Muerto y heridos en
aparente asalto
La noche del 2 de diciembre se
registró un intercambio de disparos entre
dos supuestos ladrones y un sargento de la
Fuerza Armada. Una mujer, ajena al hecho,
murió
- Rosemarié
Mixco
- El Diario
de Hoy
Dos
jóvenes y dos niñas lloraron toda
la noche del 2 de diciembre. Su madre, una mujer
de 32 años, murió en un
enfrentamiento entre delincuentes y un militar.
El suceso ocurrió al filo de las siete y
media en La Cima II, de San Bartolo,
jurisdicción de Tonacatepeque, San
Salvador.
La víctima cometió un error.
Salió a comprar a una tienda ubicada
cerca de su casa. No regresó.
La hipótesis del hecho detalla que dos
supuestos ladrones atacaron a un militar, quien
se resistió al robo. El sargento de 35
años sacó un arma de fuego y
disparó contra sus agresores. Los
ladrones respondieron igual.
Los tres protagonistas viajaban en un
microbús de la Ruta 29, según
datos proporcionados por fuentes de la
Policía Nacional Civil (PNC) de
Soyapango.
El militar resultó herido de gravedad
y fue trasladado hacia un centro asistencial,
donde permanecía en estado
crítico. En el lugar de los hechos lo
identificaron como Edgardo Rodas
Sánchez.
Uno de los dos presuntos ladrones
también resultó herido.
Éste fue identificado por la
Policía como José Javier
Santamaría Hidalgo, y permanece bajo
custodia en un hospital capitalino. Su
compañero logró escapar.
Dos armas
Dos tipos de vainillas quedaron esparcidas en
la escena del crimen. Unas eran de nueve
milímetros y el resto, de 45. Los
investigadores creen que el arma de fuego
calibre 45 fue la utilizada por uno de los dos
señalados como ladrones. La otra
sería la del sargento.
En el pavimento, donde cayó el cuerpo
de María Magdalena, había rastros
de sangre. Los vecinos aseguraban que la mujer
recibió los disparos en la espalda. Los
hijos sólo sabían que estaba
muerta.
Los habitantes de La Cima II reconocen que en
ese lugar hay mucha violencia. Antes eran las
pandillas juveniles; hoy, la delincuencia
común.
Una mujer que observaba a los investigadores
y fiscales mientras recogían las
evidencias, exclamó que tres noche antes,
un hombre había sido asesinado en la
misma zona. Tres disparos en la cabeza fueron
suficientes.
La noche del sábado, los forenses
llegaron media hora después de recibir el
aviso. Tras el reconocimiento, trasladaron el
cadáver de la mujer hacia el Instituto de
Medicina Legal. El cuerpo sería entregado
a los familiares el domingo.
Los
vecinos han incluido, en su rutina diaria,
medidas de seguridad para evitar ser
víctimas de la delincuencia. Todo es en
vano, los criminales siempre están al
acecho y se ingenian las estrategias para
actuar.
La Policía afirma que los esfuerzos
por contrarrestar la violencia son grandes, pero
necesitan más ayuda de la
población.
Dolor del alma
Estaba acostado, envuelto en sábanas y
bañado en alcohol. José Manuel
sufrió un desmayo después de saber
que su madre había muerto. Tiene 15
años y es el segundo de los cuatro hijos
de María Magdalena Pacheco.
La señora murió la noche del 2
de diciembre en un intercambio de disparos, en
La Cima II, de San Bartolo, San Salvador. Ella
quiso huir. Los proyectiles hicieron impacto en
la espalda.
En la vivienda No. 29, los vecinos
acompañaban a los dolientes. Julisa, de
18, lloraba desconsolada a los pies de su
hermano. Cerca, Marisela y Estefany, de 7 y 5,
observaban lo que ocurría a su alrededor
en brazos de amigos. Parecían no
comprender lo que había ocurrido.
Un solo foco, amarillo y tenue, alumbraba la
habitación con escasos muebles. Los
medios se aglomeraban en torno a la cama y
preguntaban a Julisa datos de su madre. Ella,
entre lágrimas y suspiros,
respondía. En ocasiones, los gemidos de
dolor sustituían a las palabras.
Era suficiente ver su rostro para captar el
sufrimiento. Nadie más lloraba, la
imaginación en esos casos no ayuda. Para
sentir el dolor de perder a un ser querido, hay
que vivirlo. Duele, pero duele el alma