Martes 25 de julio


¿Misión imposible?

El paso que está marcando Jamaica, con dos triunfos al hilo, y la siempre amenazante presencia de Honduras a un costado, convierten la clasificación de El Salvador en algo más que una misión imposible. Necesitamos ganar al menos nueve puntos de los doce en juego. ¿Tenemos cómo hacerlo?

Roberto Aguila
El Diario de Hoy

Todo equipo que aspira a pasar a la hexagonal debe imperiosamente ganar sus tres partidos de local y especular con un par de puntos de visita.

Dentro del grupo D, y en esa línea de pretensiones, tanto Jamaica como Honduras ya lo hicieron. En mayor medida el conjunto jamaiquino, quien sacó tres puntos de visita y otros tres de local para sumar seis. Honduras, por su lado, arrancó tres en dos visitas realizadas, lo que le da un cincuenta por ciento de lógica resultadista.

¿Qué significa ésto? Que si Jamaica nos gana a nosotros y a Saint Vincent jugando de local, estará sumando doce puntos y amarrando su clasificación, y poco le importará perder sus dos juegos de visita, en Honduras y El Salvador. A Honduras sólo le bastará ganar sus tres juegos de local para totalizar doce nomios, que también lo clasificarían, dándose asi mismo el lujo de perder su último juego de visita, en Saint Vincent.

Este es el panorama que, irremediablemente, nos pone de espaldas a toda pretensión clasificatoria. ¿Por qué? Porque perdimos tres puntos jugando en casa, y eso nos obliga a reponerlos fuera de nuestra cancha, aparte de sumar otros tres en otra salida para completar los doce puntos necesarios al recibir a Jamaica en nuestro último partido. Peliagudo, ¿no?

¡Claro que es peliagudo! Porque, en principio, tenemos que vencer a Jamaica en el propio Kingston, luego ver qué podemos hacer frente a Honduras jugando en su reducto del "Morazán" de San Pedro Sula, y enseguida derrotar a Saint Vincent en su casa. Si lográramos sacar al menos seis puntos en las tres visitas, podríamos volver a soñar con una victoria en el "Cuscatlán" frente a Jamaica para completar la obra.

¿Tenemos cómo?

Esta es una de las muchas interrogantes que no tienen respuesta cierta. Porque por más que nos querramos colgar de una esperanza para acunar los sueños, la realidad nos sacude y nos despierta a una verdad que no podemos ocultar: no tenemos argumentos válidos para realizar esa hazaña.

Como principio, necesitamos ganarle a Jamaica en su propia casa. Y para ganar hay que jugar abiertos, con ambición y con equilibrio, y ya Honduras nos demostró que jugando abiertos perdemos equilibrio defensivo y nos regalamos para todo lo que nos quieran hacer.

Si, por el contrario, nos refugiamos en una actitud más precavida y amotonamos gente atrás para preservarnos del ataque rival, entonces estaríamos jugando para el empate que no nos sirve mucho si el concepto predominante es ganar y ganar. Salvo que ocurra un milagro, como pasó en la fase inicial ante Guatemala en el "Mateo Flores", cuando jugamos para el empate y sacamos una victoria.

Tal como está el panorama, jugar de visita por el empate es lo menos recomendable, porque un punto sacado en Jamaica y otro en Honduras nos daría un total de cinco unidades, y con los tres supuestos que se obtendrían en Saint Vincent sumaríamos ocho, una cifra muy baja para las pretensiones.

De manera que tenemos que ganar en Jamaica. Es una obligación. ¿Cómo hacerlo? Se nos antoja jugar esperando, con una línea de tres volantes de marca frente a la línea de cuatro zagueros, dos nexos ofensivos, un hombre en punta y un perfil bien ensayado para jugar al contraataque. No es la solución total, pero al menos revierte la esperanza de no hacer el ridículo. En todo caso, la solución final la tienen Oscar Benítez y los jugadores.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]