Sábado 30 de diciembre 2000


Confianza y nervios

Municipal Limeño llegó a reconocer el engramillado del "Cuscatlá"n ayer por la tarde. La confianza es notoria, pero los nervios le hicieron la competencia.

Daniel Herrera

Llegaron puntuales. Las cuatro de la tarde y el engramillado del 'Coloso de Monserrat' recibía a uno de los finalistas de hoy por la tarde. Municipal Limeño realizó su última práctica antes de enfrentar a Aguila para definir el título Apertura 2000 y al último campeón del siglo.

Lo primero fue un poco de estiramiento. El preparador físico Richard Garrido entraba en acción con ejercicios que ponían a tono los músculos de los jugadores. Cinco minutos más tarde, se formaron las parejas para hacer pases cortos y largos al compañero, tratando de asegurar bien el traslado del balón.

Mientras tanto, Agustín 'la Chochera' Castillo rondaba a sus pupilos con pasos lentos y su mirada observando el césped. "La presión será para Aguila", comentó el peruano, mientras observaba el vacío de los graderíos y se imaginaba a los aficionados aguiluchos exigiéndole a sus jugadores.

A los treinta minutos de haber comenzado la práctica vespertina, Castillo hizo comenzó a hacer su trabajo. El ejercicio tenía el objetivo de afinar la puntería, pero con un sólo toque. "Asegúrenlos, asegúrenlos", gritaba el técnico inca. Luego, las centralizaciones desde el sector derecho -por donde supuestamente llegará Jahir Camero- tenían la funciónde emplear al máximo tanto los recursos defensivos como los ofensivos.

Llegó el fútbol

La segunda hora del entrenamiento fue dedicada específicamente al fútbol. Acá se pudo notar la confianza del grupo, pero al mismo tiempo los nervios que una final de fútbol genera en los jugadores. Primero, toda la cancha del "Cuscatlán" sirvió para tocar el balón, no levantarlo y tratar de asegurar cada uno de los pases.

Después, la media cancha sirvió para exigir más la capacidad de reacción de los jugadores, el toque rápido y preciso y el desmarque. Los arqueros, Santos Noel Rivera y Schafik Chávez, fueron exigidos mientras tanto por Garrido. El espacio se redujo a su menor capacidad, un cuarto de cancha trajo como consecuencia reclamos, risas y goles más costosos. Además de la prohibición de levantar el balón, todo a ras de césped. Agustín Castillo la hizo de árbitro, y lo hizo como los nuestros, ya que comenzó a repartir tarjetas por doquier por cualquier reclamo que fuera.

El relajamiento de los músculos sucedió al fútbol. La práctica de Municipal Limeño no tuvo las exigencias de otras, pero si supuso mayor confianza de los jugadores en lo que se hacía. Los pénales llegaron para probar los nervios. Garrido y Castillo comenzaron a hecer presión psicológica, unos la ignoraron y a otros les afectó. Esto le sirvió a 'la Chochera' para saber con quién puede contar en caso de que se llegue hasta la muerte súbita. Algo que los aficionados del Limeño quieren evitar: Los noventa minutos son suficientes para hacer de este un título inédito.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2000. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com