Chatos en
ofensiva
En el partido que jugamos contra Guatemala
y que perdimos 0-1, volvimos a dejar en
evidencia que continuamos funcionando sin la
base de sustentación que nos permita
realizar ofensiva en serio. El pelotazo con
mucho anuncio sigue siendo nuestro único
capital en ataque.
- Roberto
Aguila
- El Diario
de Hoy
Admitimos
que un partido de fogueo sirve para plasmar una
idea de juego con todos los artificios
tácticos y estratégicos que
conlleva, al margen de los ensayos realizadsos
con éste o aquel jugador para probar la
adaptación del relleno humano al
funcionamiento.
Pero ocurre -como sucedió el viernes
contra Guatemala- que por más cambios que
opere Oscar Benítez en la
formación del equipo, el resultado es el
mismo: carencia absoluta de una base de
sustentación para generar fortaleza
ofensiva. Y a partir de esa carencia el equipo
toma una actitud puramente defensiva como
único medio para subsistir con la cabeza
en alto.
¿De dónde nace la carencia?
Sencillamente de no ganar la pelota en la zona
de arranque del rival o de no saber tenerla
cuando se recupera. Detrás de esa
falencia sobreviene la costumbre de recuperar la
pelota en la última zona defensiva, y la
consecuente presión del rival como
respuesta lógica.
Nos consta que desde que Oscar Benítez
se hizo cargo del equipo, ha venido insistiendo
en desarrollar presión en el medio campo
como arma para ganar en iniciativa y manejar el
partido. Pero ese despliegue que no es otra cosa
que una voluntad hacia el esfuerzo más
dosificada, no se consigue ni con determinada
formación ni con otra, aunque el viernes
se consiguió dividir la pelota con el
ingreso de Héctor Canjura.
En el rubro defensivo también hay
falencias, porque si la teoría
futbolística ordena que para escapar de
la presión del rival hay que ganar por
movilidad y toque de primera, tampoco se hace.
Entonces el equipo queda expuesto al permanente
ataque del rival y al pelotazo como única
respuesta ofensiva.
Esa fue la tónica exhibida el viernes
frente a Guatemala, y ha venido siendo nuestro
talón de Aquiles en toda la ruta caminada
en la primera fase eliminatoria.
¿Es Cienfuegos la
solución?
Es posible, si el Chencho tiene espacio para
gravitar en el ordenamiento ofensivo y en el
manejo del ritmo. Pero no hay que olvidar que
para cimentar la proyección de ataque se
precisa tener la pelota, y para tenerla hay que
ganarla primero.
Frente a Guatemala, tanto Gilberto Murgas
como Carlos Castro Borja realizaron una
actuación aceptable en la
recuperación de pelotas. Eso puede ser un
punto de partida importante si consideramos el
refuerzo que puede aportar en esa función
la presencia de Jorge Rodríguez.
No sabemos si Oscar Benítez, frente a
Honduras y en su habitual esquema de 4-4-2, va a
utilizar dos volantes recuperadores de pelotas
en su formación, pero de ser así
lo ideal sería conformar un dueto
Rodríguez-Castro Borja o
Rodríguez-Murgas. Tampoco sabemos si va a
salir con tres hombres de marca para liberar a
Cienfuegos de toda función que no sea la
de eje en arranque y llegada. En todo caso, lo
que importa es establecer hegemonía a
través de la posesión de la
pelota.
Más allá de las dudas que
siempre afloran tras un compromiso de la
índole del que vamos a solventar frente a
Honduras, la verdad es que tenemos la esperanza
de poder realizar un cambio fundamental en el
funcionamiento del equipo. Que la diferencia la
establezcan los cuatro hombres de la MLS,
más otra actitud hacia el esffuerzo de
los que se foguearon en Estados Unidos.
Y no puede ser de otra manera. Porque esta
imagen de pobreza conceptual que dejamos el
viernes ante Guatemala, la debemos revertir de
inmediato. Es una exigencia impostergable.