Lunes 10 de julio


Chatos en ofensiva

En el partido que jugamos contra Guatemala y que perdimos 0-1, volvimos a dejar en evidencia que continuamos funcionando sin la base de sustentación que nos permita realizar ofensiva en serio. El pelotazo con mucho anuncio sigue siendo nuestro único capital en ataque.

Roberto Aguila
El Diario de Hoy

Admitimos que un partido de fogueo sirve para plasmar una idea de juego con todos los artificios tácticos y estratégicos que conlleva, al margen de los ensayos realizadsos con éste o aquel jugador para probar la adaptación del relleno humano al funcionamiento.

Pero ocurre -como sucedió el viernes contra Guatemala- que por más cambios que opere Oscar Benítez en la formación del equipo, el resultado es el mismo: carencia absoluta de una base de sustentación para generar fortaleza ofensiva. Y a partir de esa carencia el equipo toma una actitud puramente defensiva como único medio para subsistir con la cabeza en alto.

¿De dónde nace la carencia? Sencillamente de no ganar la pelota en la zona de arranque del rival o de no saber tenerla cuando se recupera. Detrás de esa falencia sobreviene la costumbre de recuperar la pelota en la última zona defensiva, y la consecuente presión del rival como respuesta lógica.

Nos consta que desde que Oscar Benítez se hizo cargo del equipo, ha venido insistiendo en desarrollar presión en el medio campo como arma para ganar en iniciativa y manejar el partido. Pero ese despliegue que no es otra cosa que una voluntad hacia el esfuerzo más dosificada, no se consigue ni con determinada formación ni con otra, aunque el viernes se consiguió dividir la pelota con el ingreso de Héctor Canjura.

En el rubro defensivo también hay falencias, porque si la teoría futbolística ordena que para escapar de la presión del rival hay que ganar por movilidad y toque de primera, tampoco se hace. Entonces el equipo queda expuesto al permanente ataque del rival y al pelotazo como única respuesta ofensiva.

Esa fue la tónica exhibida el viernes frente a Guatemala, y ha venido siendo nuestro talón de Aquiles en toda la ruta caminada en la primera fase eliminatoria.

¿Es Cienfuegos la solución?

Es posible, si el Chencho tiene espacio para gravitar en el ordenamiento ofensivo y en el manejo del ritmo. Pero no hay que olvidar que para cimentar la proyección de ataque se precisa tener la pelota, y para tenerla hay que ganarla primero.

Frente a Guatemala, tanto Gilberto Murgas como Carlos Castro Borja realizaron una actuación aceptable en la recuperación de pelotas. Eso puede ser un punto de partida importante si consideramos el refuerzo que puede aportar en esa función la presencia de Jorge Rodríguez.

No sabemos si Oscar Benítez, frente a Honduras y en su habitual esquema de 4-4-2, va a utilizar dos volantes recuperadores de pelotas en su formación, pero de ser así lo ideal sería conformar un dueto Rodríguez-Castro Borja o Rodríguez-Murgas. Tampoco sabemos si va a salir con tres hombres de marca para liberar a Cienfuegos de toda función que no sea la de eje en arranque y llegada. En todo caso, lo que importa es establecer hegemonía a través de la posesión de la pelota.

Más allá de las dudas que siempre afloran tras un compromiso de la índole del que vamos a solventar frente a Honduras, la verdad es que tenemos la esperanza de poder realizar un cambio fundamental en el funcionamiento del equipo. Que la diferencia la establezcan los cuatro hombres de la MLS, más otra actitud hacia el esffuerzo de los que se foguearon en Estados Unidos.

Y no puede ser de otra manera. Porque esta imagen de pobreza conceptual que dejamos el viernes ante Guatemala, la debemos revertir de inmediato. Es una exigencia impostergable.


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