Lunes 15 de mayo


Violadas una, dos y más veces

Una víctima de violación sexual debe revivir, muchas veces, el ultraje sufrido. La justicia salvadoreña así lo exige para llegar a la verdad, pese a que se le causa un mayor daño emocional

Mario Martínez
El Diario de Hoy

Cada mujer que es abusada sexualmente debe vivir una verdadera pesadilla.

Si lo denuncia, un largo proceso legal le hará revivir la violación. La ley así lo exige.

Los procedimientos para llegar a establecer una violación causan traumas adicionales, debido a una serie de deficiencias en el sistema judicial salvadoreño.

Por eso, a veces, la parte ofendida decide no continuar con el proceso. Luego del hecho, algunas veces, la denuncia es recibida en la Policía, donde se hace un interrogatorio exploratorio.

La víctima después es trasladada a la Fiscalía, donde es sometida a un nuevo interrogatorio, en el que debe precisar detalles.

La Fiscalía no es el lugar más feliz para revelar estos detalles.

Los locales en las fiscalías periféricas de San Salvador, por ejemplo, están siempre hacinados.

Los escritorios están uno junto a otro y mientras la víctima se confiesa con el fiscal del caso, involuntariamente otros fiscales escuchan, además del público asistente.

Chequeo médico

La siguiente fase para conocer la verdad es un examen en Medicina Legal, donde la víctima, de nuevo, debe contar la historia al médico forense.

Además, es sometida a un minucioso examen del cuerpo y genitales para comprobar la violación. Después se toman fluidos de la vagina, ano, vellos púbicos, etc.

Un requisito legal más es un peritaje sicológico, que realiza un profesional siempre de Medicina Legal. Esto es necesario, ya que la ley exige la medición del daño emocional causado.

Al igual que en la Fiscalía, el cubículo de los sicólogos de Medicina Legal, al menos el de la capital, no tiene las condiciones mínimas de la privacidad.

En el Juzgado de Paz, la víctima tiene la opción de no declarar. Sin embargo, ya en la instrucción deberá someterse a varias diligencias si se quiere que el violador sea llevado a juicio.

Entre éstas se hallan las reconstrucciones necesarias cuando existen dudas. Luego, en la etapa final, es decir el juicio, es obligación narrar de nuevo los hechos.

Es así que, en la búsqueda de justicia, las víctimas de abusos sexuales son una y otra vez abusadas por el mismo sistema.

Los encargados de llegar a la verdad de los hechos, dicen que esto es un mal necesario (ver nota aparte).


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