Presupuesto
de alimentación en H. Bloom muy
limitado
Diputados roban
golosinas del Bloom
El gasto alimentario de los diputados en
la Asamblea, más de cien mil colones al
mes, contrasta con el ligero presupuesto de
hospitales como el Bloom. Con la dieta de un
diputado comen entre siete y ocho niños,
médicos o administrativos
- Javier
Ramón
- El Diario
de Hoy
Hace
una semana, El DIARIO DE HOY publicó el
gasto en comida para los diputados de la
Asamblea. El arca pública desembolsa
más de 100 mil colones en un mes para
recortar, según ellos, el tiempo de los
recesos parlamentarios.
El trabajo de los padres de la patria,
necesitado de un buen aporte de proteínas
y vitaminas, resolvería cualquier exceso
con una balanceada dieta. La comida a la carta
de los "elegidos", frente al, cada vez,
más escaso menú de los menos
afortunados como los niños del Hospital
Bloom, centro de vanguardia en la
pediatría en el país, causa
indignación en el interior del
centro.
El pasado día 13, Día del
Médico, en la cocina del nosocomio
infantil se amontonaban centenares de
albóndigas de carne de res. ¿Un
espejismo? No. Pero es algo cada vez más
difícil de ver. Lo que hace un año
era algo habitual, dos o tres veces por semana,
hoy es algo que llega con el paso de las hojas
del calendario.
Dieta deficiente
Se trata de cumplir con la dieta, pero es
difícil. La frase resume el sentir de
médicos y personal pediátrico
consultado, que definen la dieta como
deficiente. No es una comida variada, y los
niños muchas veces no alcanzan los
requerimientos proteínicos y las
calorías que necesitan.
Además, internos como los de
oncología necesitan de suplementos
alimenticios que, a veces, no se pueden
suministrar porque, sencillamente, el bolsillo
no alcanza.
"El hospital carece de las fórmulas
especiales como Pepti Jr., fórmulas sin
lactosa y de soya. Los papás, si pueden,
tienen que traerlas", comenta un médico
residente, sin olvidar que, aunque en ocasiones
los laboratorios las regalan, eso no supone una
solución.
El presupuesto anual para alimentación
en el hospital es de 966 mil colones, la mitad
del año anterior. Sin embargo, el
número de internos, entre 180 y 220, se
mantiene; el personal médico y auxiliar,
unos 550 en total, no disminuye, y, por si fuera
poco, cada día llegan entre uno y dos
niños con problemas de
desnutrición.
El subdirector del H. Bloom manifiesta que el
presupuesto destinado para alimentación
no aumentó, tal y como lo hace el costo
de la vida, por lo que la adquisición de
productos a la que se tiene acceso es menor.
La ecuación alimentaria Asamblea-Bloom
da un resultado de uno a siete en favor de los
padres de la patria. Con el gasto de un diputado
comen, a diario, siete u ocho personas en el
nosocomio.
Pipianes o queso
La cena de los 72 médicos residentes
en el Bloom varía entre los frijoles
molidos, plátanos cocidos y, siempre,
pipianes o queso. Nunca llegan juntos.
El menú del día lo conocen de
memoria y, si algo echan de menos, son unas
gotas de aceite.
Su horario de turno dura 36 horas, desde la
7:00 de la mañana de un día hasta
las 4:00 de la tarde del siguiente, y el
reglamento interno prohíbe la salida del
hospital durante ese tiempo.
A fin de cuentas, en el comedor de la
Asamblea y en la cocina del Hospital Bloom se
cuecen las grandes contradicciones de un
país. Niños necesitados de comidas
especiales se contentan con el milagro cotidiano
de unas verduras cocidas. Diputados, que se
despiertan con un estómago satisfecho,
rinden un oneroso tributo en cada
comisión a su delicado paladar. Y, por su
fuera poco, a los diputadosnunca les faltan
dulces ni golosinas.