Sábado 9 de diciembre 2000


"El secuestro se ha desbordado"

La Policía pide que se decrete un régimen de excepción parcial que permitiría interceptar las llamadas, como una medida de emergencia temporal para combatir los secuestros

Mario Martínez
El Diario de Hoy

La alarma social que ha causado la última oleada de secuestros ha obligado a que la Policía pida establecer un régimen de excepción parcial, mientras se estudia la reforma constitucional que permita la interceptación de las llamadas telefónicas.

Mauricio Sandoval, director de la Policía Nacional Civil (PNC), señala que la práctica del secuestro se está desbordando, ya que los delitos, cada vez más, los cometen personas cercanas a las víctimas.

Sandoval dice que existe la sensación entre los delincuentes que pueden obtener dinero fácil.

La reforma

Hace meses, la Policía planteó la necesidad de una reforma a la Constitución Política, que permita la interceptación telefónica.

Sin embargo, aun cuando la Asamblea Legislativa apruebe la iniciativa, tendrá que ser la próxima legislatura -que iniciará sus labores luego de las elecciones legislativas del 2003- la que la ratifique.

Sandoval señala que no se puede esperar tanto tiempo para combatir a los delincuentes con mejores herramientas.

El régimen de excepción se basaría en el Artículo 29 de la Constitución Política, donde se establece la suspensión de las garantías de las personas, entre otras justificaciones, cuando existan "graves perturbaciones al orden público".

La suspensión de las garantías tendría que ser aprobada por 56 votos en la Asamblea Legislativa y sólo se puede mantener durante 30 días. Pasado ese tiempo, deberá haber un nuevo decreto en caso que la perturbación continúe.

La estado de excepción afecta la libertad de expresión, la libertad de asociación y de reunión y la libertad de movilización de las personas.

Las llamadas

También afecta la inviolabilidad de la correspondencia y la prohibición de la interceptación de las llamadas telefónicas, que es a lo que apunta la petición de la Policía, y no los otros derechos, según Sandoval.

Para garantizar que no se cometan abusos, el funcionario indica que deberá ser un Juez de Paz, a petición de la Fiscalía, quien deberá de autorizar la interceptación de las llamadas.

La Policía no tendría capacidad para hacer la interceptación por sí sola. Agregó que el control del juez daría validez judicial a las pruebas obtenidas durante las investigaciones.

La prisa por obtener esta herramienta legal se debe a que en todos los delitos de secuestro, el teléfono es parte indispensable durante la planificación, ejecución, negociación y rescate de la víctima.

Sandoval enfatizó que ya no se está al frente de bandas organizadas, como en el pasado, que mantenían una infraestructura para ejecutar los secuestros, sino ante sujetos que quieren hacer dinero fácil. Indicó que los delincuentes se escudan en que la gente tiene miedo en denunciarlos.


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