Violadas una, dos y
más veces
Una víctima de violación
sexual debe revivir, muchas veces, el ultraje
sufrido. La justicia salvadoreña
así lo exige para llegar a la verdad,
pese a que se le causa un mayor daño
emocional
- Mario
Martínez
- El Diario
de Hoy
Cada
mujer que es abusada sexualmente debe vivir una
verdadera pesadilla.
Si lo denuncia, un largo proceso legal le
hará revivir la violación. La ley
así lo exige.
Los procedimientos para llegar a establecer
una violación causan traumas adicionales,
debido a una serie de deficiencias en el sistema
judicial salvadoreño.
Por eso, a veces, la parte ofendida decide no
continuar con el proceso. Luego del hecho,
algunas veces, la denuncia es recibida en la
Policía, donde se hace un interrogatorio
exploratorio.
La víctima después es
trasladada a la Fiscalía, donde es
sometida a un nuevo interrogatorio, en el que
debe precisar detalles.
La Fiscalía no es el lugar más
feliz para revelar estos detalles.
Los locales en las fiscalías
periféricas de San Salvador, por ejemplo,
están siempre hacinados.
Los escritorios están uno junto a otro
y mientras la víctima se confiesa con el
fiscal del caso, involuntariamente otros
fiscales escuchan, además del
público asistente.
Chequeo médico
La siguiente fase para conocer la verdad es
un examen en Medicina Legal, donde la
víctima, de nuevo, debe contar la
historia al médico forense.
Además, es sometida a un minucioso
examen del cuerpo y genitales para comprobar la
violación. Después se toman
fluidos de la vagina, ano, vellos
púbicos, etc.
Un requisito legal más es un peritaje
sicológico, que realiza un profesional
siempre de Medicina Legal. Esto es necesario, ya
que la ley exige la medición del
daño emocional causado.
Al igual que en la Fiscalía, el
cubículo de los sicólogos de
Medicina Legal, al menos el de la capital, no
tiene las condiciones mínimas de la
privacidad.
En el Juzgado de Paz, la víctima tiene
la opción de no declarar. Sin embargo, ya
en la instrucción deberá someterse
a varias diligencias si se quiere que el
violador sea llevado a juicio.
Entre éstas se hallan las
reconstrucciones necesarias cuando existen
dudas. Luego, en la etapa final, es decir el
juicio, es obligación narrar de nuevo los
hechos.
Es así que, en la búsqueda de
justicia, las víctimas de abusos sexuales
son una y otra vez abusadas por el mismo
sistema.
Los encargados de llegar a la verdad de los
hechos, dicen que esto es un mal necesario (ver
nota aparte).