Un americano en
París
El ciclista estadounidense Lance Armstrong
fue coronado el domingo, por segundo año
consecutivo, como ganador de la Vuelta a
Francia.
París,
Francia
EFE.-
El estadounidense Lance Armstrong se
coronó en París como el mejor
ciclista del final de siglo con su triunfo en la
87 edición del Tour de Francia,
galardón que logra por segundo año
consecutivo.
Junto a Armstrong se subieron al podio en
Paris el alemán Jan Ullrich y el
español Joseba Beloki, mientras que Kelme
Costa Blanca lo hizo como mejor equipo, el
colombiano Santiago Botero como el rey de la
montaña, el alemán Erik Zabel como
campeón de la regularidad y el
español Francisco Mancebo como el
más brillante de los jóvenes.
El último Tour de Francia del milenio
concluyó en la capital francesa con la
opinión unánime de que se
observó ciclismo de alta escuela. Para
ello, dos hombres resultaron cruciales, el
indiscutible ganador y el italiano Marco
Pantani, que abandonó el Tour
después de quemar todas sus naves.
Gala ciclística
Armstrong y Pantani protagonizaron etapas de
auténtico lujo. El estadounidense
selló su pasaporte al triunfo en la
subida a Hautacam, en los Pirineos, donde
exhibió una fuerza extraordinaria que le
aupó a la primera posición de la
general, lugar que ya no abandonaría.
Pantani llegó al Tour tocado tras su
año en blanco por la expulsión de
la edición del Giro de Italia de 1999,
pero el de Mercatone dejó claro que sigue
siendo uno de los grandes escaladores y
dejó grabadas para siempre las
imágenes de su magnífica
ascensión al mítico Mont Ventoux.
El 13 de julio, con un viento de casi ochenta
kilómetros a la hora, Armstrong y Pantani
asombraron y emocionaron con su subida al monte
pelado.
En la cima un generoso Armstrong le
cedió la victoria a su rival en
agradecimiento a su esfuerzo, pero a Pantani no
le sentó nada bien esa amabilidad y tras
la etapa se cruzaron duras
descalificaciones.
Armstrong demostró cada día que
es el mejor corredor. Solo sufrió una
crisis grave en la subida al Joux Plane
después de un ataque de Roberto Heras.
"Tuve mucho miedo al principio, pero
tenía mucha ventaja en la general y
estaba preparado para perder algo de tiempo. Mi
director deportivo me recordó que le
sacaba siete minutos y medio a Ullrich en la
general y que no era necesario sufrir más
de la cuenta. Me sentí sin fuerzas y lo
pasé bastante mal. Fue el día
más duro de mi carrera", llegó a
reconocer el corredor.
Salvo ese día, Armstrong se
mostró muy superior a los demás y
corroboró su supremacía con la
victoria en la contrarreloj de Mulhouse, en la
que Ullrich también completó una
gran carrera y firmó el segundo puesto, a
la vez que Beloki hizo lo propio con el
tercero.