Domingo 23 de julio


Presupuesto de alimentación en H. Bloom muy limitado
Diputados roban golosinas del Bloom

El gasto alimentario de los diputados en la Asamblea, más de cien mil colones al mes, contrasta con el ligero presupuesto de hospitales como el Bloom. Con la dieta de un diputado comen entre siete y ocho niños, médicos o administrativos

Javier Ramón
El Diario de Hoy

Hace una semana, El DIARIO DE HOY publicó el gasto en comida para los diputados de la Asamblea. El arca pública desembolsa más de 100 mil colones en un mes para recortar, según ellos, el tiempo de los recesos parlamentarios.

El trabajo de los padres de la patria, necesitado de un buen aporte de proteínas y vitaminas, resolvería cualquier exceso con una balanceada dieta. La comida a la carta de los "elegidos", frente al, cada vez, más escaso menú de los menos afortunados como los niños del Hospital Bloom, centro de vanguardia en la pediatría en el país, causa indignación en el interior del centro.

El pasado día 13, Día del Médico, en la cocina del nosocomio infantil se amontonaban centenares de albóndigas de carne de res. ¿Un espejismo? No. Pero es algo cada vez más difícil de ver. Lo que hace un año era algo habitual, dos o tres veces por semana, hoy es algo que llega con el paso de las hojas del calendario.

Dieta deficiente

Se trata de cumplir con la dieta, pero es difícil. La frase resume el sentir de médicos y personal pediátrico consultado, que definen la dieta como deficiente. No es una comida variada, y los niños muchas veces no alcanzan los requerimientos proteínicos y las calorías que necesitan.

Además, internos como los de oncología necesitan de suplementos alimenticios que, a veces, no se pueden suministrar porque, sencillamente, el bolsillo no alcanza.

"El hospital carece de las fórmulas especiales como Pepti Jr., fórmulas sin lactosa y de soya. Los papás, si pueden, tienen que traerlas", comenta un médico residente, sin olvidar que, aunque en ocasiones los laboratorios las regalan, eso no supone una solución.

El presupuesto anual para alimentación en el hospital es de 966 mil colones, la mitad del año anterior. Sin embargo, el número de internos, entre 180 y 220, se mantiene; el personal médico y auxiliar, unos 550 en total, no disminuye, y, por si fuera poco, cada día llegan entre uno y dos niños con problemas de desnutrición.

El subdirector del H. Bloom manifiesta que el presupuesto destinado para alimentación no aumentó, tal y como lo hace el costo de la vida, por lo que la adquisición de productos a la que se tiene acceso es menor.

La ecuación alimentaria Asamblea-Bloom da un resultado de uno a siete en favor de los padres de la patria. Con el gasto de un diputado comen, a diario, siete u ocho personas en el nosocomio.

Pipianes o queso

La cena de los 72 médicos residentes en el Bloom varía entre los frijoles molidos, plátanos cocidos y, siempre, pipianes o queso. Nunca llegan juntos.

El menú del día lo conocen de memoria y, si algo echan de menos, son unas gotas de aceite.

Su horario de turno dura 36 horas, desde la 7:00 de la mañana de un día hasta las 4:00 de la tarde del siguiente, y el reglamento interno prohíbe la salida del hospital durante ese tiempo.

A fin de cuentas, en el comedor de la Asamblea y en la cocina del Hospital Bloom se cuecen las grandes contradicciones de un país. Niños necesitados de comidas especiales se contentan con el milagro cotidiano de unas verduras cocidas. Diputados, que se despiertan con un estómago satisfecho, rinden un oneroso tributo en cada comisión a su delicado paladar. Y, por su fuera poco, a los diputadosnunca les faltan dulces ni golosinas.


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