Lunes 10 de julio


Inapropiados niveles de ruido en hospitales públicos capitalinos

El ruido que afecta a los centros hospitalarios está fuertemente ligado al irrespeto de los conductores que suenan sus bocinas y aceleran sus motores sin ninguna consideración por los pacientes

Enrique Miranda
El Diario de Hoy

Mediciones sónicas realizadas por agentes metropolitanos y periodistas de EL DIARIO DE HOY revelaron que los niveles de ruido al interior de dos hospitales públicos capitalinos no son adecuados para el tipo de pacientes que son atendidos.

Las inspecciones indican que el rango de ruido en al menos cinco departamentos del Hospital Rosales oscila entre los 70 y 90 decibeles, cuando los parámetros aceptables de contaminación sónica no deben exceder los 70 decibeles.

Esto, según recomendaciones de organismos internacionales de salud, afirma el inspector Mauricio Ramírez.

Iguales cantidades reportaron la pabellones del Hospital de Maternidad, en el mismo sector, donde el rango oscila entre los 70 y 80 decibeles.

Las muestras de ruido fueron tomadas en un día normal, entre las 10 de la mañana y 12 del día, en coordinación con agentes metropolitanos especializados en inspecciones.

Aturdidos

Los decibelímetros fueron instalados en el ala oriente del Hospital Rosales, sobre 25a. Avenida Sur, justo donde se ubican las secciones de consultas de Hipertensión y Proctología.

Esos departamentos colindan con la Alameda Roosevelt, justo donde existe una parada de buses con mucha actividad.

En esta zona, muchos conductores, tanto del transporte público como particulares, parecen haber olvidado la restricción de no sonar los claxon en las cercanías de hospitales.

Las agujas del decibelímetro rozan los 90 decibeles cuando los conductores de buses suenan sus bocinas y aceleran agresivamente al iniciar la marcha.

Enfermeras que a diario laboran en el lugar explicaron que el ruido perturba a pacientes y personal médico a todas horas del día.

Los pabellones de hombres, que colindan con la Alameda Roosevelt, sufren igualmente con los sonidos de motores, aunque con un poco de menor intensidad.

Las pacientes internas del Hospital de Maternidad deben soportar los estridentes ruidos de buses durante todo el día. En estos salones, ubicados a un costado de la 1a. Calle Poniente, también reportan rangos que alcanzan entre 70 y 80 decibeles.

Irma Salinas, de 22 años, ilustra mejor el problema: "Casi no podemos dormir", dice resignada.

La paciente relató que el ruido las perturba durante la mayor parte del día y hasta entrada la noche.

El sector norte del nosocomio es el más afectado por el ruido, ya que allí están los dormitorios.


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