Pareció
recital a capela
La carrera de Clásicos Deportivos
contó con ausencias notables y no fue la
de otros años, debido a que desde que los
carros se ubicaron en la parrilla de salida, se
pudo advertir que la cosa sería de un
solo tinte: la del ganador.
- Orestes
Membreño
- El Diario
de Hoy
La ausencia de pilotos que animaron
temporadas anteriores la categoría de
Clásicos Deportivos, fue notoria. Sin el
ánimo de restar méritos a quienes
compitieron ayer en la jornada de apertura de la
temporada automovilística en El
Jabalí, la falta de una mayor variedad de
vehículos le restó vistosidad a la
carrera.
Resultó que la mayoría de autos
inscritos para correr en Clásicos
Deportivos eran de la marca Datsun y, frente a
la potencia del BMW de Mario y Hugo Miranda y de
los Alfa Romeo de Milton Avalos y José
Nuila, la competencia no pintaba nada bueno para
los pilotos de los autos japoneses.
Si bien es cierto que en automovilismo no
solamente se puede hablar de la máquina
al momento del final de la carrera, ya que
máquina y piloto hacen una unión
indisoluble en la pista, en condiciones normales
el BMW y los Alfa Romeo salían a la
parrilla de salida con una clarísima
ventaja.
Así, los Miranda, Avalos y Nuila
llevaban sobre sus ruedas la responsabilidad de
darle a la carrera de Clásicos Deportivos
la emoción exigida por los espectadores.
Bueno, pero también al resto de
competidores que con solo el hecho de meterse a
la pista de El Jabalí, era suficiente
para tomar protagonismo en la carrera.
La carrera inició y los Alfa Romeo
tomaron la punta relegando al BMW de los
Miranda, pero esos imponderables del deporte
hicieron que temprano, la carrera tomara otro
rumbo.
Antes de finalizar la primera vuelta de las
ocho que contaba la competencia, el Alfa Romeo
de Milton Avalos sufría desperfectos y se
quedaba a la orilla de la pista.
El duelo se volvió entre los Miranda y
Nuila. Sin embargo, dos vueltas después,
Nuila abandonaba la carrera dejando el camino
abierto para que los Miranda tomaran el
sartén por el mango (y el mango
también) adueñándose del
primer lugar el que no soltaron - y no pusieron
en peligro - hasta el final.
Fue notorio que Ricardo Barraza en Toyota y
Francisco Fajardo - ¿pariente? - en Datsun
se preocuparan más por los carros que los
perseguían par mantener sus posiciones,
que por alcanzar al líder.
Sin embargo, la competencia de
Clásicos Deportivos fue una carrera
desarrollada en buena lid y el ganador puso su
cuota para hacerla llamativa, pese a que no
estuvieron los autos de Fito Salume y guido
Velocce, entre otros, para haberla convertido en
un verdadero show clásico.