No desalojan
Químicas Aliadas
Químicas Aliadas y la Central de
Licores son investigadas en el caso de las
muertes por intoxicación metílica,
evasión de impuestos, despido de
empleados, etc.
- Mario
Martínez
- El Diario
de Hoy
Las
autoridades judiciales detuvieron ayer el
desalojo de la empresa Químicas Aliadas,
sospechosa de distribuir el alcohol
metílico que mató a decenas de
personas en cinco departamentos del país,
a principios de octubre pasado.
Los propietarios del recinto, que no fueron
identificados, pidieron a un tribunal de lo
Civil expulsar a la empresa del inmueble por
falta de pago. Químicas Aliadas y su
hermana, Central de Licores, son investigadas
por evasión fiscal.
No hay espacio
El Juzgado de Paz de Antiguo Cuscatlán
detuvo la expulsión, debido a que en el
interior de las instalaciones se encuentra gran
cantidad de mercadería, maquinarias y
otros bienes que han sido secuestrados
(retenidos).
Se informó que el tribunal de Paz de
esa ciudad no cuenta con espacio para llevar
todo el material, ni otro lugar disponible.
Las empresas enfrentan, además, una
demanda de los empleados, quienes de la noche a
la mañana se quedaron sin trabajo. Estos
exigen las respectivas indemnizaciones.
Aparte de estos problemas legales y
financieros, se sospecha que de ahí
salió el alcohol contaminado con metanol
que mató a 142 personas, en su
mayoría alcohólicos.
La Fiscalía Subregional de San Vicente
ordenó realizar un allanamiento con el
fin de determinar si de ahí
provenía el metanol.
Los resultados de laboratorio aún se
esperan.
Las investigaciones revelan que el metanol
procedía de esas empresas. El producto
llegó a las farmacias Guadalupe de
Ilobasco y Divina Providencia de San Vicente,
desde donde se distribuyó a
pequeños vendedores.
Sospechoso
El representante legal de las empresas es
Oscar Ramírez Smith, quien poco
después de iniciar la intoxicación
masiva salió del país,
según la Policía.
Las investigaciones revelan que ambas
empresas evadieron cerca de diez millones de
colones en impuestos al Fisco, lo que
motivó el primer allanamiento a
principios de octubre. Esto coincidió con
las primeras muertes por metanol.
Antes de abandonar el país, Smith
cerró las empresas. Los bienes de las
mismas estaban hipotecadas a favor de varios
bancos, por lo cual los empleados se quedaron
sin protección.
Las investigaciones revelan que el metanol
habría empezado a distribuirse a finales
de septiembre, cuando los empresarios previeron
la investigación.