"No estamos casados
con la cuota preferencial".
Los empresarios de transporte aseguran que
les da igual si el gobierno les quita el
subsidio del diesel. Eso sí, advierten,
el Estado sería el responsable por el
alza de precios del pasaje
- Oscar
Tenorio
- El Diario
de Hoy
A
los empresarios de transporte no les gusta la
palabra subsidio de combustible. Les parece
más agradable el título "cuota
preferencial". En todo caso, se consideran
ajenos al debate de desaparecer ese beneficio.
Lo importante es que no les dañen sus
intereses.
Ese planteamiento resume la posición
de la Alianza Intergremial de Transportistas
(AIT) con respecto a la reciente decisión
legislativa que busca quitarle el beneficio del
subsidio a los empresarios de buses. De esta
manera, el gobierno no tendría más
opción que abrir la incómoda
puerta para "liberalizar" los precios del
pasaje.
Ricardo Martínez, ejecutivo de la AIT,
ha sido muy cauteloso en sus posturas. Aunque
les podría afectar la medida, prefiere
sostener una conversación ajena al
embrollo: "Nosotros le apostamos a la
rentabilidad de la empresa de transporte. En
todo caso, establecer las cuotas preferenciales
por parte del gobierno, es una facultad para
favorecer al pueblo. Nosotros no nos lucramos
con la cuota preferencial".
Y si el Gobierno decide quitarles el
beneficio, lo único que piden es que les
ofrezcan soluciones para que el impacto no
termine dañando al usuario.
Como todo proyecto polémico, tiene sus
riesgos. El principal, reconoce Martínez,
sería que, al liberalizar los precios, se
pueden subir excesivamente los pasajes en
algunos lugares.
De allí que, de una manera astuta,
Martínez se adelanta a cualquier
repercusión: Si quieren ellos, de forma
demagógica, quitar la cuota preferencial
para decir que los buseros somos los
responsables, entonces, no estamos de
acuerdo".
Propuestas
A juicio de Martínez, los fondos para
mantener al FOVIAL deberían de salir del
dinero que pagan los transportistas por
diferentes derechos de tránsito.
Por ejemplo, propone, el Gobierno
podría utilizar parte del dinero que las
personas pagan por adquirir sus licencias de
conducir y tarjetas de circulación.
"Todos esos fondos se van para el Fondo
General de la Nación y allí se los
reparten entre los diferentes ministerios. Al
final, terminan pagando excesivos sueldos por
plazas innecesarias".
Además, propone invertir ese dinero en
la Bolsa de Valores, porque generaría
más rentabilidad. Aunque están
adentro del desbarajuste, es mejor apreciarlo
desde la lejanía.