Lunes 15 de mayo


Honduras quiere salir al mar

Mauricio Gutiérrez Castro, ex presidente de la Corte Suprema de Justicia y experto en derecho internacional, dice que Honduras tiene intenciones de ampliar sus fronteras en el golfo de Fonseca, incluso, a costa de sacrificar un lento proceso de integración centroamericana.

El Diario de Hoy

A juicio del abogado salvadoreño, la política expansionista de los hondureños intentaría, a capa y espada, abrirse paso en el estratégico enclave marítimo para llegar hasta el océano Pacífico y mermarle a El Salvador parte de su territorio.

EL DIARIO DE HOY: ¿Cuál es el interés hondureño de demarcar su frontera marítima con Nicaragua en el golfo?

Mauricio Gutiérrez Castro (M.G.C.): Honduras es el país centroamericano que más importancia le ha dado a los problemas limítrofes, al grado que podemos considerar que ha tenido una actitud expansionista en relación con los otros estados de Centroamérica, y así vemos cómo geográficamente ha crecido mediante juicios con Guatemala, Nicaragua y El Salvador.

¿Forma parte de una política oficial de expansionismo la actitud de los hondureños?

M.G.C.: Dentro de la política hondureña ha estado presente la búsqueda a toda de una salida propia al Pacífico, la cual han tenido por el golfo (de Fonseca) por el paso inocente pero no como un derecho propio de soberanía territorial. Desde 1850, junto a la posibilidad de un canal interoceánico por Nicaragua o Panamá, se planteó la posibilidad de un "canal seco" a través del territorio hondureño, partiendo de Puerto Cortéz hasta llegar al golfo de Fonseca, concretamente al Puerto de Amapala, en la isla El Tigre. Esto no debe ser visto sólo como un acceso al mar para efectos de navegación, sino que incluye un mar territorial, plataforma continental y zona exclusiva propias, que es concretamente lo que pretende Honduras en el golfo de Fonseca.

¿El juicio por un diferendo limítrofe que se dirimió en La Haya, en 1992, favoreció las intenciones hondureñas?

M.G.C.: El juicio en La Haya concedió a Honduras la isla El Tigre, que históricamente había pertenecido a El Salvador; se le reconoció a Honduras una soberanía conjunta en el golfo de Fonseca y se le dio un derecho declarativo de un derecho sobre el mar territorial, plataforma continental y una zona económica exclusiva. Estos fueron los resultados que obtuvo Honduras en el litigio de 1992, situación que se ha tratado de minimizar en El Salvador. Realmente, el resultado de la sentencia de 1992 fue grave, una derrota para los intereses salvadoreños.

¿Por qué se ha tratado de minimizar esos resultados?

M.G.C.: El problema de El Salvador radica en que tradicionalmente no ha tenido una geopolítica, aunque somos los más obligado a tenerla por ser el país más pequeño de Centroamérica. Aunque en los últimos años obedece a cierta preponderancia que han tenido algunos intereses mercantiles salvadoreños sobre los territoriales de El Salvador.

¿Qué intereses mercantilistas estarían en juego sobre los intereses nacionales?

M.G.C.: No estoy haciendo cargos concretos contra un régimen. Desde luego que un gobierno responsable tiene que defender los intereses económicos de sus nacionales, pero debe buscarse el equilibrio y jerarquizarse y ver qué tiene más valor. La defensa de los intereses territoriales no es algo que va a quedar en la escala de valores, es algo que corresponde por mandato constitucional.

Entonces, ¿por qué las autoridades dijeron que el fallo de La Haya había sido "salomónico"?

M.G.C.: Cuando se dio el fallo de La Haya, no sólo el presidente Cristiani, sino que una serie de personas expresaron que había sido un "fallo salomónico". A mi juicio, esto fue motivado por la creencia que se tenía de que El Salvador carecía de documentación de las islas del golfo de Fonseca y que había peligro de perder, incluso, la isla de Meanguera y Meanguerita, que habían sido reclamadas por los hondureños. El paso del tiempo nos ha permitido ver con claridad no sólo la sentencia, sino otras leyes y actos del gobierno de Honduras, así como los efectos desastrosos para nuestros intereses de esa sentencia.

¿Está Honduras interesada en el proceso de integración centroamericana al desarrollar una política expansionista?

M.G.C.: Los hondureños prefieren mantener una política de crecimiento geográfico, tanto en el área terrestre como marítima, aunque sacrifiquen sus intereses en el proceso de integración centroamericana.


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