El Presidente
cauteloso
De algo puede estar tranquilo Francisco
Flores: superó una de las pruebas
más visibles de cualquier mandato.
Sensato, sosegado y disciplinado, el Presidente
de la República ha mostrado su cara
más afable a los salvadoreños y ha
logrado manejar coherentemente su imagen ante la
opinión pública, aunque haya
algunos reclamos por su obrar.
- El Diario
de Hoy
Con
esas y otras virtudes, difícilmente se le
verá sofocado o enfurecido ante un
micrófono, ni mucho menos cometer
algún exabrupto, como ocurrió en
otros tiempos. Muchas de las personas que lo
conocen, periodistas algunos, lo califican como
una persona reservada y cautelosa, que no suelta
ni una tan sola palabra sin saber de lo que se
trata.
De allí, que su primer plan de
comunicaciones haya sido un rotundo fracaso.
Intentaba aparecer lo menos posible ante los
medios, por lo que nombró a un vocero
oficial, Ricardo Rivas, quien tendría la
potestad de hablar en nombre del Presidente.
Pero los días y las semanas pasaron, y
Rivas no aparecía ante los periodistas,
aunque se le veía en los corredores de la
Casa Presidencial. En su fugaz correría
gubernamental, sólo dio declaraciones un
par de veces en conferencias formales,
efectuadas y organizadas por la
Secretaría de Comunicaciones.
Muchas inquietudes quedaban respondidas a
medias, por lo que el sistema dejaba un mal
sabor entre los periodistas. Para esos
días, la imagen del Presidente, en
términos de estudios de opinión,
era muy baja porque no aparecía mucho
ante los medios. Incluso, se llegó a
decir que se escondía para no dar
declaraciones.
La incertidumbre terminó en agosto,
cuando el mismo Presidente anunció un
cambio drástico en su política de
comunicación. A partir de entonces, dijo,
él se convertiría en el
único vocero. "Sin duda que él
tomó conciencia de que la gente
requería su presencia en los medios",
considera uno de sus colaboradores.
Con el nuevo plan, quedó sin trabajo
Ricardo Rivas, quien se fue de Casa Presidencial
perseguido por diversos rumores.
Desde entonces, además de ofrecer la
conferencia de prensa, el Mandatario dirige un
mensaje por radio todos los domingos.
Sus asistentes reconocen los apuros que han
vivido: "Lastimosamente, no existe una
universidad que enseñe a gobernar. Al
principio ensayamos varias formas (de
comunicación), pero no resultaron. Hasta
que encontramos un método que ha dado
resultados en los últimos seis meses. Le
llamamos el método de la apertura
ordenada".
El plan fue diseñado con el tacto de
un cirujano, pues, no debía alterar la
forma de ser del mandatario, a quien "no le
gustan los desórdenes". Por suerte,
confían sus asesores, él se siente
a gusto con la actual estrategia de
comunicación, aunque le dedique
más tiempo a los medios de
comunicación.
"Incluso, ocupa dos horas de su tiempo para
preparar su conferencia de prensa", relata su
asistente, quien con otros compañeros lo
ponen al tanto de los temas políticos,
sociales y económicos que más
relevancia tienen en su momento antes de las
entrevistas.
Mejoría
Afuera de los grandes muros de la Casa
Presidencial y lejos de los halagos y las
recriminaciones de sus asesores, la
percepción del manejo de la imagen del
Presidente también es buena.
Todos los consultados tienen la misma
percepción: aunque las cosas empezaron
mal, han mejorado significativamente en los
últimos meses. Uno de los que piensan
así es David Rivas, el presidente de la
Asociación de Periodistas de El Salvador
(APES), quien considera que en la medida que
Flores se sienta mas cómodo en el cargo,
se irá desempeñando mejor.
Aunque percibe una falta de liderazgo
más decisiva &emdash;en términos
del manejo de situaciones delicadas, como la
huelga del Seguro Social&emdash;, Rivas, quien
ha sido corresponsal de agencias internacionales
de noticias, reconoce que el mandatario ha
logrado mantener una representación
coherente y saludable ante los medios: "Ha
sabido transmitir la imagen de una persona
seria, comedida, que está por encima de
las figuras de muchos presidentes
centroamericanos".
La mejor prueba de esa mejoría son los
resultados del último estudio de
CID-Gallup, publicados por El Diario De Hoy el
23 de mayo. La encuesta reveló que Flores
y su gobierno aumentaron la popularidad en los
últimos meses. En septiembre de 1999, la
popularidad llegó a su punto más
bajo (-1); en noviembre, subió 2 puntos
positivos, mientras que este mes ha alcanzado
los 15 puntos.
Además, el Presidente es el segundo
personaje más popular del país;
así lo estimó el 62 por ciento de
los consultados por CID-Gallup. Sólo lo
supera el alcalde Héctor Silva, quien es
el más popular con el 65 % de las
preferencias.
Los reclamos
Aunque la imagen del Presidente tiene buenos
fundamentos, sus relaciones con los medios y, en
especial, con los periodistas ha sido irregular.
Esto tiene su explicación en las
percepciones de varios periodistas, que siguen
de cerca los pasos de Flores.
En los primeros meses de su gobierno, se le
señaló de "reacio" ante los medios
de comunicación, debido a las "escasas"
declaraciones. Era cuando se decía que
estaba escondido.
Como se ha visto, el panorama ha cambiado -en
la actualidad brinda por lo menos una
conferencia semanal-. Sin embargo, en los
archivos de la asociación de periodistas
"existe un cúmulo de información
muy rica de quejas de los colegas".
Uno de los principales reclamos de los
periodistas, sostiene Rivas, es que el
Presidente no se deje entrevistar cuando hace
una visita a algún lugar del interior del
país. "La prensa considera eso un
desaire. Además, la gente quiere saber
qué piensa él sobre otras cosas,
más allá de la inauguración
de alguna obra que haya hecho".
Otro de los reclamos, continúa, es que
en las conferencias de prensa que se celebran en
Casa Presidencial, no se permita a los
periodistas hacer más preguntas que las
establecidas.
Salpicado pero sonriente, Carlos Rosales,
secretario de Comunicaciones de la Presidencia,
asegura que no ha recibido ninguna queja de
algún periodista. Aún así,
defiende hasta el último detalle de su
método: "Nosotros estamos abiertamente
con la prensa, pero bajo un régimen de
orden".
En este sentido, sostiene, Flores no da
ninguna declaración durante sus giras
porque si no los medios de comunicación
informarían de lo que él dijo y no
lo que hizo. "Eso es ser injusto, por lo que
él pide respeto".
En tanto, agrega para no dejar ninguna
inquietud perdida, las preguntas "se escogen" en
las conferencias de prensa, según el
número de llegadas de los periodistas,
porque existen limitaciones de tiempo.
A pesar de esos malestares ajenos, el
Presidente tiene motivos para estar tranquilo
con una imagen, sosegada y discreta.