El boxeador
terminó su calentamiento
El presidente Flores dice que está
listo para dar su batalla final. Su primer
año lo interpreta como una fase de
calentamiento y búsqueda de experiencia.
Pero, el pesimismo, como un estado de
ánimo nacional, se ha convertido en su
principal desafío
El Diario de
Hoy
El
presidente Francisco Flores dijo, hace algunos
días, a algunos amigos suyos, que al
acabar el primer año de su gobierno se
siente como el boxeador que terminó su
etapa de calentamiento y que ya está
listo para dar su batalla final.
Esa fase de calentamiento, quizá
demasiado prolongada, ha representado un costo
para el gobierno: el pesimismo ha crecido y seis
de cada diez salvadoreños creen que el
costo de la vida subió mucho en los
últimos cuatro meses.
Como si eso fuese poco, el número de
personas que estiman que su situación
familiar empeoró, respecto del año
pasado, y que las cosas se miran más
sombrías para el 2001 también se
abultó, según la última
encuesta de Gallup.
Cuando se examinan esas percepciones, es
fácil advertir que el Gobierno del
presidente Flores está en problemas y que
deberá hacer grandes esfuerzos para ganar
adhesiones hacia su mandato en los cuatro
años que le restan.
Quizá una de las principales
dificultades de quienes asesoran la imagen de
Flores es mostrar obras importantes de este
Gobierno. La mayoría cree que no existen
o no las encuentran, a pesar de la insistencia
de esta administración en advertir que
camina hacia el cumplimiento de sus cuatro
principales promesas con el electorado:
seguridad, oportunidades, participación
ciudadana y compromiso con el futuro.
Buena parte de los desafíos del
gobernante residen en el hecho de que la
política se ha vuelto pragmática.
Pocos o nadie creen en los grandes saltos hacia
el futuro. Los votantes miden ahora, con
más celo que nunca, que los
administradores de los asuntos públicos
realicen obras que impacten su calidad de
vida.
Eso es, en el fondo, lo que desean: mejoras
en la educación, en la salud, en los
transportes, en los servicios públicos,
en todo aquello que les signifique
beneficios.
Basta con analizar un ejercicio que
realizó Gallup en buena parte de las
comunidades del país: los pobladores
demandan allí agua potable, controlar la
delincuencia, mejorar las carreteras, llevarles
electricidad y combatir el desempleo y el alto
costo de la vida.
Los reclamos en ese sentido los hacen,
mayoritariamente, los propios seguidores del
partido de gobierno. Por supuesto,
también los correligionarios de otros
partidos.
Estilo y arranque
Desde
el principio de su administración, el
estilo empleado por el presidente Flores para
gobernar planteó algunas dudas: los
periodistas se quejaban por su aislamiento, los
empresarios advertían que se les
había cerrado las puertas del
diálogo, mientras representantes de otros
sectores se sentían alejados del amparo
del poder.
Cuando se buscaron explicaciones, el
gobernante dejó intuir que
pretendía alejarse de los resabios del
viejo caudillismo que coloca al gobernante en el
primer plano de todos los anuncios, de todas las
decisiones y de todos los exámenes.
Con ello pretendió advertir que
periodistas, empresarios, organizaciones
sociales o cualquiera debían comenzar a
tocar otras puertas, menos las de la Casa
Presidencial.
Ese alejamiento fue interpretado por muchos,
desde el primer momento, como una ausencia de
liderazgo en un momento que sorprendía
conocer algunas cifras en el sentido de que las
finanzas del Estado arrastraban un faltante que
se podía transformar en una mayor
inflación (un 3% del PIB).
Flores comenzó sus primeras semanas
con dos problemas que el ex presidente
Calderón Sol presentó como
éxitos, el faltante en las finanzas se
transformó en una percepción en el
sentido de que el anterior Gobierno gastó
mucho dinero en obras públicas para
atraer votos hacia Flores.
Calderón Sol también
dejó el gobierno al anunciar a los
periodistas que la inflación de su
último mes era de cero. Lo que para
él significaba una victoria, a otros los
inquietó, pues lo tomaban como un signo
de que en la economía nada se
movía, la habían enfriado
demasiado.
Nuevos retos
Flores también planteó, al
inicio de su gobierno, que trataría de
seguir un nuevo camino en la política.
Que abandonaría la tradición de
fijar pactos secretos con algunos partidos
opositores a cambio de granjerías y
favores.
Pero, desde el principio también
sabía que políticamente
también encontraría enemigos en su
propio partido, pues llegó a la
Presidencia de la República bajo el
impulso de Calderón Sol y sus principales
cuadros políticos, pero muchos no lo
deseaban ahí. Y era cierto: su
postulación fue una verdadera sorpresa
para algunas de las figuras más
importantes del partido ARENA.
Bajo esa perspectiva, Flores comenzó,
como lo dice, la etapa de calentamiento como
boxeador. Pero, esos primeros sudores
también poseían otro significado:
Flores fue colaborador de varios gobiernos de
ARENA, pero, gobernar un país, lo
obligaba a buscar nuevas experiencias
personales.
Sabe que esa experiencia es la que permite
tomar las medidas adecuadas, en el momento
oportuno, a la velocidad deseada, para
beneficiar una población.
Las pretensiones de Flores de abandonar el
empirismo en el arte de gobernar tuvieron, sin
embargo, un costo en su administración:
sin duda, creció el pesimismo, que no es
otra cosa que un estado de ánimo, a pesar
de que, según Gallup, aumentó su
popularidad.
Lo que queda por ver es si esa
sensación de crisis encuentra argumentos
derivados de la razón o de la experiencia
o, simplemente, es un estado de ánimo. El
boxeador, como lo aseguró Flores,
está listo para combatir.
Flores
pasa raspado para los
opositores
Entre los
diputados de oposición, el primer
año de gobierno de Francisco Flores
alcanza un 5.6, como nota promedio. Las
calificaciones van desde la desaprobación
total, hasta una verdadera confianza en el
cambio de rumbo
Forman
comisión especial para depurar
Policía
La
comisión especial o "Grupo de los Diez"
se encargará no sólo de evaluar a
los policías, sino también de
sugerir qué reformas jurídicas se
necesitan para agilizar la depuración de
la PNC