Lunes 10 de julio


El hambre va a clases en la Escuela Mil Cumbres

La vocación de un grupo de maestrs es la mejor aliada de los niños del canton Mil Cumbres y alrededores

Susana Joma
El Diario de Hoy

El Centro Escolar Mil Cumbres es una escuela saludable en donde las caras tristes y alegres de los niños se confunden con la pobreza y la esperanza. Se encuentra en el cantón del mismo nombre, escondida entre las colinas que circundan la población de Panchimalco.

Aunque la escuela está cerca de la capital y es una de las que están bajo el programa "Escuela Saludable", las condiciones de salud son precarias.

Muchos de los niños y niñas que corren en el pequeño patio del centro escolar evidencian un marcado problema de desnutrición. Las enfermedades respiratorias, de la piel y las caries también predominan entre esta población escolar que, según los testimonios de niños y maestras, de vez en cuando, reciben la visita de personal médico.

En las últimas semanas, los problemas respiratorios se han agudizado y hasta se han presentado casos de dengue. Las maestras atribuyen parte del problema al invierno y al hecho de que los servicios sanitarios, que a principios de año fueron construidos por el Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (FISDL), no funcionan bien y concentran zancudos y mal olor.

Estómagos vacíos

Casos como el de Celina V., de ocho años, quien todas la mañanas asiste a clases sin tomar el desayuno, son habituales.

La pequeña, con una voz apenas audible, afirma que su estómago no pide alimento por las mañanas, pero tampoco lleva dinero para comprar.

Quizá su madre, la única que trabaja para sostener a una familia de cuatro niños y un esposo enfermo, no alcanza a alimentar tantas bocas.

La directora del centro, Rosa Audelia Galdámez, explica que, desde hace cuatro años y sin aviso, el gobierno dejó de enviar raciones alimenticias. A los niños "les caían como anillo al dedo", porque tenían la oportunidad de mitigar el hambre con un refrigerio a media mañana o tarde. Algunos hasta lograban llevar algo a sus hermanos.

Los problemas dificultan la educación de los pequeños, muchos de los cuales entraron tarde al sistema.

Galdámez explica que también hay niños que tienen problemas de aprendizaje y bajo el programa de promoción continuada logran llegar a cuarto grado, pero ahí quedan rezagados. Sus padres no podrán llevarlos a escuelas especiales.

Cada mañana y tarde, la escuela reúne a 300 niños que, con escasos libros bajo el brazo, caminan entre uno y cuatro kilómetros desde cantones vecinos como Quezalapa, El Cedro, El Guayabo, Loma y Media, o del mismo Mil Cumbres, para cursar ahí los estudios de primero a sexto grado. Si las condiciones económicas de sus familias lo permiten, la mitad de ellos podrá continuar estudios de tercer ciclo.

La profesora Galdámez, dijo que para estos niños y niñas las oportunidades de ir a otras instituciones donde cubren tercer ciclo, como algunas que funcionan en Los Planes de Renderos, son muy reducidas porque la mayoría de familias que residen en la zona carece de recursos y cuenta con muchos miembros.

Sólo uno o dos podrán recibir educación


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