiene más remedio que
ganar las dos últimas partidas.
Agencia
EFE
El
ruso Gari Kasparov, número uno del mundo,
está al borde del nocáut tras
hacer tablas ayer, con negras, con su
compatriota Vladimir Kramnik, en la decimocuarta
partida del Mundial oficioso que se disputa en
los estudios Riverside de Londres.
Kramnik sólo necesita un empate en las
dos partidas que quedan para ser el nuevo
campeón oficioso del mundo. El "ogro de
Bakú" está obligado a vencer en
las dos y ya se ha comprobado, él mismo
lo confesó, que algo le pasa.
La partida comenzó tarde a causa de
las lluvias y pronto se vio que Kramnik jugaba
sólido y sin riesgos para conseguir el
medio punto. Kasparov jugó bien y
logró, después de un masivo cambio
de piezas, llegar a un final muy complicado en
el que tenía ventaja de un
peón.
Los potentes ordenadores de ajedrez daban
ventaja al campeón, aunque los analistas
y grandes maestros estaban divididos en sus
opiniones. Estaba claro que Kramnik no
podía ganar pero la victoria de Kasparov
no era nada sencilla.
El campeón hizo todo lo que pudo para
conseguir ese punto necesario para seguir
teniendo esperanzas pero el aspirante no
cometió ningún error y se tuvieron
que firmar las tablas después de 57
movimientos y cinco horas y media de juego.
Después de catorce partidas Kramnik
aventaja a Kasparov por 8-6 y sólo
necesita un empate en las dos partidas que
quedan para proclamarse campeón. Este
mundial se juega al mejor de 16 partidas pero en
caso de empate a ocho, Kasparov conserva el
título.
La decimoquinta, y penúltima partida,
se disputará mañana.