Lunes 10 de julio


Pareció recital a capela

La carrera de Clásicos Deportivos contó con ausencias notables y no fue la de otros años, debido a que desde que los carros se ubicaron en la parrilla de salida, se pudo advertir que la cosa sería de un solo tinte: la del ganador.

Orestes Membreño
El Diario de Hoy

La ausencia de pilotos que animaron temporadas anteriores la categoría de Clásicos Deportivos, fue notoria. Sin el ánimo de restar méritos a quienes compitieron ayer en la jornada de apertura de la temporada automovilística en El Jabalí, la falta de una mayor variedad de vehículos le restó vistosidad a la carrera.

Resultó que la mayoría de autos inscritos para correr en Clásicos Deportivos eran de la marca Datsun y, frente a la potencia del BMW de Mario y Hugo Miranda y de los Alfa Romeo de Milton Avalos y José Nuila, la competencia no pintaba nada bueno para los pilotos de los autos japoneses.

Si bien es cierto que en automovilismo no solamente se puede hablar de la máquina al momento del final de la carrera, ya que máquina y piloto hacen una unión indisoluble en la pista, en condiciones normales el BMW y los Alfa Romeo salían a la parrilla de salida con una clarísima ventaja.

Así, los Miranda, Avalos y Nuila llevaban sobre sus ruedas la responsabilidad de darle a la carrera de Clásicos Deportivos la emoción exigida por los espectadores. Bueno, pero también al resto de competidores que con solo el hecho de meterse a la pista de El Jabalí, era suficiente para tomar protagonismo en la carrera.

La carrera inició y los Alfa Romeo tomaron la punta relegando al BMW de los Miranda, pero esos imponderables del deporte hicieron que temprano, la carrera tomara otro rumbo.

Antes de finalizar la primera vuelta de las ocho que contaba la competencia, el Alfa Romeo de Milton Avalos sufría desperfectos y se quedaba a la orilla de la pista.

El duelo se volvió entre los Miranda y Nuila. Sin embargo, dos vueltas después, Nuila abandonaba la carrera dejando el camino abierto para que los Miranda tomaran el sartén por el mango (y el mango también) adueñándose del primer lugar el que no soltaron - y no pusieron en peligro - hasta el final.

Fue notorio que Ricardo Barraza en Toyota y Francisco Fajardo - ¿pariente? - en Datsun se preocuparan más por los carros que los perseguían par mantener sus posiciones, que por alcanzar al líder.

Sin embargo, la competencia de Clásicos Deportivos fue una carrera desarrollada en buena lid y el ganador puso su cuota para hacerla llamativa, pese a que no estuvieron los autos de Fito Salume y guido Velocce, entre otros, para haberla convertido en un verdadero show clásico.


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