El
hambre va a clases en la Escuela Mil
Cumbres
La vocación de
un grupo de maestrs es la mejor aliada de los
niños del canton Mil Cumbres y
alrededores
- Susana
Joma
- El
Diario de Hoy
El
Centro Escolar Mil Cumbres es una escuela
saludable en donde las caras tristes y alegres
de los niños se confunden con la pobreza
y la esperanza. Se encuentra en el cantón
del mismo nombre, escondida entre las colinas
que circundan la población de
Panchimalco.
Aunque la escuela
está cerca de la capital y es una de las
que están bajo el programa "Escuela
Saludable", las condiciones de salud son
precarias.
Muchos de los niños
y niñas que corren en el pequeño
patio del centro escolar evidencian un marcado
problema de desnutrición. Las
enfermedades respiratorias, de la piel y las
caries también predominan entre esta
población escolar que, según los
testimonios de niños y maestras, de vez
en cuando, reciben la visita de personal
médico.
En las últimas
semanas, los problemas respiratorios se han
agudizado y hasta se han presentado casos de
dengue. Las maestras atribuyen parte del
problema al invierno y al hecho de que los
servicios sanitarios, que a principios de
año fueron construidos por el Fondo de
Inversión Social para el Desarrollo Local
(FISDL), no funcionan bien y concentran zancudos
y mal olor.
Estómagos
vacíos
Casos como el de Celina
V., de ocho años, quien todas la
mañanas asiste a clases sin tomar el
desayuno, son habituales.
La pequeña, con una
voz apenas audible, afirma que su
estómago no pide alimento por las
mañanas, pero tampoco lleva dinero para
comprar.
Quizá su madre, la
única que trabaja para sostener a una
familia de cuatro niños y un esposo
enfermo, no alcanza a alimentar tantas
bocas.
La
directora del centro, Rosa Audelia
Galdámez, explica que, desde hace cuatro
años y sin aviso, el gobierno dejó
de enviar raciones alimenticias. A los
niños "les caían como anillo al
dedo", porque tenían la oportunidad de
mitigar el hambre con un refrigerio a media
mañana o tarde. Algunos hasta lograban
llevar algo a sus hermanos.
Los problemas dificultan
la educación de los pequeños,
muchos de los cuales entraron tarde al sistema.
Galdámez explica
que también hay niños que tienen
problemas de aprendizaje y bajo el programa de
promoción continuada logran llegar a
cuarto grado, pero ahí quedan rezagados.
Sus padres no podrán llevarlos a escuelas
especiales.
Cada mañana y
tarde, la escuela reúne a 300
niños que, con escasos libros bajo el
brazo, caminan entre uno y cuatro
kilómetros desde cantones vecinos como
Quezalapa, El Cedro, El Guayabo, Loma y Media, o
del mismo Mil Cumbres, para cursar ahí
los estudios de primero a sexto grado. Si las
condiciones económicas de sus familias lo
permiten, la mitad de ellos podrá
continuar estudios de tercer ciclo.
La profesora
Galdámez, dijo que para estos
niños y niñas las oportunidades de
ir a otras instituciones donde cubren tercer
ciclo, como algunas que funcionan en Los Planes
de Renderos, son muy reducidas porque la
mayoría de familias que residen en la
zona carece de recursos y cuenta con muchos
miembros.
Sólo uno o dos
podrán recibir
educación